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Pescadores de aquí y de allá

Los García, una familia con 4 décadas de historias en el certamen (Agostina Alonso)

Los participantes de las 24 Horas de la Corvina Negra contaron sus historias

 

Sonó la sirena que daba inicio a Las 24 Horas de la Corvina Negra, y Claromecó se volvió una fiesta de la pesca una vez más, muchas caras nuevas llegaron a las playas de nuestro distrito con ganas de anotarse en esa lista indeleble de ganadores del popularmente conocido como “mundial de la pesca”.

 

Y la acción comenzó a media hora de arrancado el concurso, cuando en cercanías a El Caracolero, el tresarroyense Agustín Miqueleiz junto a su grupo tuvieron un presentimiento. Dudaron en ponerse en ese sitio, se cambiaron, pero tras unos minutos decidieron volver. Había buenas expectativas. Y así fue, con el agua clara, sentir ese tintineo en la caña, le dio el indicio de que había pique, el primero de la jornada. Los ojos de los competidores a su alrededor se viraron hacia su caña, que cuando su fin empezó a asomar, se vio con claridad que había obtenido un ejemplar de Corvina Negra. El pique inaugural para Las 24 fue una corvina negra, un hecho que no se daba hace años.

 

 

Agustín Miqueleiz capturó una corvina negra en los primeros instantes del concurso

Para Miqueleiz, la sensación de su parte era de alegría, dado que “hace unos 10 años que vengo a la Corvina, algunas ediciones he fallado, pero es el concurso que más me gusta y siempre trato de no fallar. Antes hubo pique, pero de piezas que no llegaron a competir. Esta es realmente la primera vez que saco una pieza que va a entrar”.

Contó cómo fue la cronología de su elección hasta que vio que la corvina picaba, y ya desde principio de semana que “venía con los nervios, preparando dónde iba, eligiendo dónde ir me decidí y digo, voy a ir al Salto de Christian y fuimos para ahí derecho, vi que no estaba muy lindo, bajamos con mi compañero, miramos y le digo que no. Y recordamos haber pasado por este lugar, no había gente y volvimos para este lugar y mi compañero me decía, ‘acá vamos a sacar, este es el lugar’. Empezaban a caer pescadores que van a todos los concursos y ahí dije, estaremos en un lugar que realmente vale la pena”.

Este ejemplar, que terminó pesando 2,560 kilogramos, lo logró capturar en “el tercer tiro, veníamos teniendo un piquecito chico, volví a tirar porque pensé que me había aflojado un cangrejo, saqué y cuando volví a tirar al rato, picó enseguida y empezó a tirar para adentro, ahí me di cuenta de que era una pieza grande, empecé a pelearme un poco y los compañeros que estaban ahí al lado me empezaron a decir que esté tranquilo y cuando uno me dijo que era una negra, más nervios me agarraron. Tenía miedo de que se me vaya, la traje despacito, busqué trabajarla con la estrella, y por suerte venía agarrada del labio, así que la pudimos sacar y cuando la vimos, fue una alegría tremenda”.

En familia

La familia García viene para disfrutar otro año más a Las 24, todos conjuntando sus rompevientos, Marcelo Javier García junto a dos de sus hijos  y a su yerno se meten al mar y disfrutan de tirar un rato la caña. Costumbres que se mantienen en familia, forjando recuerdos que quedarán en la memoria. Marcelo compite en la Corvina Negra desde “el año 1984, ahí tenía 20 años y venía con la familia de mi novia”.

 

Marcelo Javier Garcia

Aquella novia con la que venía en esas primeras ediciones, ahora es su esposa, y mantienen la tradición viniendo con la familia que construyeron juntos: “Ahora vengo con yerno, con nieto, todo completo. Se sumó el yerno al equipo de pesca. Es una jornada espectacular. Comparado con lo que nos ha tocado, no sé cuántas veces habré venido, pero esta es una de las mejores”.

 

Marcelo se lamentaba porque en la semana tuvo mucho pique, pero durante la competencia, hasta el momento en el que realizamos esta nota, no aparecían ejemplares: “En la semana sí, nosotros sacamos. Pero bueno, vamos a ver, pescamos a las 2 de la madrugada más o menos, por esas horas se da el pique. Calculo que vamos a tirar a la noche. Yo no sé hasta qué hora, pero ellos le dan, son más jóvenes”.

 

Participar es lo lindo, compartir en familia, Marcelo remarcó que ganar pasa a un segundo plano: “La esperanza no la perdés, ya ganar es medio secundario. Lo hago más para disfrutar en familia que para otra cosa. Es más una tradición, mis hijos tienen un canal que se llama Family Pesca. Y es porque salimos a pescar todos juntos, siempre. Es para salir en familia más que para pescar”.

 

Playas Limpias

Este numeroso grupo de amigos llegó a Claromecó nuevamente, tras años compartiendo la experiencia única de Las 24. Adrián Meijide, parte de este grupo de pesca, nos comentó su extenso vínculo con la competición “tengo 60 años y desde los 15 años más o menos que venimos al concurso de las 24 horas”.

 

Con este gran grupo, en esta edición son “10 personas que vinimos. Faltaron algunos más por problemas económicos, no pudieron venir, pero en realidad siempre somos 16 o 18, ese es el promedio en el que venimos los días viernes”.

 

Este unido grupo nació entre risas y cañas hace años, todo comenzó con un chiste interno y se transformó en una movida de preservación de la playa y respeto hacia la naturaleza: “Hace cerca de 10 años que venimos, por los hermanos Barraza, del barrio municipal. Y el nombre del grupo nació por Gustavito, que trajo masitas sin sal. Y se las agarramos pensando que era basura y se las tiramos al tractor de basura, dos años atrás. Y ahí arrancó la idea de Playas Limpias. Quedó bien porque hay dos o tres en el grupo, que son encargados de concientizar con la limpieza”.

 

Incluso tienen una propuesta muy positiva, para evitar dejar residuos en la playa, “en una de las camionetas es donde se deposita la basura, en la parte de atrás. Y de lo que traemos, no dejamos nada. Es una idea para compartir con todos”.

 

Y para finalizar, compartió lo que significa a nivel sentimental esta competencia: “La Corvina Negra es una lotería grandísima. Muchos dicen que es cara, nosotros vemos algo distinto, venimos a disfrutar, el día viernes la mayoría de los chicos salen de trabajar y ya los tres más viejos los esperamos acá con el campamento armado. Si tenés la suerte de invocarla, para el que le gusta el deporte es buenísimo, porque en sí el deporte es bueno. Pero tener un grupo como este es impagable”.

 

Un numeroso y colorido grupo, Playas Limpias

Desde Chile, José Luis Suárez y Erwin Codjambassis

Cruzar la cordillera

Dos amigos chilenos cruzaron la Cordillera para disfrutar del “mundial de la pesca”, acostumbrados a la pesca de río, conocieron el evento y se les instaló la idea en la cabeza. Hicieron 1500 kilómetros en su camioneta para llegar hasta acá y más que competir, quedaron encantados con la experiencia.

 

Ellos son José Luis Suárez y Erwin Codjambassis, oriundos de Puerto Montt, Chile y comentaron como viven esta primera vez en Las 24 Horas de la Corvina Negra, José Luis comentó que es su “primera vez de pesca en la Corvina Negra, yo pesco de toda la vida, soy guía de pesca en Chile en la zona del Río Pueblo, tengo un pequeño loch y es mi profesión pesca de salmón y trucha en el río. Tengo poca experiencia con pesca de mar, corvinas chilenas, lenguado y otros peces de mar que no tienen nada que ver con la corvina negra, es totalmente distinto”

 

Muchos clientes de José Luis en Chile le comentaron sobre la Corvina Negra, pero vivir esta fiesta le cambió su perspectiva: “Ellos me hablan siempre de la fiesta, pidiéndome que venga, este año me tienen y la verdad toda descripción que me hayan hecho ellos se quedó corta y estrecha con lo que es este evento, es una fiesta gigante, yo soy feliz”.

 

Erwin y José Luis destacaron la calidez y el cariño con el que lo recibieron en Claromecó: “Esto ya valió la pena, venga pique o no venga pique, aunque me pique un cangrejo, haber vivido la gentileza, haber visto la belleza de Claromecó, los amigos se han pasado, no nos dejaban dormir, siempre una invitación a la playa, a un asado, a tomar mate”.

 

Por último, agradecieron a una casa de pesca muy amiga de ellos, que le facilitaron la llegada a Claromecó y los asesoraron para que disfruten la experiencia en su totalidad: “Nosotros no somos pescadores de playa y menos con una caña de 4.20 metros, yo soy guía de pesca y la caña más grande que ocupo es de 2.10 metros. Un especial agradecimiento a Cirilo Pesca, son de una gentileza, de una amabilidad y de una buena voluntad, nos han asesorado de gran manera para que podamos disfrutar”.

 

700 kilómetros recorrieron los neuquinos para estar en Las 24

Desde Neuquén

Otros debutantes en esta edición de la Corvina Negra, un grupo de amigos que viajaron juntos desde Neuquén, 700 kilómetros que recorrieron para vivir una experiencia inolvidable para los fanáticos del deporte.

 

Adrián Quesada en representación de este grupo de neuquinos, nos explicó el trayecto que realizaron por el fanatismo a esta competición: “Desde Neuquén capital más o menos tuvimos 11 horas de viaje. Vamos a vivir nuestra primera vez acá, una locura que cumplimos, saquemos lo saquemos”.

 

Descubrieron la Corvina Negra tras una competencia en Reta, y no dudaron en venir: “Desde que se nos dio a conocer el torneo queremos venir. Alla hacemos pesca de río, y cuando vinimos al de Reta el año pasado en noviembre, ahí supimos que estaba el torneo acá. Somos novatos, pero vimos mucha gente y competir acá es un privilegio, es hermoso”.

 

Todo por la pesca

Eduardo Berho tiene 84 años, y tras haber pescado en Reta con su hijo siendo bebé, ahora mantienen la tradición y siguen pescando juntos, esta vez en una nueva edición de Las 24. Recuerda sus primeros piques en esta competición, “hace 40 años con primos míos en Reta. He faltado a algunas ediciones, pero a todas las que puedo ir, voy, es un enorme antojo de pescar, pero ya te digo, los años me pararon”.

 

Ahora viene a acompañar a su hijo, una tradición que lo atrae desde hace años: “Yo le enseñé a pescar a él. Y desde que es chiquito que lo traía para pescar, un rato y ahora pescamos juntos. El me da una mano para todo, yo hay muchas cosas, ya que no puedo hacer, pero de paso me divierto y compartimos”.

 

Oscar Schulmeister llegó desde Monte Hermoso

Hubo pique

Uno de los primeros chuchos que pescaron por la zona de El Caracolero lo obtuvo el oriundo de Monte Hermoso, Oscar Schulmeister, quien con alegría dialogó con este diario por el pique tempranero: “Llegamos a las 10 y media de la mañana desde Monte Hermoso, acampamos con mi hermano Pablo. Es la tercera vez que participo en la Corvina Negra y picó un chucho de poco más de cinco kilos”.

 

Comentó como fue este primer pique de su jornada, y explicó cuál sería la planificación para el resto de la competencia: “Por el momento, estamos tranquilos, aparte es tempranito, por la noche es lo más importante Y mañana al amanecer. Nos vamos a quedar por esta zona, hasta mañana en la mañana, y si se corta, movemos. El pique me llevó bastante danza, pero igual era chiquito, así que tocará seguir”.

Eduardo Berho

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