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Interés General

Por Agustina Ferex

Artritis reumatoidea y abordaje nutricional

22|10|20 23:53 hs.

La Artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad inflamatoria, crónica y sistémica que dada sus características clínicas requiere un tratamiento integral y multidisciplinario, como se ha hecho mención en los anteriores artículos publicados por el grupo CER: “Conociendo las Enfermedades Reumáticas”. En esta entrega se aborda la importancia de la intervención nutricional como uno de los pilares en el tratamiento de la AR. La misma adquiere especial relevancia debido a que es muy frecuente la afectación del estado nutricional de los pacientes con patologías reumáticas inflamatorias.


Las manifestaciones articulares y extraarticulares propias de la enfermedad influyen en el estado nutricional de los pacientes. La afección de pequeñas y grandes articulaciones puede limitar la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria relacionadas con la nutrición como: comprar, preparar y consumir alimentos. Asimismo otro factor que puede limitar la ingesta es la afectación de la articulación temporomandibular, lo cual influye en la masticación y la deglución, y en ocasiones exige modificar la consistencia de la dieta. 

Los que se describen aquí son solo algunos de los múltiples factores que comprometen el estado nutricional de los pacientes con AR. Por lo cual es esencial que un licenciado en Nutrición realice una valoración exhaustiva que le permita arribar a un diagnóstico nutricional y así determinar un tratamiento oportuno e individualizado. 

Entre los pacientes con AR se detectan con frecuencia bajo peso y sobrepeso u obesidad. La primera situación suele coincidir con periodos de activación de la enfermedad caracterizado por un aumento de la actividad metabólica, secundario al proceso inflamatorio, el cual provoca un incremento en las necesidades de nutrientes y a menudo se acompaña de una reducción en la ingesta.

En este contexto el paciente suele presentar: disminución de la masa magra, disminución de la fuerza y del tono muscular.

Por otro parte, el exceso de peso supone: una carga extra para las articulaciones, disminución de la movilidad, acentuación del estado inflamatorio y aumento del riesgo cardiovascular. Ambas situaciones implican un riesgo para la salud. Por tal motivo, que los pacientes con AR alcancen un óptimo estado nutricional constituye uno de los objetivos terapéuticos más importantes del tratamiento nutricional. 

Otros de los objetivos es el cuidado de la salud cardiovascular, los pacientes con AR presentan un riesgo mayor de desarrollar enfermedades cardiovasculares debido a la respuesta inflamatoria sistémica. Nuestra alimentación puede influir en la aparición de factores de riesgo para las enfermedades cardiacas. En este sentido es importante la adopción de hábitos alimentarios saludables y cambios en el estilo de vida para proteger la salud cardiovascular.

Por último, pero no menos importante, otro de los objetivos terapéuticos del tratamiento nutricional es reducir la inflamación, y esto lo logramos a través de un plan de alimentación saludable compuesto por alimentos que aporten vitaminas, antioxidantes, fitoquìmicos, y grasas saludables (ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos omega -3). 

Además este perfil de alimentación asegura un adecuado aporte de fibra proveniente de: vegetales, frutas, legumbres y cereales preferentemente integrales. Lo cual promueve el crecimiento de bacterias intestinales benéficas y colabora en mantener una buena salud intestinal

Recomendaciones de alimentación saludable para pacientes con AR: 

-Consumir frutas y verduras a diario, al menos 5 porciones de distinto tipo y color distribuidas a lo largo del día. 

-Incluir lácteos descremados (leche, yogur y /queso). Son fuente de calcio, necesario en todas las etapas de la vida para fortalecer nuestros huesos

-Variar el consumo de carnes, preferir pescado y otras carnes blancas. Elegir cortes magros, con menor contenido de grasa. 

-Incluir alimentos ricos en grasas saludables (grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas) ¿Dónde las encontramos? Principalmente en frutos secos, pescados grasos, semillas, palta, aceite de canola y aceite de oliva.

-Limitar el consumo de alimentos con elevado contenido de azúcar y de grasas poco saludables (grasas saturadas y trans) ¿Qué alimentos evitar? Manteca, grasa animal, crema de leche, margarina, facturas, productos de panadería y alimentos ultraprocesados. 

-Incorporar en tus comidas legumbres (arvejas secas, lentejas, habas, porotos, garbanzos, etc.) y cereales preferentemente integrales que nos benefician con su aporte de fibra. 

-Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio.

-A lo largo del día beber al menos dos litros de líquidos, preferentemente agua. 

En resumen, la AR es una patología que requiere un abordaje multidisciplinario, es decir que es necesaria la atención conjunta de diversas disciplinas. En este sentido, un plan alimentario adecuado forma parte del tratamiento de los pacientes con patologías reumáticas y contribuye a mejorar su calidad de vida. 

La adquisición y/o modificación de conductas y hábitos de vida es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo, en el cual es fundamental la educación, que le otorgará a los pacientes las herramientas y estrategias indispensables para convivir naturalmente con la enfermedad.

Asimismo, el aprendizaje constante y permanente permite a cada individuo ser parte activa de su tratamiento. (*) La autora es licenciada en Nutrición (MP 3991)