SAPEM, la única forma de solucionar el servicio de agua
“MAQUIAVELINAS”. Por Marcelo Mouhapé Furné
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Hay problemas prestacionales que son imposibles de resolver con estructuras municipales obsoletas. Es el caso del servicio de agua en la ciudad de Tres Arroyos. Deficitario por causas endógenas y exógenas.
Lo primero se refiere a la falta de inversión en un sistema que hace tiempo no da más. Cuando la población aumenta es obvio que necesita más agua, pero la red de distribución no se adaptó para satisfacer esa creciente demanda. Durante los gobiernos del Movimiento Vecinal se duplicó el número de pozos de extracción pero no se reemplazaron los caños de distribución. La lógica consecuencia de eso es que los conductos que tienen más de 60 años explotan ante la mayor presión. La física de la naturaleza no cambia para acomodarse a las prioridades de cada gestión política humana.
A principios de agosto de 2021 (en conferencia de prensa con barbijos por la aún vigente pandemia) el gobierno bonaerense anunció el “anillado de agua para Tres Arroyos”. Lo último que se supo de eso es de fines de agosto del año pasado y era que aún faltaba un 20% para terminar la primera etapa. Cuando se concluya esa enorme obra la ciudad tendrá más presión de agua y esta será constante. Pero si no se cambia toda la vetusta red el problema no solo seguirá siendo el mismo sino que empeorará, porque los caños reventarán más seguido y gran parte del agua circulante terminará en las calles a través de muchas más pérdidas.
Según información técnica publicada en la prensa local, la renovación de la cañería de distribución se hará cuando ya se tenga el sistema completo (5 nuevos pozos, -más otros 2 o 3 posteriores-, y un acueducto que los descargue en una cisterna de 2 millones de litros). Sobre esto surgen dos preguntas. La primera es ¿la Provincia tendrá el dinero para completarla? Y la otra, -teniendo en cuenta que a 4 años y medio del anuncio recién se estaría finalizando la primera fase-, ¿Cuánto se tardará en terminar la mega obra?
De la falta de agua en sectores de nuestra ciudad, -agravada en verano-, los medios vienen publicando quejas desde hace varias décadas. Durante los años en los que desde el gobierno nacional llovían obras se hizo mucha visible y muy poca subterránea. Esto lo admitió un concejal vecinalista, -Patricio Roché-, quien en declaraciones periodísticas afirmó: “durante años el agua no fue una prioridad”. Excelente la actitud del edil Roché. Ese “mea culpa” es un gesto muy importante. Con el lema de gestión estatal “hicimos todo bien” (pero las cosas no funcionan) no nos ha ido bien en ninguno de los tres niveles ejecutivos.
Sobre la problemática del agua, el bloque de concejales de la Libertad Avanza presentó un proyecto para reducir el monto en el cobro de la tasa de sanitarios como compensación a los usuarios por las deficiencias prestacionales. Con eso no se resuelve el problema. Al contrario, lo agravaría por ser una contradicción: “mientras se exige mejorar el servicio se propone desfinanciarlo”.
Lo que podría servir de la propuesta de los ediles libertarios es la parte de la declaración de Emergencia Hídrica. Eso, -acompañado de sus gestiones personales por ser del palo-, a lo mejor logra hacerle entender al gobierno nacional que algo de los miles y miles de millones de pesos que le llegan desde Tres Arroyos debería devolverlos financiando obras (en este caso, de agua).
Desde el municipio se informó que en 2025 a nuestro distrito de Nación no vino ni un peso. Es cierto que no hay una coparticipación directa desde el estado central a las comunas (pasa a través de las provincias), pero -como mencioné antes- hubo un tiempo (parte de las dos décadas anteriores) en el que llegó un aluvión de obras costeadas por el gobierno nacional. No fue un regalo. Se nos devolvió algo de lo mucho que los tresarroyenses aportamos. Pero se hizo. Hoy no se hace.
En cuestiones como la del agua lo estatal solo ya no alcanza para hallar soluciones rápidas (las que necesita la gente)
Independientemente de quién sea el presidente, siempre está mal que el poder central se quede con todo lo que le llega de una jurisdicción municipal y no le devuelva nada. No hay exigencia legal, pero sí moral. Tengo la sensación de que en el año electoral "ejecutivo" de 2027, Milei podría aplicar un plan de asistencia directa entre la Casa Rosada y los municipios (si es que sale a pescar intendentes bonaerenses buscando, -por invitación- ampliar su "masa" de jefes comunales libertarios). Pero, -si eso ocurre-, no será en 2026. Este año tampoco llegará nada de Nación.
A eso hay que agregar los incumplimientos del gobierno de la provincia de Buenos Aires. En esto debe aclararse algo. No es tan cierto que el presidente Milei desfinancie al gobierno de Kicillof. El informe de la oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación sobre las transferencias en 2025 muestra que el estado central giró más dinero a las provincias que en 2024. Y que el año pasado la gestión que más recibió fue la bonaerense: $13.991.254 millones (casi 14 billones de pesos). Un 168 % más de lo recibido por el segundo en esa lista que es Santa Fe. Pero en el mismo período (según datos del Ministerio de Economía provincial y el INDEC) desde el gobierno bonaerense se disminuyó las transferencias a las municipalidades en un promedio de 2,6 % (y con picos de hasta el 7%).
Si le llega más dinero de Nación pero le envía menos fondos a los municipios, es evidente que la mayor falencia está en la administración del estado provincial.
Aunque desde el gobierno bonaerense se financiará a la intendencia tresarroyense para ir cambiando caños de agua, eso aliviará pero no resolverá el problema de fondo. En la “Maquiavelina” del 4 de enero, -titulada “La hora de los intendentes innovadores”-, señalé que: “ante el hecho de que los tiempos en los que la Provincia enviaba más de lo proyectado y que la Nación costeaba obras de todo tipo ya no volverán, los municipios deben hallar la forma de resolver sus problemas prestacionales por sí mismos”. En esa misma editorial remarqué que para alcanzar ese objetivo los jefes comunales deben aplicar medidas innovadoras, como la SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria).
En numerosas comunas la SAPEM se aplica a diversos usos, pero en Tres Arroyos surge como la única solución posible para resolver el déficit en la prestación del servicio de agua. Un problema de esta magnitud no puede remediarse desde estructuras municipales que en áreas específicas, -como esta-, se convirtieron en inviables por obsolescencia. En cuestiones como la del agua lo estatal solo ya no alcanza para hallar soluciones rápidas (las que necesita la gente). Eso solo se logra con la agilidad que le da al sistema la incorporación de lo privado. Lo mixto fortalece.
No hay que temerle a la Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria. La única oposición que puede surgir para que acá no se aplique lo que en otras comunas funciona bien es buscar que el problema se agrave para sacar un rédito político. El proyecto sobre la SAPEM que el intendente Pablo Garate adelantó que presentará tiene que ser analizado en el Concejo Deliberante, no negado de antemano. Al respecto la edil por la Coalición Cívica, -Cecilia del Águila-, fue clara sobre el camino a seguir desde una oposición constructiva, cuando en los medios afirmó: “Ante la falta de recursos nacionales y provinciales el diálogo con el Ejecutivo es una responsabilidad ética”. Tiene absoluta razón.
En la aprobación del Presupuesto 2026 y la suba de tasas, la mayoría en el legislativo municipal obró con la sensatez definida por del Águila. Es de esperar que en esta cuestión eso se repita. Que el verano siguiente en Tres Arroyos todos los usuarios tengan agua y no gotas o aire al abrir la canilla, dependerá de que el Concejo Deliberante apruebe el proyecto del Ejecutivo sobre la SAPEM.

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