Gracias Tito por tanto
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Por Alejandro Vis
El domingo se produjo su desaparición física. Hace poco más de dos años, la exposición de sus obras en la Biblioteca Cacuri significó un valioso reconocimiento. Expresó su arte en muchos comercios y se caracterizó por recibir a los clientes de una manera muy cordial
El lunes 18 de julio de 2022, tuvo lugar un acontecimiento que fue muy valioso. Hoy, su importancia se percibe incluso con mayor claridad. Es que se llevó a cabo la inauguración del Espacio de Arte de la Biblioteca Cacuri, del Sindicato Empleados de Comercio, con una muestra de Antonio Facundo “Tito” Fraile.
La elección del artista constituyó un reconocimiento. Por entonces, Fraile tenía 90 años y recibió la invitación a exponer de Hugo Costanzo. “Es un premio para vos, por algo que hiciste toda la vida”, le dijo Hugo.
Esa tarde, los anfitriones -autoridades del sindicato e integrantes de la mencionada biblioteca- presentaron la exposición de obras, basadas en creaciones de Florencio Molina Campos. Fraile estuvo presente, se lo vio reconfortado, muy contento, más aún cuando vio llegar a Eugenio “Coco” Galilea, así como a referentes de Librería Carabela, Bazar El Mundial, entre otras firmas comerciales emblemáticas.
Es que Tito, como todos lo llamaban, era un artista en la decoración de vidrieras. También pintaba y dibujaba. Ante todo, se destacó por su amabilidad al atender a los clientes en los distintos locales donde trabajó, el último Pantalonería Suria, donde se desempeñó durante 24 años. Sentía gratitud con Ismael Suria, por su humildad y generosidad: le pagaba el sueldo de convenio más una comisión de todo lo que vendía. Lo definió como un “empleador, compañero, amigo”; protagonizaron una etapa muy linda en la historia del recordado comercio céntrico, fueron dos señores.
En la apertura de la muestra en el Espacio de Arte, las palabras de Fraile reflejaron sus sentimientos: “Creo que no lo merezco. Son tantos años, ver personas muy queridas. Tengo los parientes también acá, me siento muy emocionado. No esperaba un agasajo así, para todos ustedes mi mayor agradecimiento. Coco Galilea, una personalidad en Tres Arroyos, un hombre tan pero tan querido. Son rostros conocidos, les agradezco con el corazón”.
El domingo último se produjo su desaparición física. La convocatoria, hace poco más de dos años, para exponer sus obras fue una muy buena decisión. La manera de decirle gracias y de que él pueda apreciar todo lo que generó en la comunidad a través de su tarea creativa.
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Fraile tenía el número de afiliado 345 en el Sindicato Empleados de Comercio.
Su padre se llamaba Antonio y su madre Leonisa, ambos inmigrantes españoles, quienes tuvieron tres hijos.
En la adolescencia, consiguió su primer empleo “en la farmacia González, estaba en avenida Moreno y 9 de Julio”. Luego trabajó en Café Tres Arroyos y cuando tenía 15 años, fue incorporado en Arteta.
Interrumpió su trabajo porque le tocó el servicio militar y lo asignaron a la Marina, donde permaneció aproximadamente dos años. En ese período, la mayor parte del tiempo formó parte del sector de máquinas del barco tanque ARA Punta Médanos y pudo conocer Estados Unidos, así como países de Europa.
Una vez finalizado el servicio militar, retomó la actividad en los comercios. Su labor en Arteta culminó cuando no aceptó el traslado a Bahía Blanca; posteriormente se desempeñó en Blanco y Negro; durante pocos meses en la sucursal que Tiendas Molinari tenía en General Pico, La Pampa; en Gath & Chaves; en Harrods, en la ciudad de Buenos Aires; en sedería Latorre; entre otros.
Después de hora, preparaba además las vidrieras de Casa Mulazzi, Botolandia, Librería Carabela, una etapa en Spenza. Llegó a concretar este trabajo en alrededor de 20 locales.
En Gath & Chaves permaneció 21 años, lo enviaban dos veces por mes a colaborar en Bahía Blanca y también a Azul.
Una trayectoria con momentos tan positivos, se coronó con su intervención en Suria, en la segunda cuadra de 9 de Julio.
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Cuando se conocieron con Dora Renée Alvarez, él tenía 18 años y ella 14. “Fue la única mujer de mi vida”, subrayó en una conversación con este diario. Un amor que dio lugar al nacimiento de tres hijos: Adriana, Daniel e Inés. Llegaron nuevas generaciones con los nietos y bisnietos, lo que percibió como una gran bendición. Nada menos que ser abuelo y bisabuelo, ver crecer a la familia.
Su estilo distinguió a numerosas vidrieras. Tuvo el don de la cordialidad, característica que sobresalió y agradó a los clientes cada vez que estuvo detrás del mostrador.
Genera satisfacción recordar aquella tarde de julio de 2022. Para Tito fue muy especial y así lo hizo saber. Se trató de la ocasión para decirle simplemente ¡gracias por todo, gracias por tanto!.
