Rock y abrigo: el show de Cruzando el Charco que hizo saltar al Gigante de Huracán
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Por Santiago Rivadeneira
Una fría jornada de domingo, protagonizada por la ola polar que azotaba a Tres Arroyos, mostró una tarde-noche paralizada en las calles. No obstante, en las inmediaciones del Gigante de Huracán, tresarroyenses abrigados, con bufandas, gorros y como mínimo dos camperas, hacían fila en la vereda de calle Falucho.
El clima dentro del estadio era mucho más ameno, acompañado en el inicio por los acústicos de Nicolás David, con clásicos del rock nacional que hicieron que el público entrara en calor.
En las horas previas al show, se alertó por distintas vías que la presentación de Cruzando el Charco, que iba a salir a escena a las 22, se adelantaba para las 21. Si bien la salida de la banda no fue del todo puntual, promediando las 21.30, las guitarras platenses comenzaron a aullar.
En un inicio, arrancaron con singles clásicos de la banda como Cambiando de Color o Lo Nuestro Tiene Magia y otros lentos como Cicatrices.
Tras un breve impasse, con el suspenso echado por un show entre el percusionista Ignacio Marchesotti y el baterista Matías Perroni, comenzó la presentación de los temas del nuevo disco, con Dueños del Ritmo, que hizo bailar a los asistentes del Gigante.
De forma consiguiente, se desarrollaron la totalidad de las canciones que componen Esencia: Esos Días, La Señal, 33 y Nada Nace. Sin embargo, los lentos de la banda volvieron con El Trato, uno de sus hits.
Llegando al clímax de la noche, las bufandas y los abrigos volaron por los aires cuando A Mil comenzó a sonar, con cientos de tresarroyenses saltando y cantando. El ritmo de agite se mantuvo con Volver a Nacer y Soy, que parecía un cierre grandioso. Sin embargo, los platenses volvieron para tocar dos canciones más: Para Mucho Más y Terminales, dejando un hasta luego de Cruzando el Charco que hizo calentar a los tresarroyenses en el Gigante.
