"El caso de Solange no es aislado" afirma Marcos Soumoulou en su Carta de Lectores

Carta de Lectores

Escribe Marcos Soumoulou

La banalidad del mal

23|08|20 10:45 hs.

Señora directora:


Hace poco más de 50 años, la filósofa alemana Hannah Arendt, en su ensayo Eichmann en Jerusalén utilizaba la expresión “banalidad del mal” para referirse al hecho de que algunos individuos ejercen acciones dentro de las reglas del sistema al cual pertenecen, sin demorarse a reflexionar sobre sus actos. La autora planteaba que la naturaleza del genocida Eichmann no era una crueldad desmedida, sino que sus actos respondían más bien a su condición de burócrata, a su rol de operario dentro de un sistema perverso. 

En estos últimos días ha resonado en la televisión y en los diarios la historia de Solange, una mujer de 35 años enferma de cáncer que no pudo despedirse de su padre en Córdoba. A su padre, las autoridades sanitarias le prohibieron la entrada a la provincia por más de 5 meses. Al dolor inmenso e injusto de la enfermedad, le añadieron otro horrible y evitable. El caso de Solange no es aislado y se agrega a una serie de hechos que ya parecieran ser un patrón crónico de las autoridades ejecutivas de todos los niveles: restricciones desmedidas e inconstitucionales a las libertades individuales, en virtud del cumplimiento de un protocolo que a estas alturas carece de todo sentido común. Intendentes devenidos en Sheriffs del Far West bloqueando accesos a municipios, policías deteniendo mujeres que pasean a su mascota, ciudadanos que no dudan ni un segundo en señalar con dedo acusatorio a sus vecinos que deciden salir a trabajar y autoridades sanitarias que le prohíben a un padre darle un último abrazo a su hija en el lecho de muerte. Todo en nombre de un protocolo de cuarentena alimentado por una irrazonable campaña de miedo. 

Si el lector se pregunta, como lo hago yo, que es lo que justifica la ausencia del menor rastro de humanidad en un país que siempre se ha definido solidario, que ha enarbolado durante las últimas décadas la bandera de los Derechos Humanos, donde ríos de tinta se han escrito de su importancia y su efectividad real, quizá encuentre respuesta observando una cadena de mando entera convertida en una implacable ejecutora de letras muertas de textos sin contexto. En obediencia más allá del deber. O en los manuscritos de Hannah Arendt, que hace ya tiempo afirmaba que el mal no reside necesariamente en los malos, si no en burócratas que siguen ordenes sin reparar en sus consecuencias.

Marcos Soumoulou
DNI 39290698