Phishing. La modalidad consiste en el robo de datos mediante engaños

Policiales

Lo dictó el Juzgado en lo Civil y Comercial n° 2

Dictan una cautelar para frenar el cobro de una estafa bancaria

14|11|20 09:12 hs.

Una docente tresarroyense logró evitar el cobro de la primera cuota de un crédito personal que un desconocido le sacó tras hackearle sus cuentas bancarias. 


Si bien la estafa, conocida como “phishing” habría sido concretada a través de un engaño sufrido por una profesora de música, en cuyas cuentas del Banco Provincia de Buenos Aires le debitaron los únicos 10.000 pesos que tenía en una de ellas y, a través de la otra, tomaron un crédito correspondiente a siete sueldos más intereses; la doctora Leticia Callá, representante legal de la víctima, logró que el Juzgado Civil y Comercial N°2 de Tres Arroyos, subrogado en este caso por el doctor Fernando Marcelo Elizalde, dicte una medida cautelar para evitar el cobro de la primera cuota hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, basada principalmente, en el pedido de nulidad del contrato bancario que le permitió al estafador acceder al crédito tomado con los datos de su clienta. 

Para acceder al crédito, el responsable de la maniobra aplicó una modalidad de delito informático conocida como “phishing”, que consiste en engañar a las personas, facilitar el hackeo de sus cuentas bancarias y hacer operaciones en detrimento del dinero que tengan depositado. 

En este caso, accedieron a las cuentas de su clienta en el Banco Provincia y, en una, extrajeron 10.000 pesos que tenía en su haber, mientras que en la otra sacaron un crédito preaprobado “por un monto muy significativo para ella”. 

Cuando se hizo el reclamo en el banco, éste informó que iba a proceder al débito de las cuotas en forma automática, a pesar de que la titular de las cuentas no había solicitado el préstamo. “Era un crédito preaprobado, de carácter personal, que se da a tan solo un ´clic´ y te aparece acreditado en la cuenta. Inmediatamente, la persona que pidió el crédito, tomó el dinero y lo transfirió a la cuenta de otro”, explicó Callá, quien explicó que a su clienta la llamaron por teléfono, le solicitaron dos claves que ella no sabía que existían e informó los datos de sus documentos para poder generarlas, “obviamente bajo una situación de engaño”.


Leticia Callá. La abogada tresarroyense logró ponerle un freno provisorio al cobro de cuotas de créditos no solicitados


Alternativas
La medida cautelar es una disposición provisoria que mantendrá a la clienta de Callá protegida de las consecuencias económicas de la estafa perpetrada al banco por un tercero a través de los datos de su cuenta. Sin embargo, el riesgo de que en algún momento se activen los cobros si es que la Justicia rechaza el pedido de nulidad efectuado por la abogada y dispone una eventual legitimidad del contrato que propició el acceso a los fondos por parte del delincuente, sigue vigente. 

Para ello, la abogada explicó la estrategia con la que espera impedir de manera definitiva que su clienta termine pagando el costo de la estafa. “Desde el Derecho tenemos distintos instrumentos. Por un lado, está la Justicia Penal que se encarga de buscar al que cometió el delito y sancionarlo. También existe la investigación administrativa previa que, en teoría, cuenta con los medios necesarios para determinar que ese préstamo no fue pedido por la titular de la cuenta sino por otra persona. Por otro lado, tenemos la Justicia Civil y Comercial, que desde el aspecto comercial, sería competente, ya que cuando uno es cliente de un banco tiene un contrato y, de algún modo, el banco no cumplió eficientemente sus funciones de custodia del dinero y, además, en este caso particular, celebró un contrato de préstamo que es nulo ya que la persona a la que se le otorgó, no expresó su voluntad de adquisición, no lo quiso, no lo pidió”, argumentó. 

Por lo tanto, en ese escenario, la abogada pidió la nulidad del contrato, que en este caso comprende la cuestión de fondo y aún no está resuelta, mientras que, al mismo tiempo, logró que se dicte una medida cautelar provisoria de suspensión del cobro de la cuota, hasta tanto no se resuelva la solicitud inicial. “Corre riesgo efectivamente de que la cuestión de fondo no se resuelva favorablemente y entonces se considera válido el contrato y la persona va a tener que abonar el crédito. Es entonces cuando va a haber que estar atentos a la cuestión penal, porque si ahí se determina que el delito existió, eso obliga al fuero comercial a considerar inválido el contrato”, explicó.

Antes de terminar, la abogada tresarroyense no descartó que estas presentaciones también sean efectivas en casos que ya están sufriendo el cobro de cuotas generadas a través de créditos tomados bajo esta modalidad, “hay que ver cada caso en que estado está. Qué reclamos administrativos presentó, qué gestiones hizo. No todos los casos se pueden resolver de la misma manera, aunque siempre se está a tiempo de exigir el cumplimiento del Derecho y reclamar los que es tuyo”, concluyó.