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Silvia Thostrup: No me voy a rendir ahora

Cuando la Escuela de Gimnasia Tres Arroyos se preparaba para cerrar otra gran temporada deportiva, el temporal destruyó su casa: el gimnasio de Centro Estrada. La profesora habló de la complicada tarea para recuperar elementos, valoró “respuestas humanas conmovedoras” y dejó en claro que “las fuerzas para seguir están”

 

Por Jorge López de Ipiña

 

La noche del sábado 16 de diciembre de 2023 cambió el rumbo de muchas vidas; el temporal que ferozmente golpeó a Tres Arroyos y una buena parte de la provincia de Buenos Aires, dejó profundas cicatrices, pero también dolorosas heridas que aún permanecen abiertas, generando un gran dolor y una sensible impotencia.

 

La Escuela de Gimnasia Tres Arroyos que dirige Silvia Thostrup se preparaba para cerrar otra notable temporada deportiva; la Gala de Fin de Año estaba a escasas horas de ser otra bella realidad donde, además, se festejarían los 40 años de vida de la Escuela. Pero la Madre Naturaleza la golpeó duro, sin miramientos; ese temporal destruyó el gimnasio de Centro Estrada; el hogar, la casa de la Escuela desde el 2006. Y también, como confesó Thostrup horas después, “rompió nuestros corazones…”

 

Centro Estrada parecía ser el lugar perfecto para la Escuela, por su ubicación geográfica, las dimensiones, comodidades para realizar torneos de distinto nivel; al punto que en 2023 el grupo de gimnasia había llevado adelante un fuerte trabajo de pintado de la sede como también el acondicionamiento de los baños. Pero el temporal literalmente borró el lugar que, con gran sentimiento, pasó a ser un hermoso pero doloroso recuerdo…

 

En estas dos semanas mucho ha sido el trabajo realizado, pero a su vez lamentablemente escasos los resultados conseguidos. El techo aún no ha podido ser removido del gimnasio, lo cual complica seriamente cualquier labor y tampoco permite ver con claridad el futuro inmediato. “Estamos tratando de recuperar todas las cosas que quedaron debajo del techo; pero es muy difícil, todo resulta complicado porque se necesita de maquinarias especiales”, comenzó diciendo la directora de la Escuela en una amplia y sensible charla que mantuvimos.

 

Las pérdidas

“Probablemente sólo hayamos recuperado el 50 por ciento de las cosas; la gente de Iorio hizo un gran trabajo para sostener esa estructura y, con personal de ellos y gente capacitada, lograron sacar algunos elementos. Lo que queda está aprisionado por el techo, y hasta que no se lo saque, que según me dijeron debería ser cortado en partes para poder desmontarlo, no vamos a poder recuperarlo”, acotó ante de reflejar otra negativa consecuencia que sufren por las repetidas lluvias que “día a día empeoran la situación y el estado de las cosas que están desprotegidas, a la intemperie”.

 

La Municipalidad “colaboró con sus ingenieros y distinto personal especializado hasta donde pudieron, además de posibilitar la llegada de Grúas Iorio. Con la ayuda de padres, ex gimnastas y muchos conocidos acopiamos como pudimos todo el viernes 22; hubo que recuperar todo secando, desarmando. Y de lo que está ahí abajo aún, vemos que hay muchas roturas y elementos dañados”.

Thostrup habla de la gente que se acercó de inmediato a colaborar y su alma se sensibiliza. “Encontré mucha gente que ha paso por la escuela en estos 40 años, como una gran familia; todos respondieron de una manera espectacular. Muchos prestaron lugares para dejar los elementos, reacondicionarlos. Esa respuesta humana fue conmovedora”, destacó.

 

La Parroquia Del Carmen, propietaria del gimnasio, “solicitó dos presupuestos para llevar a cabo ese gran trabajo, según me comentó el padre Roberto (Buckle), con quien estoy en contacto a diario; se dice que esa remoción demandaría de unos 10 días de trabajo. Todavía no sé cuál será la idea de la Iglesia, si volverán a reconstruir o no; lo cierto es que prácticamente no quedó nada en pie, y nada sirve. Parte de lo que había resistido al temporal debió ser derrumbado por seguridad ya que corría riesgo de caída para afuera. No lo sé, pero parece que nada quedará de lo que era nuestro gimnasio”, entendió la profesora.

 

 

Seguir adelante

En estas horas, la Escuela debe pensar “en recuperar las cosas para seguir como tal, y para poder funcionar debemos conseguir otra opción, un nuevo lugar. Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles, pero aún no tenemos ningún ofrecimiento ni hemos visto algo; estamos buscando y si alguien tiene o sabe de un lugar posible para instalarnos, nos lo comuniquen. Hasta ahora no tenemos nada en concreto”, comentó.

 

Buscando entender las razones o posibilidades que llevaron a esta destrucción, “según por fuerza de este tipo de tormentas, suelen hacer un proceso como succión; como que chupó el techo, y al no poder sacar para los costados cayó en el mismo lugar. Fue una condición climática extraordinaria, entendían que no hubo fallas de la estructura ni problemas edilicios”, destacó Thostrup.    

 

Ante semejante daño y con la tragedia sucedida en el Club Bahiense del Norte, de Bahía Blanca, aquella misma tarde del 16, quise saber si en algún momento Silvia había mirado al cielo y había agradecido no haber tenido ningún evento en Centro Estrada. ”Nosotros teníamos organizada nuestra Gala de fin de Año para el 20 y 21, es decir a poquitos días, pero como en esas horas se habían dado varios alertas meteorológicos, debíamos decidir cuándo estar o no estar en el gimnasio; nosotros teníamos ensayos todos los días, pero cuando la situación es peligrosa debemos actuar con responsabilidad. El jueves anterior (14 de diciembre), con sentido común, habíamos suspendido la actividad por una alerta, el viernes volvimos a practicar y el sábado a la noche pasó todo esto. Agradezco que nadie estuvo en peligro, que no le pasó nada a nadie; la gente de la Iglesia valoró inmensamente que no hubiese nadie adentro. Pero siempre entendimos que ante estas tormentas y en estos tiempos hay que tomar todas las precauciones posibles”, aseguró.  

 

En su vida vinculada con el deporte y la formación de deportistas, a Silvia Thostrup siempre la vimos como a una mujer firme, con ideas claras y objetivos seguros, y con una personalidad fuerte para afrontar cualquier desafío.

 

A la hora de agradecer a los que estuvieron a su lado en este momento extremo, me permitió ver su perfil sensible. Muy emocionada, Silvia le agradeció a toda la gente “que se contactó muy preocupada por esta situación, a muchos que estando a la distancia se mostraron por suerte muy cerca; ellos saben el valor que tiene el acompañamiento y de mis sentimientos porque siempre se los digo. Las fuerzas para seguir están; quizás en algún momento se podría haber evaluado que ya era hora de ir pensando en dejar. Pero no es acá, no en este momento; quizás alguna vez me dijeron que soy cabeza dura y he sentido esa presión de mostrarme fuerte, pero no me voy a rendir ahora” confesó, dando a entender que la Escuela de Gimnasia encontrará su lugar, cobrará fuerzas y volverá a brillar como lo hizo en estos últimos 40 años. 

Un camino que se inició en el Centro Danés

 

Hace 40 años, la Escuela de Gimnasia Tres Arroyos “arrancó en el Centro Danés por la relación que había con mi familia; pasados unos años nos vimos en la necesidad de irnos a un lugar con las condiciones físicas necesarias para nuestra actividad. Se complica la parte operativa para compartirla con otros deportes porque la gimnasia requiere de muchos anclajes, elementos fijos”.

 

Recordó que “el siguiente paso fue en El ABC, el salón de puertas y de ventanas; luego fuimos por un corto tiempo a Costa Sud, el sector de la antigua cancha de básquet, pasamos a un salón de la ex fábrica Sode en la calle Sarmiento al 970, para en 2006 llegar a Centro Estrada”, recordó la directora.

 

El futuro no se sabe dónde los encontrará, pero seguro será en un recinto ideal para seguir forjando el futuro de la gimnasia tresarroyense, ese nido de grandes deportistas y notables campeonas.

 

Llamado a la solidaridad

 

El mismo domingo 17 de diciembre de 2023, y de forma conjunta, la Federación Bonaerense y la Confederación Argentina de Gimnasia, emitieron un comunicado llamado a la solidaridad ante la gravedad de los hechos.

 

 “Es por eso que estamos iniciando una colecta solidaria para iniciar ya mismo con la reconstrucción. Cualquier aporte va a ser muy valioso“, expresaron. Por tal motivo, dieron a conocer los lugares dónde se pueden realizar las donaciones: caja de ahorro a nombre de Silvia Susana Thostrup, CUIL 27-12940100-7

CBU Nº 0140334103620507507270

ALIAS: GRANO.LINO.BUZO

 

“Invalorable”

Ante esta reacción, Thostrup comentó: “Directivos de la Federación Bonaerense estuvieron presentes al día siguiente en Tres Arroyos, se hicieron 450 kilómetros para acompañarnos, respaldarnos y acompañarnos; ver en qué podían ayudar. Es que son muchos años que tenemos de relación y nos conocemos todos”. 

 

Se abrieron cuentas, mucha gente colaboró y “esa ayuda es invalorable. Pero por sobre todo destaco el sentir solidario porque mucha gente ha puesto su granito de arena para que en algún momento podamos salir adelante”.

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