Una Iglesia feliz por Enriqueta
En una jornada llena de relatos emotivos y la sorpresiva visita de Ida Van Mastrigt (ex cónsul de Holanda), la congregación evangélica Manantial en el Desierto abrió las puertas a la aclamada escritora y poeta local, Enriqueta Catalín
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Este sábado, desde las 16:30, más de 40 feligreses y vecinos se dieron cita en la Iglesia Evangélica Manantial en el Desierto para brindar una cálida bienvenida a Enriqueta Catalín. En un emotivo encuentro social, la escritora exhibió su preciado tesoro: una valiosa colección que ostenta más de 30 Biblias traducidas a distintas lenguas y dialectos, cada una con una historia particular más allá del texto sagrado que contiene en su interior. La actividad se dio en el marco del crecimiento de esta obra congregacional -ubicada en Urquiza y Güemes- impulsada por los pastores Julio Arévalo y Romina Piatti (quien además dirige el Conservatorio Provincial de Música), quienes proyectan diversas iniciativas para difundir el mensaje del Evangelio en la comunidad.
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La alegría pastoral
La pastora Romina expresó su alegría por la jornada: “Es una bendición compartir esta tarde con la visita de Enriqueta y todo lo que nos ha traído”. Asimismo, destacó la relevancia de la fecha: “Damos gracias a Dios por esta tarde diferente en la que celebramos el Mes de la Biblia, la palabra que ha transformado la vida de generaciones”.
Para reforzar esta mirada, el pastor Julio rememoró la figura de Martín Lutero y su valorización de la música como herramienta de fe: “Lutero buscaba que toda la congregación, y no solo el clero, pudiera cantar la verdad bíblica y alentar su fe en medio de la adversidad”. Tras sus palabras, la reunión dio paso a una interpretación del himno luterano “Castillo Fuerte es Nuestro Dios”.
Diplomacia, historia y amistad
Más allá del protagonismo de Enriqueta, la reunión contó con la destacada presencia de Ida Van Mastrigt, amiga cercana de la autora, quien se desempeñó como cónsul de Holanda durante más de cuatro décadas y fue la responsable de la histórica visita de la reina Beatriz, el príncipe Guillermo y Máxima Zorreguieta a Tres Arroyos en 2006. Arribada en barco a la ciudad a los 9 años enviada por sus abuelos, Van Mastrigt atesora una trayectoria de vida singular que será motivo de una entrevista en profundidad en nuestras próximas ediciones. Sobre su participación en Manantial, la ex cónsul aseguró que desea regresar para compartir su historia a modo de testimonio.
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Toda lengua y toda nación
Guiados por Enriqueta y las traducciones disponibles en la muestra, la ex cónsul y varios feligreses compartieron lecturas bíblicas en distintos idiomas. Entre los pasajes más emotivos se destacaron la lectura de Ida en holandés, la pastora Romina en italiano, la hermana María José en inglés y el pastor Julio en español con un matiz gauchesco.
“Siempre que hago esta exposición, el Señor me premia con una Biblia de regalo”, asegura Catalín. Y este año no fue la excepción: Ida le obsequió un ejemplar en holandés para ampliar el catálogo. Asimismo, en representación de la congregación, el pastor Julio le entregó a la escritora un obsequio, acompañado por palabras de gratitud y un sentido abrazo de confraternidad.
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Raíces de fe y literatura
A sus 92 años, Catalín continúa escribiendo y trabajando para la infancia, una vocación anterior a su carrera docente iniciada a los 25. Al repasar su historia personal, la autora destacó el legado de su entorno familiar: "Soy hija de inmigrantes, cristianos y creyentes por varias generaciones, así que tuve el privilegio de conocer la Biblia desde que nací”.
Esa tradición marcó su hábito de congregarse y su pasión por las letras: “Fue gracias a mi padre que me enamoré de la literatura, leyendo la Biblia y también otros géneros literarios”. Sobre este legado, recordó que al llegar a América, a su familia italo-francesa le regalaron una versión traducida al español para que pudieran estudiar las Escrituras, reliquia que conserva junto a su ejemplar en francés.
Sus raíces inmigrantes fueron el gran motor para iniciar esta colección, impulso que luego fortaleció al contraer matrimonio con un pastor evangélico. Sobre su cónyuge, atesora con especial afecto la Biblia Pastoral que él utilizó durante 45 años, visiblemente desgastada por el uso.
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Gran arraigo histórico
Durante la presentación, la autora repasó el contexto histórico detrás del Mes de la Biblia y la trascendencia de la Septuaginta (Traducción de los Setenta).
Sobre el primer punto, abordó la labor de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, monjes jerónimos del siglo XVI que dedicaron su vida a traducir las Sagradas Escrituras al castellano. Reina publicó en 1569 la célebre Biblia del Oso, llamada así por el grabado de su portada que muestra a un oso alcanzando un panal de miel rodeado de abejas; una alegoría de la dulzura de la Palabra de Dios y las dificultades para acceder a ella en una época dominada por la Inquisición. Años más tarde, Valera revisó y perfeccionó dicho trabajo.
En cuanto a la Septuaginta -de la cual Enriqueta conserva un ejemplar en dos tomos en griego-, explicó que se trata de la histórica traducción del Pentateuco encargada por el rey egipcio Ptolomeo II Filadelfo entre los siglos III y I a. C. para la Biblioteca de Alejandría, realizada por sabios judíos traídos desde Jerusalén.
Un agasajo final
Tras las palabras de Enriqueta, los asistentes tuvieron la oportunidad de hojear la colección, que incluye traducciones en hebreo, griego, italiano, francés, inglés, japonés y mandarín, entre otros dialectos.
Durante la exhibición, los invitados compartieron un café y un espacio de camaradería acompañado de refrigerios dulces y salados. Al cierre del encuentro, Enriqueta expresó un profundo agradecimiento público a sus amigos Gustavo y Sandra, quienes colaboraron con el traslado y la logística del valioso cargamento de libros.


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