Una cosecha con eclipse parcial de girasol
Mientras que a nivel nacional tuvo una trilla récord, en Tres Arroyos y la región el cultivo sufrió la falta de agua en el verano y dejó resultados muy dispares. En promedio, rindió por debajo de lo esperado: anduvo bien en los suelos profundos y regular y mal en los someros
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En sintonía con lo que fue la cosecha de trigo, el girasol también tuvo una producción récord a nivel nacional. La gran diferencia entre los dos cultivos que son referencia en nuestra zona, es que la oleaginosa no se destacó en Tres Arroyos y la región y terminó redondeando una campaña entre regular y buena (también con fracasos), pero sobre todo, muy dispar.
Mientras que en la zona todavía queda algún lote por levantar, producto de las intensas lluvias de hace 10 días, a nivel nacional ya se ha dado por concluida la cosecha. “El girasol terminó una campaña excepcional que dejó una producción nacional estimada en 6,6 millones de toneladas (la mayor cifra desde que nuestra entidad lleva registros). El resultado se explicó por una combinación poco frecuente de mayor superficie implantada, rendimientos superiores al promedio reciente y condiciones agroclimáticas favorables durante gran parte del ciclo”, explicó por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
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De acuerdo con el relevamiento realizado por la entidad porteña, “la oleaginosa alcanzó un rinde promedio nacional de 23,6 quintales por hectárea. Además, el área sembrada llegó a 2,85 millones de hectáreas, lo que permitió establecer un nuevo máximo productivo pese a que aún quedaban algunos lotes puntuales por recolectar en el sur y este bonaerense”, indicó.
El informe destacó que todos los rendimientos zonales se ubicaron por encima del promedio de las últimas cinco campañas. Incluso, “en algunas regiones, los resultados marcaron nuevos máximos, reforzando el peso del girasol dentro del balance agrícola nacional”.
“La mejora no se limitó a una zona puntual, sino que se extendió sobre buena parte de las áreas productivas. Esa amplitud territorial fue clave para que el cultivo cerrara el ciclo con una producción histórica y con una señal positiva para la planificación de la próxima campaña”, cerró la BCBA.
Eclipsado
Cuando posamos la lupa sobre Tres Arroyos y la región, el panorama que dejó la trilla sale de los parámetros registrados en el resto de las zonas productivas. “Está terminada la cosecha, con rindes un 20-30% por debajo de lo normal, aunque algunos lotes superaron las expectativas, y se vieron buenos rindes”, sintetizó el Ingeniero Pablo Errazu.
“En esta zona no sé si decir que tuvo gusto a poco porque el año fue bastante malo, pegó fuerte la falta de lluvias, pero el promedio general de la zona debe estar entre 1.800 y 2.000 kilos. O sea, hubo muy pocos lotes muy buenos, esos que siempre aparecen en Bellocq de más de 3.000 kilos”, comentó el Ingeniero Matías Fik.
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“En parte eso se dio por el efecto del estrés de la falta de agua en enero y febrero, y parte también porque se salió muy tarde de los maíces del año pasado. Esa falta de barbecho les pasó factura a los girasoles”, agregó.
En tanto, respecto a los lotes más someros, con una mayor limitante, Fik dijo que los resultados fueron flacos. “Esos anduvieron flojos porque les pegó muy feo. Es decir, rindieron lo que tenían que rendir por el estrés y el calor que atravesaron. Lotes que son bastante someros de acá de Tres Arroyos e incluso de Coronel Dorrego rindieron 1200 / 1400 kg”.
En su análisis, explicó: “Esos bajos rindes que son esperables en esos lotes generalmente se compensan con los muy buenos de los campos profundos, pero que tampoco estuvieron. Porque inclusive en lotes muy buenos que son girasoleros y que siempre responde bien el cultivo, en muchos de casos la falta de barbecho a tiempo, principalmente porque venían de un maíz cosechado en septiembre, les pasó factura. Entonces, lotes que suelen andar en 3.500 kilos anduvieron en 2.000”, completó.
Cuestión de suelo
Los Ingenieros Jorge González y Carlos María Mendiberri, asesores de la Cooperativa de Cascallares, pusieron el foco en el tipo de suelo que el girasol fue implantado.
“En suelos profundos, sin limitantes en la penetración de raíces para explorar, se obtuvieron rendimientos buenos, porque la acumulación de agua en el perfil estaba antes de la siembra. Eso permitió sortear la faltante de agua en meses de enero y febrero. Tal vez las altas temperaturas en floración, no permitieron lograr rindes más altos”, detallaron.
“En suelos profundos pero con limitantes o impedimentos en la penetración de la raíz, los resultados de cosecha fueron regulares a buenos”, agregaron.
“En suelos con limitantes de profundidad, tosca cerca o impedimentos muy fuertes en la exploración de la raíz, con la napa lejos, los resultados de cosecha fueron malos. Porque son suelos muy dependientes de lluvias durante el ciclo del cultivo, y no ocurrieron”.
A la antigua
El Ingeniero Gonzalo Rodera, asesor de la Cooperativa Agraria, definió la trilla como “muy dispar”. “Fue como las cosechas de antes, donde los rindes altos se daban más en la costa. Este año los suelos profundos costeros, que tuvieron lluvia y pudieron acumular agua, son los que sobresalieron. Ahí anduvo de 3.000 kilos para arriba”, indicó.
Distinto fue el escenario para los campos someros, “hubo lotes cerca de Tres Arroyos que rindieron 1.200 kilos, otros de 1.700, fue muy variable”.
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En coincidencia con sus colegas de la Cooperativa de Cascallares, Rodera explicó que la característica distintiva de la campaña fue la acumulación de agua durante el año anterior. “La diferencia la hizo como estaban hechos los barbechos, y si eran suelos profundos o no. Esa sumatoria de cosas fue la que definió el resultado, porque se cortó el agua en el verano”, concluyó.
El análisis del Ingeniero Alex Vejrup, gerente de la Cooperativa Alfa, recorrió el mismo camino. “Hubo rindes dispares, dependiendo de la fecha de siembra, de cómo le cayeron las lluvias y de la profundidad del suelo. Hay zonas en las que en todo el ciclo del cultivo llovieron solo 80 milímetros”, contó.
“En esos casos si vos tenés un campo muy profundo, tal vez el cultivo se arregló con eso, porque venía de una primavera llovedora. Pero si el suelo no tenía capacidad de acumular agua y necesitabas más periodicidad de lluvias, los rindes estuvieron en 1.600/ 1.700 y 2.000 kilos como mucho”, completó.
En definitiva, en ambientes mejores y que además recibieron alguna lluvia veraniega, “hubo muy buenos rindes”. Distinto escenario dejó el cultivo en zonas de menor calidad de suelo.
Eclipse parcial para el girasol en la región. La cosecha no fue mala, más bien fue buena por cómo vino el año, pero lejos estuvo del brillo que el cultivo tuvo a nivel país.

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