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Guillermo Düvelmeyer, como fue conocido en Tres Arroyos, a los ojos de los vecinos era un hombre que vivía de pintar paredes. Una persona que parecía común y corriente, pero tenía una historia que lo colocaba a la par de gigantes de la vanguardia internacional
Recientemente, en el Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires en Mar del Plata, inauguraron la exposición "In der Pampa" del artista Guillermo Düvelmeyer, un nombre que cualquier persona que observe sus pinturas probablemente no conozca, o crea que no tiene vínculo con nuestro país.
Algo muy diferente sucede si mencionas su nombre en Tres Arroyos. Donde en principio, Guillermo era un inmigrante alemán que llegó a la ciudad en 1927, se dedicaba a pintar paredes y vivía pintando cuadros abstractos entre gallinas, gansos y palomas que entrenaba para la sociedad colombófila.
Pero detrás de esa persona tranquila, trabajadora y de perfil bajo, se escondía un artista que formó parte del movimiento de renovación artística en Berlín y en Hannover, Alemania, en plena época de las vanguardias artísticas. Participó en varias exposiciones colectivas junto a nombres que son hoy referencias del arte mundial, como Kandinsky, Klee, Chagall y Schwitters.
Realizó varias muestras en la ciudad, donde su legado fue honrado, y su nombre está directamente relacionado con el arte. Incluso en el álbum del 75º aniversario de este medio, publicado el 14 de septiembre de 1977, fue definido como “uno de los mejores pintores abstractos”.
Algo que dificultó mantener vivo el recuerdo de su arte, fue que su obra con el paso del tiempo se fue dispersando. Su historia no era muy conocida, no había muchos datos que permitieran seguir el rastro de este gran artista oculto, hasta que Gabriela Francone visitó Tres Arroyos, allá por agosto de 2019, y en una gran casualidad dio con las obras de este artista.
Este primer encuentro, con tan solo tres pinturas de Guillermo, encendieron una llama dentro de ella, con lo que inició este camino de seguir las pistas de Düvelmeyer.
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Viaje
Para saber cómo llegamos a conocer la selección de 15 obras presentadas en el museo, Gabriela Francone dialogó con La Voz del Pueblo. Donde comentó como inició este viaje, pero no solo su llegada a Tres Arroyos, sino este movimiento de 6 años investigando el legado de un artística del que prácticamente no existía archivo.
“Me he dedicado a varios temas de investigación en forma intermitente en los últimos 20 años y en esas ocasiones también estuve buscando información, consultando archivos, intentando contactar gente vinculada con los temas de mi trabajo. Ya había vivido esta situación de seguir pistas, estar tratando de armar alguna suerte de rompecabezas. Y bueno, en este caso la verdad es que fue totalmente por casualidad”, explicó Gabriela.
Esta vez, la casualidad -o causalidad- llegó a partir de su vecina, una mujer tresarroyense que le hizo una sugerencia: “Yo vivo en Chacarita, y ella era vecina de mi PH. Un día nos cruzamos y se enteró que yo estaba dando clases de Historia del Arte y me propuso ir a Tres Arroyos a dar un par de charlas. Ella estaba en la Asociación Amigos del MUBATA en ese momento, y yo pensando de que podía tratar la charla, le pedí si tenía un listado de la colección del museo, porque yo no había estado nunca en la ciudad”.
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En ese listado de más de 100 obras no había fotografías, aunque luego le enviaron algunas imágenes de un catálogo -que ya tenía varios años- con algunos cuadros de la colección. Pero este vistazo general no siempre tiene todas las obras de un museo, así que Francone al arribar a Tres Arroyos, una vez llegó al MUBATA pidió acceder al depósito, para ver que otros artistas había.
“A veces te encontrás en los depósitos con obras que nadie conoce, que no fueron ni siquiera reproducidas en libros, porque hay obras de los años 20,30, 40 o 50. En los últimos 20 años se han hecho bastantes publicaciones, pero igual hay muchísimas obras que no se dan a conocer al público, que están muchísimo tiempo en los depósitos o no salen nunca de ahí. Entonces yo ya tenía una curiosidad por ese tema”, explicó, acostumbrada a realizar estas búsquedas de joyas ocultas.
Por la noche tenía que brindar las charlas, pero por la mañana fue al depósito del MUBATA: “Fui sola de hecho, subí y empecé a mirar las obras del depósito, que estaban envueltas en plástico con globitos, tenían unas etiquetas con una foto pequeña y los datos del artista. Y en este caso vi dos chiquitas, me llamaron la atención, pero no tenían la fecha y estaba su nombre mal escrito”.
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Con esta nueva información y las imágenes de las obras en su celular, fue a tomar un café con aquellas personas del museo que la invitaron a Tres Arroyos. Donde consultó si conocían quien era este misterioso artista: “Estábamos tomando un café, y les digo ¿Saben quién es este artista? les mostré la foto de esa etiqueta, pero ellas no sabían. Entonces llamaron a Hugo Constanzo, y él les contestó que era un alemán que había llegado en 1927, y que decía que había expuesto con Kandinsky y con Klee, y algo de la Bauhaus. Y yo no lo podía creer”.
A partir de ahí, en sus charlas comenzó a preguntar si lo conocían, y varios de los presentes conocían la historia de Düvelmeyer, algunos tuvieron contacto con su esposa, otros tuvieron la oportunidad de que les enseñe a pintar, y algunas de sus obras -que estaban en casas particulares- llegaron a manos de Gabriela, que empezaba a descubrir la historia de un gran artista oculto.
Perfil artístico
Al no estar fechadas, la forma de saber de que época es cada obra, es comparándolas con artistas de aquel momento: “yo fui encontrando obras que, como ninguna está fechada, por la similitud con otras obras de otros artistas de esas épocas, más algunos historiadores del arte en Alemania que me ayudaron, yo les fui mandando obras e imágenes, y ellos encontraron los catálogos donde figuraba el nombre de él. Fueron apareciendo más catálogos, y en una enciclopedia alemana figuraba como pintor abstracto que emigró a la Argentina”.
Había datos, nombres diferentes, apellidos escritos de formas distintas, pero el arte era suya. La historia que Francone encontraba no paraba de crecer, y dio con obras que tenían cercanías a las de precursores del arte abstracto: “Por esas muestras en las que participo en el año 1919, 1920 y 1921, más las imágenes que fui encontrando, tiene obras que son muy cercanas a cierta época de Kandinsky, a ciertas obras de Paul Klee, también hay una obra muy cercana a Chagall”.
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Düvelmeyer pintó sobre lienzos obras vinculadas a varios movimientos artísticos incipientes en aquella época: “Él tiene obras que están dentro de lo que se denomina expresionismo, El jinete azul fue un movimiento de vanguardia en el que estaban Kandinsky y Klee, él tiene obras muy cercanas al estilo de este movimiento de vanguardia y después tiene otras que tienen elementos del futurismo, que fue otro movimiento de vanguardia que arranca en 1909. Tiene muchos elementos del arte ruso de vanguardia, de un movimiento que se llama constructivismo”.
A este artista, tresarroyense por adopción, le tocó combatir en la Primera Guerra Mundial, y lo expresó en algunas de sus obras: “Él está confirmado que participó en la Primera Guerra Mundial y fue levemente herido. Y tuvo un hermano que fue gravemente herido en la Primera Guerra Mundial. De hecho, una de las obras que está en la muestra tiene cruces y como trincheras de la Primera Guerra”.
Por su parte, Gabriela continuará investigando el legado de este artista, con el anhelo de seguir descubriendo obras e historias que nos permitan dar con la vida de un vecino que será recordado en Tres Arroyos, la ciudad que eligió para vivir, y que lo abrazó, permitiendo despedirse de la vida con el respeto y el cariño que tanto él como su arte merecía.

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