Un viaje de película
Esteban Mango y su esposa Paola, protagonizaron recientemente un viaje especial. A bordo del ‘Amarillo’ recorrieron un total de 5.214 kilómetros de ida y vuelta hacia el norte argentino. En ésta nota la Voz del Pueblo te cuenta los detalles de una pasión sobre ruedas
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De chico Esteban Mango conservó la ilusión de algún día tener un ‘fitito’. Su papá lo sentó en un descapotado que tenía un vecino estacionado en una cochera del edificio en el que vivían en Buenos Aires. El tiempo pasa –pero como se dice El Secreto de sus Ojos- “el tipo puede cambiar todo (…) no puede cambiar la pasión”.
“Los veía pasar y me llamaban la atención, era chiquito tendría 10 años y en la cochera de donde mi papá guardaba el 504 había un ‘fitito’ descapotable ya. Me sentó y me sacó una foto, y me terminó de enamorar”, cuenta Esteban a La Voz del Pueblo en un tono como quien revive ese momento.
Hace treinta años que vive en Claromecó, y una de sus primeras actividades fue la de operador de radio en la RCC 97.9, desde 1998. Hoy es uno de sus propietarios. También se dedicó a la pintura de obras civiles, y a otras actividades que le permitieron rebuscársela.
Pasaron los años y llegó la posibilidad de cumplir uno de sus sueños de pibe, el de tener su propio Fiat 600, uno rojo (pero no el definitivo). Lo vendió y tuvo otro de color negro que también comercializó. Pero en febrero de 2003 compró uno de color azul “bastante feúcho” con la idea restaurarlo. Una tarea que “nunca termina” comentó. Pero se llena de orgullo cuando cuenta que pudo reconstruirlo “de punta a punta”.
Para hacerlo recurrió a especialistas locales en motor, chapa, pintura e instalación eléctrica; mientras que él mismo se encargó del embrague, cañerías de freno, frenos, tren delantero y trasero. “Está personalizado a mi gusto”, comentó Esteban quien con el ‘Amarillo’ ganó premios en la categoría ‘tunning de calle’ en el Encuentro Nacional del Fiat 600 Club, en tiempos en los que se premiaba a las diferentes características del vehículo.
“Es como un hijo ‘el Amarillo’ para mí, no hay otra explicación. Le pasa algo y tengo que estar arreglándolo siempre, por eso viaja como viaja, está muy bien mantenido, no le hago faltar nada”, explicó el padre del ‘fitito’ que –desde que tiene motor nuevo en 2006- ya le hizo 123.480 kilómetros.
Para que ello también ocurra está Paola Aguirre, la compañera de vida de Esteban. “Entiende mi locura por el auto, le gusta acompañarme en estos viajes, agradezco tenerla a mi lado y que me acompañe”, dijo. De hecho la pareja se conoció en un encuentro de ‘fititos’ en Mendoza.
El viaje
El viernes 3 de este mes comenzaron la travesía Claromecó-Salta-Jujuy en el Fiat 600 modelo 1967.
Contó Esteban que la idea nació con el viaje al 21° Encuentro Nacional del Fiat 600 Club en Villa Carlos Paz, que se hizo en estos días. Se pusieron de acuerdo y aprovecharon la escapada para salir antes y recorrer el norte argentino.
Había tantas ganas de emprender la experiencia que la salida fue sin asegurarse un lugar donde descansar, en el camino. “Empezamos el viaje sin nada organizado, sin hospedaje reservado. La primera noche fue en Pergamino y luego seguimos viaje hacia Tucumán, Valles Calchaquíes, Tafí del Valle, pasando por Cafayate”, describió.
Por ese mismo trayecto siguieron a Salta. “Estuvimos en el Puente Morales, donde se filmó la película Relatos Salvajes”, dijo Esteban que es un fanático del cine, una característica que comparte en sus redes publicando escenas de películas clásicas.
La próxima posta que alcanzar fue Jujuy, donde pudieron disfrutar de Purmamarca, Tilcara y Humahuaca.
“El día después volvimos a Purmamarca para retomar por otra ruta y subir los peligrosos y sinuosos caminos hacia las salinas grandes, desafiando a pleno la resistencia de nuestro amado ‘Amarillo’. Con su mecánica original subió a más de 4.190 metros sobre el nivel del mar”, contó extasiado Esteban recordando toda la vuelta hecha en el ‘fitito’ y a la velocidad que permite el auto de época, no más de 85 o 90 kilómetros por hora.
“Al máximo”
Concluida la experiencia por las bellezas del norte de nuestro país, Esteban y Paola se dirigieron al encuentro en Villa Carlos Paz.
“Fueron once días de exigencia al máximo, con temperaturas de más de 39 grados, vientos muy fuertes, subidas y bajadas extremas, curvas y contracurvas al borde del precipicio. Tramos de ruta largos de 300 km -sin parar- a 85/90 km por hora, demostrando que el amor y la pasión por un vehículo existe; y que un Fiat 600 puede viajar y transitar sin problemas, donde sea”, sentenció el hombre que también vende cubanitos los veranos en Claromecó y en la Fiesta del Trigo, cerca del escenario.
“Mango” como también lo llaman en confianza, agradeció a la gran cantidad de personas con las que se encontraron en el viaje y que ‘sorprendidas’ los saludaban y alentaban. Como hombre de medios de comunicación pidió que quienes los hayan cruzado y tomado fotos, que los etiqueten en Facebook y tik-tok (Esteban Mango). Personalmente asegura haber vivido unos días “inolvidables”, especialmente porque además pudo compartirlos con su compañera de vida y de ruta.
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