El Hospital Pirovano fue inaugurado el 24 de julio de 1924

Opinión

Por José Mariano Pérez

Istilart y el Hospital Pirovano (II)

23|08|20 10:57 hs.

Por José Mariano Pérez


La decisión de la comisión administradora, presidida por Istilart, de comenzar con la obra estaba tomada para comienzos de 1919, atento que los fondos alcanzaban y el lugar de erección estaba elegido. Pese a ello vendría un tiempo de vaivenes burocráticos que hizo muy lento el proceso de aprobación de planos y todos los trámites necesarios para la construcción. Recién 5 años después pudo ser inaugurado el Hospital Pirovano. Igualmente, antes del formal corte de cintas, se estaban atendiendo en el lugar a enfermos, puesto que en el antiguo edificio de Pedro N. Carrera no alcanzaba el lugar. 

El acto inaugural tuvo lugar el 27 de julio de 1924 y contó con la presencia del gobernador de la provincia, el radical José Luis Cantilo. También estaba presente el intendente José Aldasoro. Este último expresó: “La potencialidad económica de Tres Arroyos, la proverbial filantropía de sus hombres, su disposición propiciatoria para todo lo que signifique un acto de solidaridad social, no hubieran sido suficientes para una obra de tal magnificencia, si a sus condiciones intrínsecas hubiera faltado la colaboración empeñosa de la Comisión que presidistéis señor Istilart, y muy particularmente la vuestra, incomparablemente valiosa, porque a ella habéis contribuido con esa infatigable constancia que tan singularmente caracteriza vuestra vida de trabajador incansable”. 
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De los trescientos cincuenta mil pesos que ha producido la suscripción pública, trescientos seis mil han sido aportados por vecinos nacidos en los más diversos países


“Sobre vos, señor Istilart, gravitó con el enorme peso de las dificultades la tarea fatigosa, y vuestra voluntad inflexible y perseverante, halló en los campañeros de Comisión que os han secundado, la meritoria adhesión que fue menester, para que el propósito se desarrollara sin entorpecimientos desde su concepción embrionaria y abstracta casi, hasta su materialización tangible y sorprendente, pudiéndose creer que al finalizar la tarea os hallaréís extenuado por el esfuerzo, y he aquí los encontramos como todos los días, con las energías renovadas”. 



El intendente Aldasoro había expresado el sentir del pueblo. lstilart trabajó días y noches para que Tres Arroyos tuviera un Hospital acorde con su importancia, que suplantara al viejo caserón de la calle Pedro N. Carrera. 

En aquella ceremonia, el discurso central entregando esa obra levantada por el pueblo, fue pronunciado justamente por lstilart, que había presidido 13 Comisiones de vecinos. En sus líneas surge el pensamiento claro del benefactor que había penetrado en la esencia misma de esta ciudad, recordando la importancia de la solidaridad de las colectividades extranjeras hacia este país. 


El Hospital Pirovano fue inaugurado el 24 de julio de 1924. El entonces intendente José Aldasoro elogió a la comisión administradora y a Juan Bautista Istilart


Manifestó Istilart frente al gobernador, a sus ministros y a sus convecinos que “Tres Arroyos ha recorrido a marchas forzadas todas las etapas que separan la pampa desnuda, de uno de los más pujantes centros de progreso y de actividad de que se enorgullece la Provincia de Buenos Aires. Aquí donde hoy se levanta la brillante ciudad de Tres Arroyos, yo mismo he visto, aún no hace cuarenta años, una población defendida por doble foso contra el avance del indio”. 

En otro pasaje de su hermosa exposición, dijo Istilart; “Creo oportuno señalar dos particularidades que han concurrido a levantar esta obra. La primera consiste en haberla llevado a cabo con los donativos directos y exclusivos del vecindario. Desdeñando tentadores arbitrios que se nos ofrecían, consagrados por el éxito, hemos querido que cada ladrillo encerrase una partícula del sentimiento de la solidaridad humana que la ha inspirado, y hemos tenido la fortuna de llegar hasta el fin sin transigir con este principio. He vacilado mucho antes de resolverme a señalar la otra particularidad, pero creo que la ínfima porción que me cabe en el elogio que contiene, no puede excusarme de hacer justicia a los demás. De los trescientos cincuenta mil pesos que ha producido la suscripción pública, trescientos seis mil han sido aportados por vecinos nacidos en los más diversos países. En presencia de este rasgo, es preciso admitir que los que así demuestran su amor a esta tierra de adopción, que han fecundado con su sudor, con su músculo y su cerebro, no son ciertamente extranjeros en el sentido excluyente de este término”. En el Hospital Pirovano quedó fuertemente impreso el nombre de Istilart para siempre, como se ligan la felicidad y el dolor en el transcurso de la vida. La sala que originariamente se llamaba Francia, en adelante llevaría el nombre del industrial benefactor, como un público reconocimiento a sus desvelos y sentimientos humanos. 

Al comienzo de estas notas sobre Istilart, se transcribieron partes del discurso por él dado en el acto inaugural. 

Creo oportuno recordar, para mí, las frases más sustanciales de su prédica: "Nos hemos dirigido a los ricos, invitándolos a ejercer el más noble y magnánimo privilegio del esfuerzo victorioso. ¿De qué serviría a la montaña su soberbia corona de nieve si, derretida a las caricias del sol, y derramándose por la ladera, no viniera a fecundar el valle y hacer nacer allí la vida y la alegría? ¿De qué serviría la riqueza acumulada, aunque proceda de la conjunción del trabajo y de la suerte si, diluida al calor de la solidaridad humana, no pudiera crear a sus pies la vida exuberante y feliz?".