Un gran premio al conocimiento
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El alumno Francisco Contreras, perteneciente a 6º año del Colegio Jesús Adolescente, obtuvo recientemente la medalla de oro en las Olimpíadas Nacionales de Química. Fue en la provincia de Córdoba (Villa Giardino). En conversación con este diario dijo que “es una alegría enorme no solo mía, sino de toda la comunidad del CJA”
El alumno tresarroyense de 6º año del Colegio Jesús Adolescente (CJA) Francisco Contreras ganó la medalla de oro en las Olimpíadas Nacionales de Química, logro que alcanzó la semana pasada en la provincia de Córdoba (Villa Giardino). Se trata de un reconocimiento que no solo confirma su talento y esfuerzo, sino también su dedicación a progresar en cuanto a la ciencia y el conocimiento y que sirve, además, como fuente de inspiración para otros jóvenes que sueñen en grande.
Por esta razón, La Voz del Pueblo se acercó ayer por la mañana al establecimiento educativo para conversar con el protagonista de esta historia quien hizo referencia a la reciente consagración, sin quitarle mérito claro está al éxito que tuvo previamente en la instancia local y en la regional (Mar del Plata) que le permitieron llegar a Córdoba.
Francisco explicó que la alegría aún le dura y durará por varios días más, ya que “desde que llegué a Tres Arroyos no paré de juntarme con amigos y familiares. Esto se convirtió en una causa compartida entre mi familia, amigos y profesores porque todos estuvieron pendientes de mí. Se valora y mucho, jamás lo voy a olvidar. Todos aportaron lo suyo”.
Contó que cuando cursaba 3º año, se enteró de este certamen nacional. “Encontré la página web de las Olimpiadas Argentinas de Química y dije: esto lo tengo que hacer, porque ya en 2º me empezó a picar ese bichito del interés. En 4º me animé a decirle a la profe que quería participar, se lo comenté a Juana y fuimos para adelante, ella me incentivó y acompañó durante todo el proceso. Y ni que hablar de las explicaciones, consultas y la gran mano que medio, este premio es de ella también”, sostuvo.
Fue la edición 34º de una actividad que se organiza por niveles, que depende del año de secundario y la modalidad. Sobre ello, consideró que “en mi caso era el nivel 1, es decir, cada nivel tiene un temario particular con unos temas a preparar. Yo se los mostré a la profe y enseguida pusimos manos a la obra. Todo se fue dando, aunque no fue nada fácil”.
Entre risas, recordó que fue en 4º año cuando se les “pasó” la fecha de inscripción. “Me preparé en el verano entre 4º y 5º. Lamentablemente el financiamiento de estas Olimpíadas se cortó, hasta que un día entré en la página para tramitar la inscripción que cerraba ahí enseguida después del arranque de clases. Pasaron muchas cosas en el medio, pero pude participar y dar el máximo. La Virgen y todos me ayudaron”.
Una pasión
Recordó cuando de chico le gustaba “prender fósforos”, hecho que despertó su interés con el paso de los años por la química. “Haber participado por primera vez de algo así y que haya obtenido el premio es una emoción muy grande, un orgullo. En 2º con la pandemia me empezó a gustar más y más la química, le fui encontrando el gustito”, añadió.
Con ilusión, Francisco reconoció que en 2025 probablemente continúe sus estudios universitarios en Bahía Blanca en la UNS. “Estoy pensando en hacer la Licenciatura en Química”, destacó.
Valoró lo conseguido en Córdoba, aún con la medalla colgada. Dijo que “soy nivel 1, está el 2, el 2B y el 3. Había gente que sabe realmente mucho. Todos los que organizan este tipo de Olimpíadas son doctores e investigadores. Había dos chicos que fueron este año a la instancia Internacional en Arabia Saudita, uno de ellos ganó una medalla de bronce. Es un nivel muy alto y exigente, universitario y más elevado también”.
Feliz por la experiencia que vivió y con la humildad que lo caracteriza, no se olvidó de agradecer a quienes aportaron su granito de arena para que pueda viajar y cumplir su sueño. “El colegio nos dio una mano al financiar la estadía allá. La mía y de mi mamá, no me sentí nervioso porque tuve clases de consulta y practiqué con exámenes viejos”.
Informó que el examen constó de 18 páginas con diferentes tipos de ejercicios de altísimo nivel de complejidad que no lo pusieron nervioso, más bien todo lo contrario. “Me alegré cuando nos informaron que eran 4 las horas que teníamos para hacer todo. Había temas que conocía y otros nuevos con mayor profundidad. Los nacionales tienen un eje, este año fue la contaminación del agua y purificación (saneamiento) sobre la cuenca Matanza Ranchuelo y los afluentes industriales. El último ejercicio pedía calcular la concentración de cromo en el afluente, agua no apta obviamente para consumo humano con datos reales”.
Por último, aseguró que de ahora en más su vida seguirá “normal” y que apuntará a cerrar el año lo mejor posible para seguir formándose a futuro. “Esto no me lo regaló nadie, logré esta medalla por mi esfuerzo, el de mi familia, mis amigos, los profesores y por lo que hizo el CJA”, concluyó agradecido por la nota esta joven promesa llamada Francisco Contreras.
“Es todo mérito de él”
La docente Juana Álvarez, también jugó un papel clave en esta linda historia. Con lógicas lágrimas de emoción, indicó que “es todo mérito de él, de su voluntad y su fe. Es un alumno que se formó durante 3 años para lograr esto. Más allá de los valores académicos, tiene unos personales que superan cualquier cosa que he conocido en los últimos años”.
Reconoció que “siempre fue su propósito porque durante varios veranos estuvo practicando química por gusto y motivación propia, yo solo lo acompañé. Es una alegría enorme que haya sido coronado de esta forma. Es la primera vez que participa, una experiencia que no olvidará nunca”.
Mencionó que en el proceso aparecieron dificultades para la inscripción por diferentes motivos, algo que luego se pudo resolver. “Agradezco al doctor Juan Marcolongo, nos ayudó para poder inscribirnos. Francisco también tuvo la templanza para confiar en que ese trámite se iba a arreglar y que todo se iba a dar”.
Valoró el trabajo en equipo realizado para poder afrontar los gastos del viaje y la estadía en la provincia del joven en Córdoba. “Estas olimpiadas siempre estuvieron subvencionadas, pero ahora no. Es un espacio para que los chicos se desarrollen, todos hicimos un gran esfuerzo para que pueda viajar, feliz por el resultado que trajo”.
En clase, se enteró de la medalla obtenida por su alumno. “Fue como que no me la hubiese ganado yo, una emoción muy grande. Verlo durante tres años formarse y que se corone de esta forma, es más que merecido”, sostuvo.
Celebró el acompañamiento que tuvo de parte de su familia, del colegio y de sus compañeros. “Hasta hubo torta en clase para festejar (risas). Son cosas que trascienden lo académico”.
No obstante esto, cabe señalar que los objetivos del Programa Olimpíada Argentina de Química (organizado por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación) apuntan a estimular la creatividad y el interés de los alumnos por la química, despertar vocaciones científicas y técnicas, identificar a los jóvenes que muestren actitudes y talentos especiales con el fin de orientarlos y apoyarlos y contribuir a la capacitación y actualización de los docentes. Tres Arroyos va en ese camino, esto es una clara muestra de ello.
