Juan José Etcheto, Ruth Kisbye, Sandra Lo Presti y Roberto Balda

La Ciudad

Centenario

La Perla celebra sus 100 años con sorteos

11|10|20 12:45 hs.

No todos los días un comercio llega a los 100 años de vida; en Tres Arroyos, La Perla es uno de ellos. Con un recorrido pleno de prestigio, la confitería está atravesando este importante aniversario durante un 2020 extraño, que truncó los planes de todo el mundo. 


A pesar de ello, el tradicional comercio tresarroyense vive una temporada sumamente positiva, con proyectos realizados y con un futuro aún más prominente que su reconocido pasado. “Cuando asumimos este desafío allá por 2017, sabíamos que era un importante porque se trataba de mantener viva la historia de Tres Arroyos a través de un negocio que transcurrió varias décadas y de hecho llegó a los 100 años”, sostuvo Juan José Etcheto, uno de los propietarios de la firma junto a Roberto Balda y sus respectivas mujeres, Ruth Kisbye y Sandra Lo Presti, al inicio de la charla con La Voz del Pueblo. 

Agregó que “entendemos que la puesta en valor que se le hizo es como la frutillita del postre para nosotros. Dentro de eso habíamos programado varias cosas durante todo el año que, a raíz de la pandemia, fuimos postergando, esperando mejores oportunidades; una de ellas era la recuperación del salón de eventos y su estacionamiento, que lo tenemos casi listo para cuando se pueda empezar a festejar, así como el nuevo patio interno que ha quedado muy lindo y también pusimos en valor. Todo esto lo hicimos, más que nada, como un pequeño homenaje a Don Francisco Arévalo, que fue quien lo instituyó y ha hecho un trabajo fenomenal y después su hijo Damián”. 

Pero este no es el único homenaje que los propietarios le brindan a la familia Arévalo, ya que además decidieron continuar con la historia que aquel dejó, retomando la concesión tanto de la cafetería como del resto-bar. 

 Decidimos hacer lanzamientos como un homenaje a los precursores, a todos lo que iniciaron y forjaron La Perla 


“El tema de la pandemia nos aceleró un poquito el proceso de tomar nosotros la cafetería o restobar que estaba concesionado. Es un nuevo desafío que anexamos a la tradicional confitería y que empezó a funcionar bien” señaló Etcheto.

- O sea que La Perla volvió a ser La Perla…
- Volvió a ser el comercio integral que gestaron las personas que lo iniciaron allá en 1920 y que después tuvo el impulso fuerte con Don Francisco Arévalo y toda su familia, que realmente construyó todo esto y que entendíamos nosotros que era muy importante poder mantenerlo y ponerlo nuevamente en valor. Se modificaron los muebles de la confitería y se mantuvo todo el personal que era uno de los principales objetivos, tanto de la familia Arévalo como nuestro en ese momento. Esta es la posibilidad, además, de retomar otra vez el impulso que tuvo, sobre todo con la pastelería francesa que es muy reconocida incluso a nivel nacional y que creo es uno de los caballitos de batalla más importantes que tiene el lugar. 

Este año, la pandemia del coronavirus y su posterior expansión obligó a que todo cambie y se amolde a la circunstancias. En La Perla, no estuvieron ajenos a eso. “En realidad también es parte del desafío” confesó Etcheto, explicando que “buscamos ampliar la base de clientes y que La Perla sea accesible para todos. A veces por prejuicios la gente dice ‘en La Perla yo no puedo comprar porque es caro’ y la realidad hoy indica que no, estamos en los niveles de cualquiera de la competencia; además siempre los productos nuestros fueron de excelencia y eso marca un pequeño diferencial a nuestro favor. Por otra parte, el hecho de que esté el delivery durante las 16 horas que está abierto el local ayudó a que, en este momento, hayamos podido incrementar las ventas y que estemos pasando un buen momento a pesar de todo”. 

En este sentido, valoró: “Creo que hemos logrado una ampliación de la base del cliente más que importante y eso nos permite estar sosteniendo las 15 fuentes de trabajo en este momento”. 

Dentro de este contexto además, en La Perla se animaron a más ya que sumaron nuevas propuestas: “Hemos incorporado, adecuándonos algo al momento, viandas para el mediodía, sobre todo para toda la gente del comercio local, que está funcionando bien. Estamos con precios muy accesibles, la comida está saliendo muy bien así que nos encontramos muy conformes y expectantes”. 

- Todos los proyectos que se habían planteado los pudieron cumplir, a pesar de todo lo que sucedió a nivel económico por la pandemia. ¿Qué proyectos tienen a futuro? 
- Prácticamente todo lo que nos propusimos lo fuimos llevando a cabo, fuimos adecuándonos a los tiempos. Lo que nos está faltando ahora es poder inaugurar el salón de eventos, que está casi finalizado. Estamos preparándonosporque entendemos que el año que viene va a ser muy bueno en cuanto a la cantidad de gente que va a festejar cosas, porque creo que si algo aprendimos todos en estos momentos, es que a veces no nos sirve la plata o tener algunos bienes y demás si no podemos estar festejando, abrazando a un amigo, abrazando a nuestros padres o a nuestros hijos.

El centenario 
No todos los comercios tienen la posibilidad de llegar a los 100 años. El aniversario es motivo de festejo, aunque el coronavirus imposibilitó la sola idea de celebración. “La idea era festejarlo durante 6 u 8 meses”, confesó uno de los propietarios.

Ante eso, buscaron una alternativa: “Decidimos hacer lanzamientos como un homenaje a los precursores, a todos los que iniciaron y forjaron La Perla. Por eso, a través de la página confiterialaperla.com.ar van a poder acceder a todos los productos que trabajamos, y a partir de ahí tener un contacto más asiduo con la empresa, saber que tenemos promociones permanentemente en diferentes cosas. Además, innovando un poquito y copiando algo de otras grandes ciudades, decidimos lanzar una tarjeta de beneficios que se puede solicitar a través de esa página; nosotros le damos a quienes la pidan mil puntos de entrada y después, por cada compra realizada, se le asignan puntos que luego pueden ser canjeados por productos o por un mix de productos y descuentos”. 



Pero este no es el único lanzamiento que se realizará en este centenario. “Los que estén inscriptos y tengan la tarjeta además van a estar participando de sorteos que estamos haciendo semanalmente de órdenes de compra; en total vamos a estar haciendo por los 100 años 100 mil pesos en órdenes de compra de acá hasta fin de año. Además, con el diario vamos a estar haciendo, dos veces por mes, sorteos de órdenes de compra a través de cupones” recalcó Etcheto. 

En el cierre de la nota, señaló que “estamos trabajando mucho con las redes sociales, con Whatsapp, con Instagram, con Facebook y la gente, la verdad que está respondiendo, nos está encontrando mucho a través de Google porque tenemos pedidos de muchos lugares del mundo para regalar y eso está buenísimo, incluso nos complementamos con algunos comercios por ejemplo de flores. Tenemos un servicio que creo que la gente lo está entendiendo”.

Sobre la atención en el local, recordó que “estamos de lunes a domingo de 7.30 a 22.30. Tenemos diferentes medios de pago, transferencias, tarjetas de crédito o mercado pago”. 

Además, se tomó unos minutos para mencionar que “nosotros estamos más que felices y agradecidos con el personal, con los proveedores y con los clientes, porque la verdad que son clientes muy fieles. Esta es la manera también de darles un pequeño reconocimiento”. 

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Una rica historia
Confitería y Bar La Perla se transformó, con el correr de los años, en un icono de Tres Arroyos.



Fue inaugurada en 1920 por Miguel Mogilevsky, padre de la recordada actriz María Duval, en otra ubicación, ya que en aquellos primeros años funcionó en Colón 248. 

Poco tiempo después de haber inaugurado el local, Mogilevsky se fue de la ciudad, vendiéndole el comercio a Pedro Barceló, quien estuvo al frente del mismo hasta el año 1932. Fue en aquel entonces que La Perla pasó a manos de Serafín Gilabert, quien se hizo cargo con la condición de construir un nuevo edificio para instalarlo. 

Tuvieron que pasar casi 22 años para que aquella condición se llevara a cabo ya que en 1944 La Perla reabrió sus puertas en su nuevo local de Colón 240, donde funcionó anteriormente Panadería Rivolta. 

El cambio de local también implicó modificaciones en sus dueños ya que se sumó como nuevo socio de Gilabert Emilio Villanueva. 

La llegada de Arévalo 
En 1937 Francisco Damián Arévalo Soliveres ingresó a La Perla como cadete. Mientras los años pasaban fue ascendiendo posiciones, ya que luego realizó tareas artesanales y más tarde se sumó en el área administrativa. 

En 1950, adquirió el 30 por ciento del capital accionario y se transformó en el nuevo integrante de la sociedad que manejaba el lugar. Enseguida, pasó a ocupar la gerencia y en 1966 se transformó en el único dueño de la firma. 

En 1970 Arévalo adquirió un nuevo terreno buscando hacer crecer a La Perla, en avenida Moreno 171, y allí construyó el actual edificio, el cual fue inaugurado en 1976. Cuenta con 1500 metros cuadrados y está rodeado por un jardín que fue proyectado por el ingeniero Inomata, quien diseñó además el Jardín Japonés en Buenos Aires. 

El 22 de noviembre de 1989 Damián Arévalo (hijo) tomó las riendas del comercio luego de la muerte de su padre y, el 1º de mayo de 2017, pasó a manos de Juan José Etcheto, Roberto Balda y sus esposas, Ruth Kisbye y Sandra Lo Presti, quienes actualmente continúan con este emprendimiento.