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Una oportunidad

Los jóvenes de El Club de la Cocina celebraron la Semana de la Discapacidad con una experiencia más que importante para ellos: fueron recibidos durante un día por diversos comercios de la ciudad, para trabajar en los diferentes rubros. Vivieron días de mucho aprendizaje, tanto los trabajadores como los empleadores, donde se derribaron mitos y ellos demostraron sus habilidades. En una entrevista con este diario contaron cómo fue la experiencia

 
Cada año en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra todos los 3 de diciembre, diferentes organizaciones llevan adelante interesantes actividades para visibilizar, derribar mitos y, sobre todo, concientizar. Este año desde El Club de la Cocina –el emprendimiento gastronómico de personas con discapacidad intelectual- apostaron a un nuevo desafío y llevaron a sus jóvenes a trabajar a diferentes comercios de la ciudad, a lo largo de toda la semana pasada. 
 
 Fue una grata experiencia para todos, que muchos tuvieron por primera vez la posibilidad de estar en un trabajo formal. “Siempre habíamos hecho propuestas más que nada en relación a ferias, como para dar a conocer nuestro emprendimiento”, contó Rocío Folguera, una de las terapistas que trabaja junto a los jóvenes. Pero este año “quisimos ir por un poco más, ir específicamente a la necesidad que nosotros consideramos que hace falta. La gran mayoría de los jóvenes egresan de las escuelas 501 y 502, y después no hay otra oportunidad laboral para ellos”, destacó. 
 

Alejandro fue recibido por la Veterinaria Don Hugo



 
Esta necesidad de insertarse en el ámbito laboral es realmente urgente para las personas con discapacidad. “Nosotros trabajamos con muchos jóvenes que sabemos que tienen la capacidad para poder trabajar, con los ajustes razonables o apoyo que se considere necesario para cada persona. Creemos que es por ignorancia y desconocimiento que se piensa que no pueden”. Pero la semana pasada con esta propuesta “demostramos que sí, abordándolo también desde el modelo social de la discapacidad, del empleo con apoyo, que son metodologías y modelos propios de la disciplina de la terapia ocupacional para poder acompañar a los jóvenes y al empleador; que sea positiva y exitosa la inclusión”.
 
 La convocatoria inicial para invitar a los comercios a formar parte de esta propuesta de inclusión se realizó a través de las redes sociales y rápidamente muchísimos empleadores se comunicaron para abrir sus puertas a los jóvenes. 
 

Ivan pasó por Mundo Encantado



 
 Junto a Rocío, un grupo de los 14 jóvenes que trabajan en El Club de la Cocina se acercó a La Voz del Pueblo a contar su experiencia. Guillermo manifestó que “como era la semana de la discapacidad, cada uno tenía que ir a un trabajo. A mí me tocó ir a La Caja Seguros a ordenar papeles, pólizas y eso”. Este trabajo “lo disfruté mucho, estuve en la compu haciendo un listado de las personas que hacen los seguros ahí. La experiencia estuvo muy buena, nunca había tenido una experiencia así; de hecho yo le pregunté a Rosario si era solo por un día o si nos quedábamos a trabajar ya, yo creía que ya estaba contratado”, bromeó. 
 
 Ale fue a Veterinaria Don Hugo y contó que allí realizó diversas tareas, como la colocación de curabichera en aerosol posterior a la capa, vacunación de vacas, apertura del cepo, orden de los instrumentos utilizados una vez finalizado el trabajo, y apertura y cierre de tranqueras.
 

Daniel estuvo en Sorti



 
 Ivan pasó por el pelotero Mundo Encantado y preparó un cumpleaños para los niños. Le tocó organizar el salón, ordenar vasos, colocar la bebida en la heladera, guardar zapatos en el mueble, contar globos e inflarlos, entregar las sorpresitas y ordenar el salón una vez finalizado el cumpleaños. 
 
 Francisco pasó por Trelactea y envasó y acomodó panes en la góndola, colocó precios, envasó diversos productos y ordenó mercadería.
 

Luisina trabajó en Ruya



 
 Daniel estuvo en Sorti y ayudó en la cocina a lavar la vajilla, preparar paneras, hacer café, limpiar las heladeras, alcanzar bebidas e imprimir tickets. 
 
 Celica pasó por la agronomía Baya Casal y ordenó papelería. Luisina estuvo en Ruya también ayudando en la cocina con la vajilla, repuso mercadería en las vitrinas, preparó pedidos y limpió las mesas. Gonzalo pasó su día en Pollería Elohim, en donde armó bandejas con pollo para exhibir en las heladeras, preparó milanesas y recepcionó y ordenó mercadería. 
 
 
 Graciela estuvo en Luz Leonardi, donde realizó todo tipo de tareas relacionadas a la pastelería, atención de público y preparación de pedidos. Clara eligió el gimnasio Live Move, donde dedicó su día a recibir a los clientes, acomodar las fichas de los mismos, ordenar el espacio, entre otras tareas. Sofía también pasó por allí una tarde, y además estuvo en la administración de arquitectos Lingeri, Louzao y Acha, donde acomodó planos y facturas. 
 

Francisco fue a Trelactea



 
 Juan, por su parte, estuvo en Imprenta Gráfika, donde ordenó y empaquetó cajas de pan dulce, armó calendarios y preparó cajas para alfajores. Iñaki, además, estuvo en Merlino, donde preparó la vidriera, limpió el local, entregó ventas y decoró el espacio con los adornos navideños. 
 
Finalmente, Karen pasó por la administración de arquitectos Lingeri, Louzao y Acha, donde también acomodó planos, ordenó muestras, aprendió a usar sketchup, acomodó facturas, ordenó papelería, anotó pedidos, entre otras tareas. 
 
 Cada uno de los trabajadores fue acompañado por las terapistas “por si necesitaban ayuda. Algunos no necesitaron ayuda, hay muchos que pudieron trabajar solos, sin ningún apoyo”, destacó Rocío. Todos quedaron más que felices por la oportunidad, incluso a algunos los invitaron a volver cuando quisieran. 
 

Gonzalo realizó tareas en Pollería Elohim



 
“Tenemos un montón de comercios para agradecer y que la ciudad sepa que con comercios inclusivos y accesibles, que estuvieron dispuestos a incluir a los chicos para que trabajen. A los chicos les dimos la posibilidad que eligieran según sus intereses y lo que querían hacer. Fueron muchos los comercios que se sumaron y no llegamos a ir a todos, pero la idea es replicar esto en marzo o abril para que tengan otra experiencia laboral, para seguir derribando mitos en relación al área laboral de las personas con discapacidad intelectual”. 
 
Los otros comercios que se sumaron a la iniciativa fueron Verde Limón, Eternet, Lo de Poli, Valencia Comidas, Capriata, Semillera Seedex, Al Dente, Chapas, Marina Reynal dentista, Bianco, Agraria y Forrajería Somos Flia. “Quizás también esto sirva para que haya alguna oportunidad de trabajo real para los jóvenes, que los puedan contratar”, manifestó Rocío y agradeció especialmente a “Augusto De Benedetto que nos donó los seguros para todos los jóvenes, para que pudieran ir a trabajar durante ese día”.
 

Celica fue recibida en Baya Casal



 
 Compañeros 
El Club de la Cocina es un emprendimiento de inclusión socio-laboral que surgió hace muchos años en la ciudad. Actualmente cuenta con 14 trabajadores que realizan exquisitos productos como marroc, bombones, tartas dulces, pizzas y mucho más. “El club surge frente a la falta de oportunidades laborales que por ahí hay en la ciudad. Nosotros formamos un emprendimiento, que hoy en día hay 14 personas con discapacidad intelectual, que nos reunimos todos los días de la semana a producir. Los jóvenes venden de diferentes formas”, recordó Rocío. Este proyecto fue idea de Rosario Cozzetti, “que es la terapista que trabaja con nosotros ahora, y Eugenia, otra chica que ya no está trabajando acá. Comenzó más como un taller de cocina y cuando me sumé yo arrancó más a lo que es laboral, buscando que los jóvenes puedan tener su propio sueldo y que sea una salida laboral. Hemos intensificado, ahora la gran mayoría va tres veces por semana a trabajar, vamos a ferias…”, comentó. También cuentan con su propio espacio de café en Casa Nisa, donde atienden todos los jueves y viernes. 
 

Juan trabajó en Imprenta Grafika



 
 Esta oportunidad de inclusión laboral que vivieron la semana pasado resultó de vital importancia para estos jóvenes. “De todos los que forman parte del Club, solamente Celi y Ale trabajan de mañana tres veces por semana en las escuelas. Celi está en el Holandés y Ale en la EATA, pero el resto no trabaja ninguno, así que fue la primera experiencia laboral muchos, que eso es muy importante”. 
 
 De manera previa, “estuvimos trabajando mucho en las habilidades prelaborales, en los comportamientos que tenían que tener. Todos trabajaron súper bien y la mayoría quiso volver, así que también tuvimos que explicar que fue solamente por esa semana, pero la idea es que de a poco se abran las puertas para que tengan otras experiencias”.
 

Karen realizó tareas administrativas junto a arquitectos



 
 Libertad 
Los jóvenes contaron que tienen un sistema de pedidos a través de las redes sociales y sus familiares para entregar sus productos. Muchos de los que están hoy tienen una larga trayectoria dentro del club, por lo que ya son prácticamente expertos en la cocina. “Es un proyecto de inclusión social muy lindo y el grupo también es muy lindo, y me gusta mucho. La verdad que lo disfruto mucho”, contó Guillermo. Alejandro recordó que “hacemos chocolate marroc, masitas, alfajores de dulce de leche…”. 
 

Guillermo cumplió tareas en La Caja Seguros

 

Graciela pasó por Luz Leonardi



 
Sin embargo, todos concuerdan con que la estrella es el marroc. “Todo es muy rico, no es por agrandarme pero todo sale bien…”, bromeó Guillermo. 
 
 El objetivo de este emprendimiento es que cada trabajador pueda tener un sueldo y que cada uno haga uso de ese dinero a su gusto. “Con lo que ganamos, se reparte y salimos a comer o a merendar, a lo que sea. Es muy importante trabajar para tener nuestra propia plata”, contó Guillermo. Iván, por su parte, mencionó que “a mí me gusta ahorrar mi plata para después pagarme el gimnasio”, mientras que Karen manifestó que “a mí también me gusta gastarme la plata en ropa”. 
 

Clara y Sofía trabajaron en Live Move



Iván fue recibido en Merlino



 
Cada uno con sus propios gustos, pero lo más importante es la libertad que les brinda este espacio. 
 
 Pedidos 
El Club de la Cocina cuenta con Instagram (@elclubdelacocina.tsas), por donde toman los pedidos semanalmente. Además, los jueves y viernes se los encuentra en Casa Nisa –avenida Rivadavia 426- de 16.30 a 19.30 con su café. Mencionaron también que “no vendemos solamente cosas de cocina, sino que ahora estamos vendiendo cosas de una señora que se llama Ana Garbers, que vendemos bolsitos, mochicas, cubre bidones y más”. 
 
 Esta semana los trabajadores estarán sumamente ocupados realizando los pedidos que tuvieron para Navidad, que colmó las expectativas de todos. Con una gran sonrisa, invitaron a la comunidad a seguirlos y acompañarlos en las ferias que realizan, para que este emprendimiento siga creciendo. 
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