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¿Todo tiempo de reinas fue mejor?

La reina del trigo en 2007. Verónica Acosta (Arrecifes) fue la ganadora de aquella ocasión y la acompañaron Virginia Panzini (Coronel Pringles –primera princesa-) y Marilina Ferreyra (Pigüé –segunda princesa-)

Es la pregunta que LA VOZ DEL PUEBLO analizó junto a protagonistas de ayer, profesionales y entidades defensoras de las cuestiones de género. Alternativas, opciones y rechazos a la ceremonia en su forma conocida a días del inicio de la 55ª Fiesta Provincial del Trigo

Por Redacción La Voz del Pueblo

 

 

Durante la venidera 55° Fiesta Provincial del Trigo, la tradición popular más importante de Tres Arroyos estará arribando a su séptima edición consecutiva sin la ceremonia de elección de la reina.

 

La primera vez que la fiesta popular no tuvo el ingrediente que, para muchos, sumaba popularidad y atracción al evento, fue en 2017.

 

Cristina Marconi ocupó por muchos años la presidencia de la entonces Comisión de Reinas y hoy continúa defendiendo el acto, aunque reconoce cambios en los tiempos que corren y hasta acepta un retorno a la actividad con variantes que no pongan en riesgo la integridad psicológica de las participantes.

 

“Al principio me costó (aceptar la Fiesta del Trigo sin reinas), porque yo tenía una relación afectiva con todas las chicas, con la Fiesta en sí. Para mí no era solamente ‘una chica linda’, sino un combo de cosas que tenían que tener. Pero yo lo veía desde ese lugar. Ahora entiendo que, por ahí, era necesario un parate”, reconoció en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO acerca de un tema que, en vísperas  de una nueva edición de la Fiesta del Trigo, cobra relevancia.

 

En ese sentido, la comerciante tresarroyense hizo una autocrítica y, tras reflexionar, compartió sus propias conclusiones, “había que pensar y cambiar la forma de la elección, porque era una mujer bonita, con ciertas medidas, soltera… Me costó, pero me dí cuenta que hacía falta un parate en un contexto de violencia muy importante hacia las mujeres”.

 

2016

Es el último año en que se llevó a cabo la elección de la reina. Fue en la 46° edición de la Fiesta Provincial del Trigo

¿Qué es belleza?

 

Luego de reconocer que sacar la elección a raíz de la violencia que tenía a las mujeres como blanco, Marconi expresó que, “fueron etapas. Ahora se podría comenzar a verlo desde otro lugar. A propiciarlo entre chicas que se quieran presentar o que quiera hacerlo y están ejerciendo su propio derecho”, y agregó, “en aquel momento una chica tenía que ser 90-60-90 ¿Pero qué es belleza? Una mujer puede ser bella de físico, pero una mujer tiene otras cualidades, cultura, una preparación. Puede ser una embajadora turística, cultural ¿Quién dice qué kilos debe tener una reina? Hay que fortalecer los derechos de las mujeres eliminando los estereotipos que limitan eso”.

 

Después de ocupar su cargo junto a las reinas por no menos de 20 años, Cristina concluyó que, “me costó entenderlo, porque soy una mujer grande, pero hoy por hoy, entiendo que puede volver con otra filosofía”.

 

Sin estereotipos

 

Junto a ella se encuentra su hija y licenciada en psicología, Ailen Marino Marconi. Una testigo casual de una vida junto al trabajo de su madre con las candidatas y reinas de la historia de la Fiesta del Trigo, pero paradójicamente, de postura opuesta a las condiciones que hacían a la participación de las chicas en el concurso.

 

“Yo entiendo que a mi mamá le gusta todo el despliegue, la moda, el movimiento de peluqueros, maquilladores, el trabajo que se da. Pero en mi casa jamás se habló de que estaba gorda, o flaca, nunca se habló de un cuerpo ajeno. Jamás hubo estereotipos de nada”, aclara antes de compartir su postura.

 

Tal como la profesional de 30 años le dijo a LA VOZ DEL PUEBLO, siempre estuvo de acuerdo en la suspensión de la ceremonia, sobre todo por las consecuencias que, como profesional, advertía en sus pacientes, “por la manera en que se venía dando, la realidad de las mujeres y lo que veo en el consultorio sobre cuantos problemas hay de autoestima, incluso hasta el día de hoy”, mencionó.

 

En ese sentido, la licenciada explicó que, “hay una que queda y otra que no, por gente que decide y por estándares  que deberían cumplirse. Entonces, lógicamente que algunas hayan sentido frustraciones. Se cuestionan si tendrían que haber tenido que haber estado mejor o peor, más flacas, por qué ellas si, por qué la otra no”.

 

Siete años después de aquellas decisión, Aielen se arriesga a entender que, “tal vez ahora, las mujeres hemos tomado más conciencia y una se empodera de distinta manera”.

 

No obstante, hizo una distinción entre lo que significaba el desfile y las condiciones que generaban consecuencias negativas, “para mí, el desfile y que uno se ponga linda y se sienta linda, no es el tema. Sino que te elijan de acuerdo a ciertos estándares, medidas o peso. Después si una quiere ponerse linda, mostrarse y todo eso, y no le importa la decisión de otro, no hay problema. Para mí, que una tendría que ser muy consciente para saber en qué condición está emocional y anímicamente para enfrentarse a todo lo que lleva una elección. Porque siempre una gana y la otra no”, explicó.

“Al principio me costó (aceptar la Fiesta del Trigo sin reinas), porque yo tenía una relación afectiva con todas las chicas, con la Fiesta en sí. Para mí no era solamente ‘una chica linda’, sino un combo de cosas que tenían que tener”

(Cristina Marconi)

“Si una elije libremente estar ahí, está bien. Pero como sociedad, me parece que seguir fomentando que haya estándares, como una medida, un peso, una talla que te define por linda siempre es una decepción, porque hay una que queda y otra que no”

(Licenciada Ailen Marino)

Opciones

 

¿Y si la elección de la reina volviera sin filtros?

 

“En ese sentido sí. Si una elije libremente estar ahí, está bien. Pero como sociedad, me parece que seguir fomentando que haya estándares, como una medida, un peso, una talla que te define por linda siempre es una decepción, porque hay una que queda y otra que no. Entonces, lógicamente que algunas hayan sentido frustraciones. Se cuestionan si tendrían que haber tenido que haber estado mejor o peor, más flacas, por qué ellas si, por qué la otra no”.

 

Más adelante, surge una pregunta cargada de lógica y práctica de aplicación, “¿por qué no hay un referente hombre y una referente mujer o sin género?”. Algo que toma como otra opción válida y atenuante de las consecuencias que critica.

 

Por otra parte, sobre el cierre, Ailen también apuntó a la etimología del término como factor a tener en cuenta para definir a la “ganadora” del polémico concurso que ya no está en la fiesta tresarroyense, “una reina (como tal) siempre está en un puesto súper jerárquico y tiene que responder para todo.  Justamente es lo que después ‘limpias’ con eso de que la reina tiene que ser la más linda, la más simpática. Son muy exigentes tal vez”.

 

La postura de Ni Una Menos

Las integrantes tresarroyenses del colectivo feminista Ni Una Menos enviaron una nota reflejando su posición con respecto a la elección de la reina, ante una consulta específica de este diario para conocerla. El mensaje enviado a una de las periodistas que participaron del informe decía:

 

“Hay un ejercicio muy interesante para hacer cada vez que los parámetros, para pensar algo, se corren o se desdibujan. El ejercicio consiste en pensar una premisa pero al revés. En este caso sería ¿por qué no elegir al Rey de la Fiesta del Trigo?

 

Y claro habrán muchas conclusiones al respecto pero en general sabemos que los varones tienen un lugar privilegiado en la sociedad por lo cual no necesitan ser elegidos “reyes”.

 

Sin embargo hay algo mucho más fuerte que está en relación a la cosificación de los cuerpos. Siguen siendo, en su gran mayoría los cuerpos feminizados, los que se explotan sexualmente. Y esto es posible porque la sociedad nos predispone a acceder sin permiso a esos cuerpos cuando son criticados si no tienen determinadas medidas, o en la venta de productos para que se mantengan “en forma” y jóven eternamente

 

Desde los distintos feminismos sostenemos la postura de evitar cualquier tipo de cosificación de la mujer, las infancias y diversidades, tanto como liberarlas de cargas asociadas a estereotipos de género, que suele ser fomentada por  los concursos de belleza, donde se refuerza la competencia entre pares, las exigencias frente al espejo, la descalificación de cualidades y capacidades  y que, lejos de fundarse en valores estéticos, se basa en imposiciones que van desde la elección de ciertos tipos de cuerpos, ciertos colores de piel, de ojos, etc

 

Que la elección de la reina de la Fiesta del trigo haya sido una tradición y como tal la repetición de formas y comportamientos en el tiempo, no ha impedido que nos hayamos interpelado como mujeres y como sociedad y hayamos evolucionado hacia otras formas de representación de la mujer en el mundo y en nuestra ciudad. Muestra de ello es la elección de Mujeres destacadas desde la mesa intersectorial, mujeres emprendedoras y disidentes desde la Dirección de género, etc.

 

En la actualidad sabemos que las políticas de estado son retrógradas en cuanto al posicionamiento y derechos que hemos ganado como mujeres y disidencias. La pregunta es ¿queremos retroceder? ¿Queremos que se imponga nuevamente ese imaginario colectivo en el que a los cuerpos feminizados se los puede cosificar, que con esos cuerpos se puede hacer cualquier cosa? Incluso asesinarlos, de muchas maneras, cuando no cuadran con el mandato patriarcal”.


La ex reina que extraña la elección y una mirada crítica

Camila Peetoom recordó con nostalgia su corona de 2012, mientras que la locutora Paola Moyano advirtió sobre los riesgos de usar la belleza como condicionante de una elección

La tresarroyense Camila Peeton fue electa reina del trigo en 2012 y hoy reconoce que extraña la ceremonia. Sin embargo, reconoce que, para volver a realizarse, habría que hacer ciertas modificaciones.

 

Del otro lado, la periodista y miembro del colectivo feminista Ni Una Menos, Paola Moyano, se opone a la realización de la ceremonia ya que, según su punto de vista, simboliza la cosificación de la mujer a través de una representación de la belleza que puede derivar en impactos anímicos negativos para la salud de las chicas que no son seleccionadas e incluso marginadas en una preselección.

 

 

 

 

“Algo se perdió”

 

Hace doce años, Camila Peeton era nombrada reina provincial del Trigo 2012. Un momento inolvidable del que sólo guarda buenos recuerdos.

 

“Desde que no está más la elección de la reina, siento que se perdió algo de la Fiesta del Trigo. Porque en realidad todos esperábamos la elección de la reina o el desfile de carrozas y, más allá de todo, y de que tenemos que crecer en un montón de aspectos, mis recuerdos siempre son lindos”, aclaró en el comienzo de la consulta realizada por LA VOZ DEL PUEBLO.

 

A pesar de esos gratos recuerdos, hoy Camila reconoce que habría que modificar ciertos detalles de la organización, pero no dejarla de realizar, “estoy de acuerdo en que tendrían que modificarse un montón de aspectos, pero tendría que continuar la elección de reinas. Que no haya condiciones, tal vez una embajadora cultural, que nos pueda representar en cualquier localidad. Que nos represente culturalmente, más allá del estereotipo de ‘tener que ser flaca, alta, medir tanto’. Creo que hay cosas más lindas que la elección de la belleza, así como la tenemos impuesta culturalmente. También puede ser un embajador cultural, pero que se elija a alguien que nos represente en las demás fiestas”, observó como alternativa.

 

Justamente por esos buenos recuerdos es que al conocer decisión de sacar la elección de la reina, su postura ya estaba firme, “si fuera por mí, hubiera votado en contra de que se saque. fás que nada porque creo que hay un montón de chicas que piensan igual. Yo me crié en la Fiesta del Trigo. Mi mamá fue profesora de patín en el Club Municipal muchos años y todos los domingos del desfile era palpitar la elección de la reina, las carrozas y los premios”, dijo antes de referirse a las razones que impulsaron a terminar con la ceremonia, “quizás en algún tiempo se dijo que era cosificar a la mujer, que la mujer era maltratada o era puesta como un objeto, pero en realidad, la que tiene la decisión de estar ahí arriba somos nosotras mismas”, concluyó.

 

 

“Desvalorización”

 

Por su parte, la periodista y locutora de Radio Indie Rock, Paola Moyano, quien además es integrante de la colectiva femenina Ni Una Menos, explicó que lo suyo, de manera particular, es una mirada crítica a raíz de lo que simboliza el concurso.

 

En ese sentido, la comunicadora tresarroyense se refirió a lo que significa “la cosificación” propiamente dicha, “tenemos es una mirada crítica en relación a lo que significa simbólicamente un concurso de belleza en general:   el exponer cuerpos feminizados que se terminan cosificando y mirando más allá del ser de la persona. Entonces, la postura tiene que ver con eso, con poder entender que las violencias simbólicas son un poco ‘la madre o el padre’ de todas las violencias”, dijo antes de ampliar: “hay una construcción social, de sentidos, que se van generando a partir de distintas acciones y, esas acciones, están basadas en esa cuestión simbólica”.

 

Según la profesional de medios, condicionar la representación de un lugar al aspecto físico de una persona, puede traer consecuencias negativas,  “a todas las mujeres, de alguna manera, nos ha calado esta cuestión del tipo de cuerpo, el tipo de piel que es correcto. Como que siempre, al mostrarse los cuerpos ‘correctos’ está esa sensación de que, si no estoy en esos cánones ¿Qué pasa conmigo? Es como intentar llegar a ser un determinado tipo de persona y de físico que por ahí no tienen nada que ver conmigo. Y se da una desvalorización, que, inconscientemente, nos va calando en lo anímico y se refleja en casos de bulimia y anorexia, por parte de mujeres que están tratando de llegar a ese ideal de cuerpo”, explicó.

 

En ese sentido, hizo referencia al sentido específico de la belleza en estos concursos, “si el concurso de belleza termina siendo algo para representar a un lugar, podría ser de otra manera. Que no necesariamente tiene que ser mostrando los cuerpos”.

 

Sobre el cierre, y ante una consulta sobre la posibilidad de aceptar un concurso donde no haya filtros de selección de participantes y se valoren otros aspectos, como ocurre en algunas elecciones de otras provincias (ver página 5), indicó coherente, “si el concurso tuviera que ver con otra cosa que no sea la belleza, joya, porque la belleza no tiene que determinarnos”.


Un lugar donde para ser reina no es necesario exponer el cuerpo

 

La doctora en medicina Sabina Penisse fue recientemente elegida Reina de las Colectividades de Italia 2024. No tuvo que desfilar en malla ni caminar en pasarelas. La votó el público usando QR

No todas las ceremonias de elección de reina son similares.

 

 

LA VOZ DEL PUEBLO tomó contacto con Sabina Penisse, la Reina de las Colectividades de Italia 2024 en Mendoza y descubrió una tradición que no deja de modernizarse, al punto tal, que a la reina la elije el público valiéndose del QR de sus teléfonos.

 

Pero antes, las chicas son escuchadas por su público, que atento toma nota de las cosas que cada una tiene para ofrecer a una sociedad mejor, con el objetivo de empoderarse a través de valores destacados del siglo XXI, como la inteligencia.

 

Sabina obtuvo la corona de una celebración anual de los descendientes de italianos, en homenaje al gran flujo inmigratorio que tuvo esa zona a mediados del siglo pasado.

 

Se elige una reina de cada región y luego las distintas reinas compiten para ser electa y ser la reina de las colectividades italianas.

 

Sin embargo, en esta ceremonia no hay desfile. Según explicó Sabina, es una presentación “muy tranquila, donde las candidatas hablan a los presentes explicando por qué estaban representando a nuestra región y después hubo una presentación pequeña. Subimos al escenario y nos presentaron más que nada para que nos conozcan y después íbamos hablando mucho con la gente”.

 

En ese sentido, la vestimenta es una circunstancia y está lejos de exigir un desfile en malla ante un jurado, “en cuanto a la vestimenta, era un vestido bastante sencillo, que podíamos elegir nosotras y con la que nos sintiéramos más cómodas. En ningún momento hubo una exposición de nuestros cuerpos en ese sentido. Era más una presentación de lo que somos y representamos, más que algo de lo que representa el físico”, explicó.

Sabina tiene 25 años y ya hace dos que es médica, una carrera que terminó de manera brillante y hasta recibió la medalla de honor de la Universidad Nacional de Cuyo

Una reina, literal

 

Sabina tiene 25 años y ya hace dos que es médica, una carrera que terminó de manera brillante y hasta recibió la medalla de honor de la Universidad Nacional de Cuyo.

 

Al escucharla describir el significado de su corona, poco cuesta entender que hay también otras maneras de considerar soberana a una mujer, “mi corona representa el trabajo y el sacrificio que hicieron mis abuelos de Piamonte, que hace años decidieron venir a este país a cultivar nuestras tierras y trabajar arduamente para así forjar su descendencia y poder estar aquí presentes”.

 

La seguridad que acompaña cada palabra, deja bien claro que la corona era un objetivo muy anhelado por la joven profesional mendocina, “para mí es una gran responsabilidad. Además, ofrece un montón de oportunidades únicas para una mujer y no se trata solo de una corona, sino de ser auténtica, valiente, empoderada. Así como antiguamente los hombres combatían en combates gladiatorios para saber quién era el más fuerte o el más valiente, las mujeres también supimos encontrar nuestro espacio para luchar por un liderazgo y afrontar con honor y valentía el cargo de ser reina” y agregó, “hoy en día ha cambiado mucho el significado de ser reina y es para que tengamos un lugar muy importante como mujeres”.

 

Para la nueva reina mendocina, no es necesario mostrar el cuerpo para ser una reina. Ni ellas, ni ellos, “me parece que la exposición no es algo bueno ni para una mujer ni para un hombre.  Es como si años atrás a los hombres los hubieran hecho desfilar en zunga, mostrando sus atributos y no es así. Antes, si un hombre ganaba era por su fuerza, su valentía, su honor. Hoy ambos tienen que ser lo mismo y no ganar por un cuerpo o una cara bonita, sino por lo que tenga que hacer por la sociedad. Más que nada, proyectos e inteligencia, que son nuevos valores del Siglo XXI”, remarcó antes de reforzar el concepto en el cierre: “nuestra mujeres de antes también lucharon para que haya un lugar de reinas, un lugar mucho más importante, donde tiene quien la escuche sin necesidad de estar expuesta”.

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