Jesús Héctor Goñi junto a su hijo Marcelo, quien continuó su legado

El Campo

Falleció en Lomas de Zamora a los 85 años

La pandemia se llevó a Jesús Héctor Goñi, un pionero del acopio

12|11|20 13:12 hs.

El martes alrededor de las 10 de la mañana dejó de existir Jesús Héctor Goñi, un nombre y apellido transformado desde hace décadas en una marca registrada en el acopio y negocio de granos en Tres Arroyos y la zona. El empresario tenía 85 años, residía en Lomas de Zamora y hasta el inicio de la pandemia, allá por marzo, una vitalidad envidiable. El aislamiento lo fue afectando hasta que hace poco más de un mes debió ser internado por una neumonía leve producto del contagio de Covid-19, que fue agravándose hasta arrebatarle la vida. 


Historia
La familia Goñi es oriunda de Lomas de Zamora, en el conurbano bonaerense. Su relación con Tres Arroyos comenzó hace 50 años, cuando Jesús Héctor empezó a venir junto con su hermano a hacer negocios. “Llevaban avena embolsada para Buenos Aires en una camioneta, y cuando venían para acá traían escobas y virulanas”, recordó Marcelo, uno de los dos hijos, y quien continuó su legado en la ciudad.

En Tres Arroyos como acopiadores de granos arrancaron en 1983, en una oficina ubicada en Moreno 924, pegada al Club Quilmes, momento en que Marcelo se radicó en la ciudad. El salto la firma lo dio cuando en 1989 compraron la planta de Olivero Duggan, que era de Zubiri Hermanos. “Esa firma cerró e hizo un remate. Cuando adquirimos esas instalaciones se produjo un espaldarazo, fue como que la gente empezó a tenernos en cuenta. Así comenzamos a evolucionar, siempre despacio, porque esto fue y es básicamente una empresa familiar”, contó. 

El gran salto
En abril de 2016, la empresa dio otro paso hacia adelante: se fusionó con El Agropecuario, así fortaleció la agronomía con la representación de Monsanto y además agregó veterinaria. Fue en esa oportunidad que LA VOZ DEL PUEBLO junto a Jesús Héctor y a Marcelo para contar la evolución de la firma. 

El Goñi mayor dejó que hablara su hijo y aceptó gustoso sacarse una foto. Había visitado Tres Arroyos hace un año por última vez. Tenía previsto venir en marzo, pero la pandemia impidió que viajara. La cuarentena no evitó que siguiera activo haciendo negocios vía celular y en permanente contacto con su familia y con la evolución de la empresa.

Así fue siempre. Los que lo conocieron de verdad, cuentan que fue una persona de bajo perfil, humilde y con un fuerte temperamento. Pero por sobre todas las cosas, lo destacan como un hombre de bien. Y un pionero.

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