:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/agronegocios-borioni-scaled.jpg)
La discusión sobre la reforma laboral exige una mirada sincera y equilibrada. Nuestro sistema actual presenta distorsiones que desalientan la inversión, la contratación y, especialmente, la generación de empleo en las economías regionales y en el sector agroindustrial.
La previsibilidad jurídica es indispensable. Cuando un empleador no puede anticipar el costo de una desvinculación o el resultado de un litigio, la decisión natural es no contratar. El efecto es inmediato: menos empleo formal, más informalidad y menor competitividad productiva.
El borrador de reforma laboral propone ordenar el sistema mediante reglas claras, simples y aplicables a la realidad económica del país. Entre los aspectos más relevantes destacan:
-Un sistema indemnizatorio más racional y objetivo, que elimine sobrecargos y multiplicadores que nada aportan al trabajador y sólo fomentan litigiosidad.
-Un período de prueba más funcional, que permita evaluar nuevas contrataciones sin convertir esa instancia en un riesgo jurídico.
-La modernización de modalidades laborales, contemplando actividades con ciclos productivos como el agro, donde la jornada y el esfuerzo se organizan de manera distinta a la industria urbana.
-La reducción de sanciones formales y punitorios, que hoy transforman una situación administrativa en un juicio millonario.
-Un concepto de remuneración más claro, evitando que gastos operativos o beneficios sociales se computen como salario para indemnizaciones.
La reforma no apunta a desproteger al trabajador, sino a crear un sistema que realmente genere empleo genuino, que es la mejor protección social posible. Sin previsibilidad no hay inversión; sin inversión no hay empleo; y sin empleo formal no existe tejido productivo sostenible.
El sector agroindustrial, que concentra gran parte del empleo del interior profundo, necesita herramientas modernas para seguir creciendo y aportando al país. Reglas claras, cargas razonables y un marco jurídico equilibrado no son un privilegio: son una condición básica para que la Argentina vuelva a expandir su capacidad productiva.
La propuesta de reforma laboral abre una oportunidad para corregir décadas de rigidez, litigiosidad excesiva y costos desproporcionados. Acompañar este proceso es apostar por la competitividad, la formalidad y el desarrollo federal.
Juan Pablo Borioni
Abogado – Sector Agroindustria

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión