En 1915, el desborde del agua en ruta 228 y las vías del ferrocarril

Sociales

el rincón de Andrés Errea

Tres inundaciones extraordinarias del Siglo XX

15|11|20 12:34 hs.

En reiteradas ocasiones hemos expresado que Tres Arroyos tiene una localización geográfica de privilegio en medio de la Pampa húmeda, en la que la Madre Naturaleza ha sido pródiga en cuanto a relieve, suelo y clima se refiere. 


No habitamos en zona sísmica, ni en áreas sacudidas por erupciones volcánicas, tampoco habitamos en la periferia de un desierto, sin embargo tenemos problemas ambientales que son cíclicos y que atañen a la localización geográfica antes enunciada y ellos son: la alternancia de sequias e inundaciones.


En 1915, el desborde del agua en ruta 228 y las vías del ferrocarril





Si bien pareciera que éstos son flagelos que afectan mayoritariamente a los campos de la región, tanto impactan al ámbito rural como al urbano, sobre todo si la expansión de la ciudad ha tomado zonas en donde la amenaza o peligro de este fenómeno (las inundaciones), convirtió a la población en más vulnerable, hasta colocarla en situación de riesgo. 

Hoy presentamos en imágenes, solamente el impacto de tres inundaciones extraordinarias: las de 1915, 1980 y 1998. Las dos primeras corresponden al desborde del Arroyo del Medio (2do. brazo de los Tres Arroyos) y fueron coincidentes con el fenómeno “El Niño”, que aunque en el primer caso no se mencionaba como tal, ya la población originaria del Perú lo conocía, por lo que luego de la conquista se lo bautizó de ese modo porque su aparición se registraba en los días próximos a Navidad. 


En 1988, avenida Moreno al 3000. Antes del avance del agua y luego con los efectos visibles por las inundaciones



La inundación de 1915, que muestra las fotografías, se aprecia con todo impacto sobre el ferrocarril, el medio de transporte más importante por aquellos tiempos; la urbanización no había avanzado sobre este sector ya que apenas habían transcurrido 31 años de la fundación de la ciudad, por lo que no se observan daños sobre ella. 

Otra historia fue la de 1980, de esa y de las posteriores fui testigo. Las lluvias copiosas en las nacientes del Arroyo del Medio engrosaron abruptamente el caudal de éste en el comienzo del otoño de ese año. 


En 1980, el agua cubriendo cuadras de avenida Constituyentes, Roca y el Barrio Obrero, entre otros sectores




Sólo la comunicación telefónica sirvió para alertar a los pobladores de los aledaños de la ruta 228 y vías del ferrocarril, pero el agua avanzó sobre las calles próximas a este curso, cubriendo los alrededores del Hospital y las calles Roca y Sebastián Costa se llevaron la peor parte, porque entró por los desagües pluviales convirtiendo a aquellas en verdaderas riadas. 


En 1980, el agua cubriendo cuadras de avenida Constituyentes, Roca y el Barrio Obrero, entre otros sectores




No menos dañino resultó el mismo arroyo sobre la Avenida Constituyentes, ya que la estructura del puente resultó muy afectada por la fuerza incontenible de las aguas que inundaron, asimismo, al Barrio Obrero. 




En la misma década otro “Niño”, el de 1986, volvió a hacer estragos, pero el ensanchamiento del cauce y la elevación de las márgenes, atenuaron, en algunos sitios, sus efectos (carezco de registros fotográficos). 

En cuanto a la inundación de 1998, el responsable fue el Arroyo Seco (1er brazo de los Tres Arroyos), de muy suave pendiente y cauce angosto, en este caso sus efectos se hicieron sentir más sobre la periferia de la planta urbana. 

Ya en el Siglo XXI, hemos tenido otros episodios similares a los descriptos; esto obligó a pensar en nuevas obras, como la prolongación y adecuación del Puente Roca, con el fin de que esa zona de la ciudad esté preparada para cuando este tipo de eventos climáticos se repita. 

En este Siglo también el Arroyo Orellano (3er. brazo de los Tres Arroyos) tuvo su protagonismo, no sólo por ser el más caudaloso, sino también porque la urbanización ya se había extendido más allá de la Segunda Circunvalación.     


Andrés Errea