Una mirada desde adentro del cinturón maicero estadounidense
Los apuntes del viaje de capacitación organizado por ACA que realizaron integrantes de las cooperativas de Cascallares y Alfa por una de las regiones más productivas del mundo
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Con la organización de ACA Insumos y COOVAECO, el mes pasado una delegación compuesta por 40 integrantes de cooperativas de todo el país que forman parte de la Asociación de Cooperativas Argentinas, estuvo recorriendo la región productiva por excelencia de Estados Unidos: los estados de Iowa e Illinois, lo que se denomina el Cinturón Maicero (Corn Belt). Del viaje de capacitación técnica participaron dos colaboradores de la Cooperativa de Cascallares (Nicolás Vaccani y Roberto Barragán) y uno de la Cooperativa Alfa (Sergio Marcovechio).
En esta nota, compartimos algunos de los aspectos más relevantes de lo que fue la gira técnica que les permitió tener un pantallazo desde adentro de distintos actores que forman parte del tejido productivo del país referente en materia agropecuaria.
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La delegación argentina visitó centros de investigación, cooperativas, productores y empresas vinculadas a la producción agropecuaria, teniendo además, la posibilidad de participar en el Farm Progress Show 2026, llevado a cabo en Boone, Iowa.
Universidad de Illinois
La primera parada del viaje fue la Universidad de Illinois (Urbana-Champaign), una institución pública cuya estructura de investigación y transferencia de tecnología se remonta a las leyes de tierras de 1860, quedando formalmente fundada en 1867. Actualmente cuenta con una matrícula aproximada de 50.000 estudiantes (de los cuales 22.000 pertenecen a programas de posgrado avanzados) distribuidos en ocho departamentos científicos principales.
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Un pilar fundamental de su impacto global en el sector agropecuario es su Sistema de Extensión, el cual recibe un esquema de financiamiento tripartito (Aporte Federal, Estatal y de los Condados) que le permite brindar soporte técnico capilar a lo largo de los 102 condados del estado de Illinois. El 87% del territorio es estrictamente rural, abarcando entre 5 y 6 millones de hectáreas destinadas a la producción intensiva y rotativa de maíz y soja.
La franja agrícola más productiva de Estados Unidos se ubica a los 40° Latitud Norte, una latitud equivalente a la de Río Negro, sobre suelos que originalmente fueron humedales. Solo mediante un sistema de drenaje artificial, con salida al río Misisipi y mantenimiento constante, esas tierras se transformaron en las más valiosas del mundo
Maíces de alto rendimiento
El Doctor Fred Bellow es el director del Laboratorio de Fisiología de Cultivos de la universidad, acumula 42 años de trayectoria, y es el ideólogo del modelo de alto rendimiento en el cultivo de maíz que impulsa la institución a partir del desarrollo de ensayos de alta precisión.
El modelo del Dr. Below demuestra que la fertilidad del suelo es el factor de mayor impacto directo sobre el rendimiento final. A lo largo de los últimos 48 años, el rendimiento promedio en EE.UU. ha experimentado un incremento sostenido, impulsado principalmente por la duplicación de la población de plantas por superficie.
El manejo planteado prioriza una ventaja fisiológica específica: estructuras erectas de hojas, menor altura total del tallo y mayor grosor de la caña. Esta arquitectura permite que la planta optimice la captura de luz en altas densidades y tolere la carga sin sufrir vuelco.
Un efecto colateral crítico del aumento de densidad es que el sistema radicular individual se achica drásticamente debido a la intensa competencia espacial. Esto obliga a cambiar por completo la estrategia de fertilización tradicional hacia esquemas ultra-localizados.
El éxito de estos modelos de súper alto rendimiento en el corazón del Corn Belt está fuertemente condicionado por factores económicos de escala y dinámicas climáticas severas. En campos de alta productividad, el costo total de implantación combinado con el valor de los arrendamientos ronda entre los 1.200 y 1.500 dólares por hectárea para asegurar la meta de 14.400 kilos. En zonas promedio, el costo base se posiciona en torno a los 800 dólares por hectárea.
La nieve
Los cultivos demandan un promedio de 500 milímetros de agua de lluvia concentrados durante el ciclo crítico que es en los meses de junio y julio. Ese milimetraje estival se complementa de manera obligatoria con la acumulación de nieve del invierno previo. En la primavera la nieve infiltra de manera lenta y progresiva, recargando las capas profundas del perfil sin generar escorrentía erosiva.
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Además, la nieve actúa como una manta térmica que impide que el suelo se congele a niveles destructivos, manteniendo viva la microbiota encargada de descomponer los rastrojos y acelerar la mineralización biológica para la primavera. Como dato de manejo: a diferencia de lo que ocurre en nuestros campos que necesitan de lluvias previas a la siembra, en EE.UU. hay que esperar que el suelo seque para poder ingresar con la sembradora.
Tras la charla técnica recibida, se llevó a cabo la recorrida por el campo experimental y los ensayos de maíces petisos y altos. Eso fue complementado por una visita a una explotación cercana en la que se recorrió un lote del cultivo y el productor planteo el debate sobre la conveniencia de sembrar maíces petisos o convencionales. El estaba a favor de estos últimos y fue crítico de la utilización de los otros materiales que son alentados por la universidad.
Don Mario
La segunda jornada constó de la visita a la planta de ADG (Semillas Don Mario) de semillas de maíz construida el año pasado en Urbana. La delegación fue recibida por el gerente Mauricio Urrutia quien presentó las principales características de uno de los complejos tecnológicos y científicos más avanzados del mundo en el sector agrícola.
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El centro de I+D funciona como parte de la red global de innovación de la compañía, orientada al desarrollo de soluciones agrícolas (principalmente semilla y rasgos genéticos, y soporte técnico para su adopción). Y su objetivo central es convertir conocimiento científico en productos y tecnología que mejoren el rendimiento la estabilidad productiva y la sostenibilidad del agro.
El estado de Iowa se destaca firmemente como el primer productor de maíz y de cereales en los Estados Unidos, y con fuerte presencia también de soja. De modo que la cercanía a zonas productoras facilita la interacción con condiciones reales de campo, ensayos y validación.
En un nuevo hito comercial internacional, en forma reciente GDM Seeds adquirió AgReliant Genetics y logró uno de los bancos de germoplasma de maíz más grandes del mundo, consolidándola como el cuarto proveedor global de genética en este cultivo. En tanto, a nivel macro, el grupo provee de forma directa o indirecta la genética del 45% de la producción mundial de soja.
Cooperativas
La tercera jornada tuvo el foco puesto en el movimiento cooperativo, y se transformó en uno de los días más ricos para la delegación. Ya en el estado de Iowa, visitaron por la mañana River Valley Cooperative y por la tarde Heartland Co-op, para lograr una visión de la dinámica de las empresas.
En el caso de la River Valley tiene cuatro nichos de negocios: energía (propano para calefaccionar hogares y gasoil), fertilización (urea, fósforo), alimentos (cerdos) y granos.
La recorrida estuvo centrada en la nueva planta de fertilizantes que despacha los insumos a través de una flota propia de 12 camiones, complementada con el transporte de los productores asociados. El sitio cuenta con un centro de acopio compuesto por nueve silos con una capacidad total de 12.000 toneladas. Cada celda individual posee un rango de almacenamiento que oscila entre las 900 y 1.800 toneladas de fertilizante granulado.
La provisión de la planta se realiza por vía fluvial mediante barcazas que llegan por el río Misisipi. Comercializan tres fertilizantes nitrogenados en el siguiente orden de importancia: anhídrido de amonio (por precio), UAN y urea.
La planta demandó una inversión de 10 millones de dólares, posicionándose como la instalación industrial más grande de las ocho que posee la cooperativa en todo el estado. Todos los componentes, ductos e infraestructura de contacto están fabricados en acero inoxidable para evitar procesos corrosivos y asegurar la pureza del insumo.
El movimiento y la distribución interna de las mezclas en la planta se operan en un 100% por aire (sistemas neumáticos) de presión controlada. El proceso de descarga está automatizado de tal forma que el transportista opera el sistema y realiza la descarga solo, eliminando tiempos muertos y optimizando la seguridad laboral.
La cooperativa comercializa 55.000 toneladas de fertilizantes por año, de las cuales el 25% son aplicadas por ellos. Cómo dato de capacidad de trabajo, en el último otoño, en el comienzo de la venta de la urea, entregaron 1.000 toneladas en una semana.
Para el “farmer”, el costo total de inversión en todos los fertilizantes es de aproximadamente 247 dólares por hectárea. El 95% del fertilizante se aplica al voleo y están trabajando fuertemente en hacer un análisis de ADN del suelo para aplicar directamente en el surco con bioestimulantes (tiene un convenio con la firma Mosaic) porque detectaron que en el 70% de los suelos no había solubilidad de fósforo.
Con el convencimiento de que la mejora en agricultura está relacionada con la aplicación de los productos más cerca de la raíz, trabajan en el reemplazo del sistema de fertilización por voleo. De esa manera comenzaron a producir y vender dos productos: Power coatz, es oleoso que recubre al fertilizante; y Biopath, un fertilizante líquido a base de microorganismos.
Heartland Co-op
La segunda cooperativa visitada tiene también diferentes nichos de negocios: servicios de granos, construcción (incluye movimientos de suelos), insumos agropecuarios, energía (mayormente propano para calefaccionar hogares) y seguros. Cuenta con unos 6.000 productores activos, los que trabajan con insumos y acopio; y 2.000 clientes que se abastecen de propano.
La cooperativa comercializa el maíz y la soja desde Iowa y realizan logística hasta los estados de Texas y Luisiana vía tren, con carga en planta propia gracias a tener desvío ferroviario.
Además, todas las instalaciones tienen plantas solares para proveerse de energía y porque el costo en ese aspecto es realmente importante.
El consejo directivo se reúne una vez al mes, está compuesto por un socio de cada uno de los 10 estados donde tiene actividad comercial; mientras que una vez al año realizan una reunión para definir el plan de inversiones.
También una vez al año se lleva a cabo la redistribución de las ganancias en función del volumen operado por cada socio.
Farm Progress show
Es una de las ferias agrícolas al aire libre más grande de EE.UU., alterna entre Boone y Iowa, Illinois cada año. Es la oportunidad para ver maquinaria agrícola de punta, tecnología, demostraciones a campo y novedades para productores. La feria, salvando las distancias, es similar a Expoagro o a la brasileña Agrishow.
Entre las novedades tecnológicas presentadas se destacaban los laboratorios automáticos de suelo, el sistema de secado de grano húmedo, nuevos combinaciones de herbicidas, mezclas de semillas para cultivos de cobertura, tecnología de riego y de esparcidos de efluentes, los híbridos más enanos de maíz que los de nuestras latitudes, pero que generan plantas de gran porte.
Se destacaron las siguientes innovaciones:
- Precision Planting. PTX (propiedad de AGCO)
Presentaron el equipo de pulverización con doble pico que permite mezclar diferentes productos en una sola pasada de aplicación. Trabajan con un sistema de cámaras tridimensionales con inteligencia artificial que detectan las diferentes morfologías de las plantas para que la aplicación sea selectiva.
- Radicle Lab
Es el primer laboratorio de análisis de suelos totalmente automatizado del mundo. Surge como respuesta a las variaciones que presentan los análisis en los diferentes laboratorios respecto a los mismos lotes. Analiza las muestras automáticamente en un tiempo estimado de seis minutos.
El sistema permite hacer muestras individuales (se realiza corte de 70 cm. por 39 cm. de profundidad) u homogeneizar las mismas georeferenciadas.
Actualmente el sistema analiza potasio, fósforo, azufre, nitratos y está en proceso materia orgánica con algunas variables físicas. Los datos se van cargando en la plataforma para finalmente armar un mapa del esquema de suelos.
- Tecnología ArrowTube
La empresa viene investigando sobre el impacto que tiene la posición de la semilla en la siembra por eso ha desarrollado un sistema que la coloca de punta hacia abajo, comprobando que germina y emerge más rápido y parejo.
El sistema se basa en darle cierta velocidad a la semilla y genera que vaya de punta hacia abajo. Este equipo no está en el país en la actualidad, y el costo en EE.UU. es de 7.000 dólares por línea.
- Outrun
Es el sistema que permite automatizar totalmente un tractor, es decir hacerlo autónomo. El Outrun permite operar de manera remota la unidad, que se puede conectar directamente a la cosechadora para realizar el acarreo. Uno de los problemas que viene a resolver es la falta de personal en el campo y la capacitación para el manejo de maquinarias.
Actualmente no está permitido en Argentina por temas de seguridad ya que parte del parque de maquinarias no es apta para la instalación. El precio en EE. UU, ronda entre los 55.000 y los 70.000 dólares, además del abono mensual a la plataforma.
Feed Lot
La última parada de la gira técnica estuvo compuesta por la visita al Centro de I+D de Corteva Agriscience, en Johnston, por la mañana, y a un feedlot por la tarde. En primer término, entonces, la delegación pudo observar cómo trabaja una compañía global, además de llevarse un pantallazo de dónde tiene puesto el foco en el mediano y largo plazo.
La recorrida por el feed lot, en tanto, fue muy interesante por el ida y vuelta que se armó con el dueño del campo.
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Con una capacidad para 2.400 cabezas, en los corrales se dividen en partes iguales novillos y vaquillonas Angus definidas con invernada pesada cruza Angus-Holando. Con un encierre superior a los 10 meses, los animales ingresan con 460 kilos y salen con 660 kilos. La ganancia de peso en épocas de calor puede llegar a un kilo; durante la etapa de clima frío, se estaciona en 1,45 kilo diario.
El negocio de este productor pasa fundamentalmente por el servicio de hotelería, que tiene un costo de 45 centavos de dólar/cabeza/día. Además, se le cobra la comida y un 2% por el manejo de la alimentación. Tiene cinco dietas que van cambiando de acuerdo a la época y a la evolución del animal.
Si bien en Estados Unidos la trazabilidad no es obligatoria, todos los animales que ingresan al feed lot para el servicio de hotelería tienen su identificación, requerimiento siempre exigido por los dueños de los vacunos.
El alimento se produce en el mismo campo, ya que siembran maíz y soja en partes iguales en las 2.200 hectáreas que trabaja. Unas 350 hectáreas las cosecha como silaje (pica la espiga con el marlo y la chala), a lo que le agrega un núcleo proteico para complementar la fibra. El maíz restante lo vende como grano para dar también en el feed lot, y un sobrante lo comercializa tranqueras afuera.
La característica distintiva del feed lot visitado es que se trata de un sistema integrado. Nada se desperdicia, todo forma parte del sistema productivo. La fertilización de los cultivos la hace con el estiércol que acumula de la limpieza de los corrales. Y en caso de sobrarle, se lo vende a productores vecinos. Además, el rastrojo del maíz lo utiliza para hacer las camas de los corrales.
Lo que es similar al resto de los campos del cinturón maicero es que funciona como una empresa familiar bien definida. Ese es el común denominador de los productores agropecuarios, son parcelas no muy grandes trabajadas por el padre y sus hijos o alguno de ellos. Incluso los jefes de familia saben que es muy probable que sus herederos decidan tomar otro rumbo.
Un síntoma de eso es que la promedio hoy de un farmer americano es de 58 años; por caso, la de un productor agropecuario argentino es de 44.
El campo de los sueños
Si hay una conclusión que deja el viaje, es que la diferencia entre Estados Unidos y la Argentina no pasa solo por la capacidad de producir (el argentino es más eficiente que el americano), sino por el sistema que sostiene esa producción. En el agro estadounidense, la infraestructura, la logística y las políticas de apoyo forman parte de una misma lógica que le da previsibilidad al negocio.
En la Argentina, en cambio, el productor es conmovedor, muchas veces compite con desventajas que no dependen de su trabajo en el lote. La capacidad técnica está, la tecnología, la adaptación y lo agronómico también, pero el contexto suele jugar en contra a la hora de transformar ese esfuerzo en competitividad real.
En ese punto es un buen ejercicio recodar la película de los años ‘80, en el que ese agricultor americano de Iowa pelea por sus sueños. Funciona como una buena metáfora. La película deja una idea simple: no alcanza con tener tierra; hace falta una visión capaz de convertir ese espacio en proyecto. Y eso, en el fondo, es lo que muestra esta comparación.
En Estados Unidos, el agro está inserto en una estrategia de largo plazo. En la Argentina, todavía pesa demasiado la urgencia. La diferencia, entonces, no está solo en lo que se produce, sino en cómo se organiza todo lo que permite producir. Y ahí sigue estando la brecha más importante.
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Por último, es necesario agradecer a la Cooperativa Agrícola de Cascallares que nos dio la posibilidad de cumplir el sueño de conocer “a los dueños de la cancha”. Cuando uno comienza en este sector, estudia, se capacita, tiene la curiosidad de conocer los distintos modelos productivos. Si una gira de estas características no se canaliza por estas instituciones, (Cooperativas, ACA y COOVAECO), es muy complicarla realizarla. Por caso, está prohibido ir a visitar a un productor americano por cuenta propia o a alguna empresa multinacional.
También corresponde agradecerles a los colabores de ACA y de cooperativas de gran parte del país, con quienes se genera una camaradería muy linda. Se intercambian ideas, experiencias y conocimientos. En fin, es un viaje que quedará marcado como una experiencia inolvidable y de formación.
*Informe elaborado por Nicolás Vaccani, con la colaboración de Roberto Barragán, los dos colaboradores de la Cooperativa Agrícola Ltda. de Cascallares que realizaron el viaje


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