Testigo Hormiga, una novela que llegó hasta la Feria del Libro
La publicación es el debut absoluto de Thiago Benitez en la literatura y su libro cuenta una historia de amor, de dolor, de soledad y de recuerdos. El texto fue seleccionado en un concurso de la editorial Lengua Suelta de Capital Federal
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El tresarroyense Thiago Benitez acaba de publicar su primero libro: Testigo Hormiga. Luego de 7 años escribiendo, corrigiendo, escuchando, soñando, llegó una oportunidad gracias a la editorial porteña Lengua Suelta, que seleccionó su obra, la publicó y le permitió darse a conocer nada menos que en la Feria del Libro que se celebró días atrás en la Ciudad de Buenos Aires.
El joven recordó que sus primeros pasos en la literatura se dieron “en sexto año de Nivel Secundario, lo estaba terminando, y justo se dio que estábamos viendo dos temáticas en la escuela. Por un lado el auge del movimiento feminista y salían a la luz historias medio fuertes de personas o incluso conocidos, entonces me interesó indagar en ese tema”.
En esos últimos años de la escuela, por otro lado, estaban viendo “en la materia de historia todo lo que pasó en la última dictadura, desde 1976 hasta 1983. Entonces con esos dos elementos empecé a hacer bocetos de una historia que pasaría, en algún caso, parecido a los que tanto escuchamos en la tele todo el tiempo”.
En cuanto los detalles de la narración, explicó que “el desafío era poner esos personajes en una línea histórica de dictadura, qué hubiese pasado en ese momento. Ahí empecé a cranear lo que después se transformó en la novela, la historia principal”.
Un testigo dentro del rompecabezas
El libro tiene la impronta de Thiago en cada párrafo, ya que “la historia gira en torno a un personaje en particular que se llama Walter. Walter te cuenta la historia de su infancia. En la línea cronológica vos empezás desde el presente, donde él es un anciano que está en un centro de salud, que tiene problemas mentales y demás. A partir de un consejo de una enfermera, quien le da una máquina de escribir, empieza a escribir su historia de vida, que en realidad no es tanto su historia”.
Benitez indicó que “el protagonista, como personaje principal, funciona como un medio para llegar al otro, al verdadero personaje al que le pasan más cosas en toda la novela, que es Hannah, a quien él conoce como ´la niña de trenzas´, que todo el tiempo la menciona. Walter cuenta que durante su vida infantil en el campo vivía con sus padres y su hermano. Toda esa rutina se vio cortada el día que se encontró con esa niña que estaba siendo— y acá es el punto más oscuro de la novela— abusada por un policía a las afueras de su casa. Entonces él es testigo del hecho siendo un niño y lo que hacen con la niña es obviamente refugiarla en la casa. Al ser una niña sin identidad, también por eso me sirvió mucho esta linealidad en este momento histórico. Ellos es como que la adoptan, por así decirlo. La protegen de lo que pase en el exterior”.
Para comprender la conexión entre las diferentes historias que suceden dentro de la novela, hay que tomar nota especialmente “de ese momento que es tan oscuro en la novela, él empieza a conocer a la niña, se empieza a interesar en su historia. Y a su vez, la niña es un personaje muy silencioso. Poco a poco empieza a dar rastro de lo que es su historia y se empiezan a conocer. Él está enamorado de ella y mientras cuenta todos estos momentos de su pasado, hay elementos disruptivos en la novela : él en su presente está mal de la cabeza, está traumado. Hay un capítulo entero que tiene una pesadilla, donde él ve algo muy hasta religioso. No es casi hasta el final de la novela que entendés por qué aparecen todas esas cosas, todos esos elementos”.
La estructura de la historia hace referencia a un libro con muy famoso en la literatura argentina, por eso Thiago contó que “en 6º año de secundaria leí un libro de Julio Cortazar, Historias de Cronopios y de Famas, y lo que me interesó de la manera de escribir que tiene ese autor es cómo está estructurada la historia. Hay microhistorias, donde uno se pregunta qué tiene que ver una cosa con la otra, por ejemplo Instructivo de como dar cuerda a un reloj, que por ahí no está conectado con las demás historias, pero si vas hilando te vas como hasta divirtiendo capítulo tras capítulo y vas como armando un sentido a la obra en general”.
En relación a esa forma de generar cohesión, Benítez indicó que “traté de que tenga historias aisladas y cuando vos entres a la historia lineal, que te empieza a contar Walter, vayas dándote cuenta y unas automáticamente lo que fue sucediendo con esa parte del libro”.
El proceso de creación estuvo marcado por “las correciones, ya que eran muchas y siguen siendo igual, incluso ahora que está terminado. Siempre hay cosas que uno lee y quiere, pero también lo entiendo como un libro que justamente se empezó a escribir hace tantos años, estamos hablando que fue en el 2019, ya pasaron sus 7 años. Sobre todo porque en el momento que más empecé a escribir fue entre el 2019 y el 2021, casi toda la obra. Después lo que hice fue sacando capítulos, cambiando algunas cosas”.
En cuanto al proceso edición aclaró que “la gente de Lengua Suelta, de Buenos Aires, una editorial independiente, se pusieron a la tarea de corregir todo lo que podían y estuvimos charlando qué sí, qué no va, por qué usaste este tiempo acá y después lo cambiaste. Ellos hicieron una convocatoria para autores emergentes, que no hayan tenido obras previamente publicadas, adjunté la obra por email y la leyeron. Por suerte, gracias a Dios, quedó seleccionada. Pero a partir de ahí fue un año de espera para el proceso de corrección. Otro año de ir corrigiendo y armar desde la tapa, contratapa, todo lo que es la novela. Y después, esperar a que salgan las las tiras, las impresiones. Pasó mucho el tiempo”.

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