Resistencia y esperanza en la producción agrícola chavense
Después de una campaña de gruesa retrasada y con lotes anegados, el distrito vecino encara la siembra de la fina con cautela y algo de optimismo. La Voz del Pueblo habló con el ingeniero agrónomo, Cristian Valenzuela que analizó desafíos del suelo, costos y la vuelta al laboreo mecánico contra las malezas rebeldes
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En Adolfo Gonzales Chaves la cosecha de soja, que habitualmente termina antes en la región, se estiró por los campos anegados y problemas de transitabilidad para sacar la producción. Además los rendimientos resultaron de medios a bajos en términos generales, según contó La Voz del Pueblo el ingeniero agrónomo Cristian Valenzuela.
Explicó que la campaña mostró una marcada disparidad porque algunos lotes de soja de segunda directamente no se pudieron cosechar, mientras que las de primera arrojaron rindes normales para la zona en el mejor de los casos, y bajos en otros tantos, dependiendo estrictamente de la tecnología aplicada, el campo y las fechas de siembra.
Indicó además que en paralelo la recolección del maíz recién comienza a dar sus primeros pasos, actualmente frenada por lluvias recurrentes y campos con agua.
La fina se abre paso
Confió que a pesar de las demoras que retrasaron el calendario, la campaña de siembre fina pudo completarse prácticamente en su totalidad, aunque bajo una fecha de siembra más tardía de lo habitual.
Valenzuela incluso explicó que el trigo le ganó espacio a la cebada y que esa decisión responde a una estrategia puramente técnica porque los trigos de ciclo intermedio y corto toleran mucho mejor las siembras tardías y se adaptan con mayor eficiencia a suelos saneados pero con poca aireación, una condición donde la cebada suele sufrir más.
Ganadería y menos siembra
Por otra parte la superficie dedicada a la agricultura en el distrito muestra una leve disminución en comparación con ciclos anteriores.
Señaló que este fenómeno se apoya en dos realidades complementarias que conviven en el campo chavense. Dijo el ingeniero que por el resurgimiento ganadero, con la mejora en los valores de la hacienda impulsó a muchos productores a volcarse a la siembra de verdeos, la retención de animales y la planificación de nuevas pasturas, incrementando notablemente la venta de semillas con esa finalidad.
También ocurre que hay más presencia de agua -particularmente hacia el oeste del distrito, en dirección al sector de Roldán- donde muchos lotes bajos quedaron fuera del circuito productivo de invierno porque es imposible sembrar a tiempo.
Costos y devaluación
Aunque las últimas semanas trajeron un alivio con mejores precios para la soja, el trigo, la cebada y el maíz en el mercado disponible y futuro, los números para el productor siguen ajustados.
Según Valenzuela la mayor distorsión se encuentra en los insumos esenciales, particularmente en el combustible.
Históricamente, en la región el litro de gasoil equivalía a un dólar; hoy, sin embargo, cotiza entre 1,60 y 1,70 dólares.
Esta presión económica también se tradujo en un menor uso de fertilizantes, especialmente la urea, que registró valores altísimos al inicio del ciclo, durante el inicio de la siembra.
Vuelven los discos
Asimismo contó que uno de los cambios de tendencia más llamativos en la región es el incremento del laboreo mecánico de la tierra, que gana espacio frente a la tradicional siembra directa que dominó las últimas décadas.
Si bien la mayoría de los lotes se mantienen bajo siembra directa, observó que hoy vuelve a ser habitual ver rastrojos trabajados con discos y acondicionadores.
Valenzuela dijo que el regreso al trabajo convencional no responde a una reducción de costos -sobre todo por el encarecimiento del gasoil- sino a una necesidad técnica de control y rapidez.
La aparición de resistencias en diversas malezas que germinan durante todo el año, sumado a fallas de aplicación de herbicidas, causadas por factores climáticos, dosificaciones inadecuadas o errores humanos, provocó que ver un lote limpio hoy, sea una rareza.
Por eso entiende que mover la tierra es más eficaz para limpiar los campos con rapidez, liberar lotes y evitar la dependencia de agroquímicos residuales.
¿Viene El Niño?
Mientras que la zona núcleo y la región del litoral enfrentan pronósticos con mayor probabilidad de lluvias por el fenómeno de “El Niño”, en Gonzales Chaves la situación se analiza con prudencia.
Valenzuela destacó que, si bien la estadística indica que los años "Niño" suelen ser climáticamente favorables para la zona triguera del país, el beneficio real no tiene que ver con que llueva en forma desmedida, sino en que lo haga a tiempo.
Por ello la recomendación técnica para los productores chavenses pasa por la previsibilidad y la agilidad para aprovechar de inmediato cada ventana de buen clima para las aplicaciones, fertilizaciones y siembras, evitando retrasos que comprometan el rendimiento final de los lotes.
Horizonte alentador
A pesar de las dificultades que se suman, la mirada hacia la próxima cosecha fina genera entusiasmo para Valenzuela.
Los cultivos en el campo muestran un excelente estado de desarrollo y el reacomodamiento de los precios internacionales actúa como un fuerte incentivo técnico y comercial.
Poder proyectar ventas de trigo y cebada cervecera en torno a los 250 dólares, y de cebada forrajera entre 220 y 225 dólares, representa una motivación para los números de la campaña. “Creo que todo se supera. Las perspectivas son las mejores, así que un deseo de excelente cosecha para todos”, expresó en el cierre.

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