Un museo rodante del automovilismo
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Pasó ayer por Tres Arroyos la caravana de más de 100 vehículos que en el marco de una de las carreras de regularidad más importantes del país. La Voz del Pueblo conoció las historias que viajan a bordo de estos vehículos históricos
Por Juan Falcone
La pasión por el motor y los autos clásicos nuevamente se hace sentir en las calles de Tres Arroyos, en esta ocasión, nuestra ciudad fue sede de un pequeño intervalo de 40 minutos para el repostaje de combustible de los vehículos participantes del Gran Premio Argentino Histórico 2024.
Esta vigesimoprimera edición de la principal competencia automovilística de la regularidad nacional, se puso en marcha por la tarde del viernes 18 de octubre, con 137 vehículos que salieron a recorrer las rutas argentinas, y finalizó ayer, en la ciudad de Mar del Plata en su 140° Aniversario.
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Un campeonato que tuvo un recorrido nuevamente único, rememorando aquellas entregas del 2010 y 2011, ya que regresaron a tierras sureñas, un escenario que los pilotos destacaron por su complejidad en las zonas montañosas, pero que valió completamente la pena dentro de la experiencia por los paisajes por donde volvieron a circular estos históricos vehículos, que da gusto verlos en ruta abierta, compitiendo no solo por los puntos, sino también con un fin solidario, ya que al final de cada etapa los pilotos donan alimentos no perecederos.
Nuevamente, familias y amigos de todas partes del país, e incluso de países vecinos se unen por la pasión por el deporte motor, y en este caso, La Voz del Pueblo estuvo en el recibimiento de los pilotos, y se pudo presenciar el recibimiento entre vítores y aplausos hacia los representantes locales, Ricardo Moya (navegante) y Rubén “Mayo” Goicoechea a bordo de un Peugeot 404 (modelo 1976).
En diálogo con este medio, Rubén y Ricardo agradecieron el recibimiento y, Ricardo, en primer lugar, destacó la alegría de participar en esta histórica competencia: “Estoy realmente contento, es una linda experiencia, correr y recorrer el país todos los años, por un lado, o por el otro, es realmente lindo. Esperemos poder seguir haciéndolo mientras el tiempo nos lo permita”, indicó.
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Una amistad que se vive también dentro del vehículo, una dupla que nació “en algunas carreras de acá de Tres Arroyos y nos hemos ido organizando, corrimos algunas en Buenos Aires y demás, hace poco más de un año, y si bien los grandes premios yo he corrido cuatro o cinco como este, Goicoechea siempre quiso prenderse, así que aprovechamos este año para correr juntos”.
“Mayo” destacó la labor de su compañero, con el que salió dos veces subcampeón nacional, y describió su experiencia al volante en esta edición del GP Argentino Histórico: “Es muy difícil, porque uno comete errores, vas manejando y los camiones inciden muchísimo, ayer nos perjudicaron mucho, y tenés que pasarlos en la ruta, y después volver a recuperar, pero es apasionante”, señaló.
El vehículo es un Peugeot 404 Le Mans, modelo 76, Ricardo es el propietario, pero en este caso quien comenta la experiencia conduciéndolo fue Rubén: “Es un auto muy lindo, está impecable. La verdad una satisfacción enorme, la gente te va saludando en todos lados, te demuestra afecto, incluso en el campo o en lugares donde uno no esperaba que hubiese gente, hay personas que te esperan, y te saludan. Hay mucho afecto en esto”.
Ricardo comentó como fueron sus comienzos dentro del mundo motor y su vínculo con las competencias de regularidad: “Yo hace 35 años que corro regularidad, he pasado por varios autos, de hecho este auto para mí es nuevo, lo tengo hace dos meses. Lo arreglé, lo acomodamos, algunas cositas de lo que son velocidades y demás”, marcó.
Un auto con mucha historia, ya que viene con medallas colgadas: “Este auto tiene mucha historia, ha ganado en Uruguay, en Buenos Aires, han salido campeones de campeonatos importantes como él 19 capitales de Uruguay. Lo quise comprar antes y no se podía, ahora que lo pude comprar, lo estamos corriendo”.
Para finalizar, agradecieron por el gran apoyo recibido, Ricardo envió “un abrazo grandote a todos, que se puede, que se animen, que cuando haya una carrera regular se prendan y gracias por estar acá”, y Rubén marcó que “siempre hemos luchado para que se mantenga la regularidad, y un agradecimiento a todos los que nos vinieron a saludar”, concluyó.
De vida y de ruta
Carlos Lareau conduce, y su esposa, Virginia Schmidt es su navegante. Un binomio en la vida y sobre las rutas. Carlos tiene un BMW 320, modelo 1981, y en su parada por Tres Arroyos dialogó con La Voz del Pueblo, donde explicó como nació esta pasión compartida: “Mi esposa es mi navegante. Compañera de la vida y de la ruta, primero nació el amor, y después llegaron los autos”.
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Un BMW que a primera se lucía mucho, y Carlos nos comentó su historia: “Lo tengo hace cinco años, estaba en muy buen estado, casi nuevo, y ahora hubo que ponerle todo este equipamiento para poder competir. Es una satisfacción muy grande y un sacrificio también. Son seis días de estar acá arriba, y los caminos a veces no ayudan, los tiempos no dan. Pero lo recomiendo, te olvidas de todo, estás metido acá arriba y el mundo no existe, te olvidas todos los problemas”, subrayó.
Desde Uruguay
Como siempre, el automovilismo se traduce en camaradería, y en este Gran Premio Argentino Histórico, contamos con la presencia de vecinos uruguayos, que se largaron a la competición a bordo de un Fiat 600. El navegante Ruben Peña comentó como está viviendo este gran evento.
En primer lugar, comentó como vive semejante pasión, que lo hace hasta cruzar fronteras: “Esto te tiene que gustar, incluso tenés que ser un poco masoquista, porque tenés que laburar todo el tiempo con el fierro, y después meterte y manejar, y hasta acá vamos más de tres mil kilómetros metidos”.
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Un recorrido muy amplio, extenso, y en esta ocasión con variedades territoriales que te hacen pasar de llanura a montaña en cuestión de horas: “Es muy exigente a nivel físico, las montañas cuestan, y más cuando venís en un auto chico como esté Fiat, ahí cuesta más todavía”.
Las Coupés
Dos fierros bien clásicos de competencia -de la época de Juan Gálvez- fueron parte de esta travesía dentro de la clase TC B Roberto Franco, con su Ford Coupé del 40 y con la competencia, una Chevrolet Coupé del mismo año, José Junquera.
Franco es oriundo de Venado Tuerto, y comentó como es la historia de su Ford: “Este vehículo en Venado Tuerto tenemos la gran historia de Marcos Ciani, lo empezó a hacer un gran mecánico que tenía Marcos Ciani y quedó abandonado. Yo lo agarré hace unos 10 años y lo terminamos”.
La idea de este vehículo es que sea un homenaje a aquel Ford en el que perdió la vida la leyenda Juan Gálvez: “La idea cuando se inició a hacer este vehículo era hacer una réplica del auto en el que se mató Juan Gálvez. No lo logramos del todo, porque el auto ya estaba hecho”.
Mientras que Junquera junto con Mariano, su navegante, comentaron la historia de su vehículo: “Arranqué en el Gran Premio del 2018, que lo corrí con una ‘coupecita’ de un amigo y a partir de ahí arrancamos a hacer esto. Después por la pandemia quedó ahí quieta, y cuando este año nos enteramos de que pasaba por Bahía el Gran Premio, no dudamos en hacerlo”.
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Para afrontar la competencia con este Chevrolet clásico, el motivo es el sentimiento que genera este vehículo: “Uno tiene en el corazoncito un moño de Chevrolet. Es lo que tenemos y tratamos de hacerlo con este auto porque se adapta muy bien a las prestaciones de la categoría”.
Mariano Lindon, el navegante, comentó como fue la experiencia vivida en esta carrera tan difícil, pero disfrutable: “De Bahía a Tres Arroyos, los camiones, en una actividad que es de regularidad, es muy complicado. Y después en la montaña, sinceramente era la primera vez que corría, y te cambian los coeficientes de error, te cambian tantas cosas que aprendes sobre la carrera misma, doblando a 40/50 entre todo el paisaje de San Martín de los Andes”.
Una vez culminada la parada en Tres Arroyos, se despidieron los pilotos y largaron para el tramo final de esta carrera histórica. El automovilismo es ritual, y nuestra ciudad cada vez recibe más citas que nos vinculan con este hermoso deporte.
