Uber en Tres Arroyos: Entre la seducción de las promociones y la resistencia de los remiseros
Marcelo Lucci, propietario de Remís Moreno, analizó el impacto de la llegada de Uber a nuestra ciudad
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Marcelo Lucci, propietario de Remís Moreno desde hace 7 años —firma que lleva casi 3 décadas de trayectoria—, desmenuzó el impacto real de Uber en la dinámica diaria de las calles tresarroyenses y advirtió sobre las complejidades que esconde el aparente beneficio de las tarifas bajas.
El debate por la rentabilidad
El atractivo inicial de la plataforma radica en promociones agresivas dirigidas al pasajero frecuente, especialmente en los jóvenes. Sin embargo, desde las agencias tradicionales sostienen que los precios de lanzamiento configuran una ilusión pasajera.
“Hoy la gente lo toma porque ofreciendo precios exageradamente bajos en los viajes; la juventud que anda con lo justo se baja la app y viaja casi gratis. Pero no tienen una tarifa real: en cuanto hay demanda o llueve, la tarifa dinámica dispara los costos, como pasa en La Plata o Buenos Aires”, remarcó Marcelo.
Frente a este escenario, Remís Moreno alista el lanzamiento de una plataforma digital propia con cálculo de tarifa por distancia y recorridos exactos. El sistema dejará atrás el esquema tradicional por cuadrantes —que fijaba importes uniformes sin distinguir distancias cortas de trayectos extensos— para cobrar un valor predecible y transparente, con una comisión para la agencia fijada en el 20%, por debajo de las retenciones reales de Uber, que según el agenciero trepan entre el 25% y el 28%.
Controles municipales
Uno de los ejes más sensibles gira en torno a la regulación. Mientras las ordenanzas para el remís tradicional imponen rigurosas inspecciones técnicas periódicas, seguros comerciales específicos y licencias de conducir profesionales de alto costo, las plataformas operan bajo esquemas más laxos.
“No estamos en contra del progreso ni de que trabajen, pero el municipio debe tener un control claro de quiénes están arriba de los autos. Hoy cualquiera descarga la aplicación y sale a manejar sin registro profesional ni verificación como transporte. El pasajero viaja sin garantías y se genera una competencia totalmente desleal”, alertó el titular de Remís Moreno, recordando que el sector local ya sufrió una fuerte contracción: antes de la pandemia funcionaban diez agencias en la ciudad, mientras que hoy apenas resisten cinco o seis.
La vigencia del vínculo local
Pese al avance tecnológico, en las agencias confían en que el remís tradicional retendrá un núcleo sólido de usuarios, cimentado en la confianza interpersonal: el trato cotidiano con los telefonistas, los choferes conocidos de toda la vida y la seguridad de las familias que envían a sus hijos a la escuela en móviles identificables.
Entre el desafío de incorporar herramientas digitales propias y la exigencia de un marco regulatorio equitativo, el transporte tresarroyense atraviesa un punto de inflexión donde la modernización ya no es una opción, sino la única vía para sostener el volante.


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