Para la cebada, que está llenando granos, esta lluvia es definitoria

El Campo

Aporte clave para la fina y la gruesa

Una lluvia definitoria para la región

15|11|20 12:28 hs.

Si bien el pronóstico indicaba que la inestabilidad se iba a mantener hasta las primeras horas de hoy, no proyectaba que eso se iba a traducir en lluvias de importantes volúmenes. Y por suerte se equivocó. Porque si bien es cierto que las precipitaciones fueron dispares en cuanto a la cantidad, en muchos campos de la región el milimetraje registrado fue abundante, con el consecuente beneficio para los cultivos de fina y de gruesa. 


“Las precipitaciones fueron de entre 10 y 80 milímetros, y depende lo que te agarró es la alegría que tenés”, explicó el ingeniero Fidel Cortese. “Pero en todos los casos fueron muy oportunas. En los lugares donde llovió menos en una semana se estará necesitando agua nuevamente, pero el panorama ahora es otro”, agregó. 

Los registros han sido muy desparejos y, en general, más abundante hacia la costa. Aunque es complicado generalizar hasta por localidades la cantidad caída, porque hubo lugares en los que llovió mucho y sectores linderos que no recibieron casi nada de agua. 

Para la cebada, que está llenando granos, esta lluvia es definitoria y seguramente va a ser la última precipitación que recibirá el cultivo hasta su madurez fisiológica. Es decir, esta lluvia es un cierre para el ciclo de cebada. 

En el caso del trigo y en donde el milimetraje no fue abundante quizá se requieran otras precipitaciones en noviembre para definir el rinde. Sin embargo, esta agua sí fue definitoria para el cultivo que en este momento está en plena floración y con una demanda de humedad muy alta.



Golpe a favor
“Haber errado esta precipitación hubiera sido un gran golpe para la fina y hubiese marcado una cosecha regular en la zona”, aportó el ingeniero Darío Tumini, asesor de Nutrien Nutrien AG Solutions. “La lluvia esta era fundamental para terminar bien el llenado de la fina, ya muchos trigos y cebadas estaban en plena floración”, indicó el ingeniero Agustín Rodríguez de Bioterra. 

“Hablamos de lluvias muy oportunas para toda la fina. Si bien la mayoría de los lotes de cebada ya están formando grano, el llenado va a ser otro con estas precipitaciones. Sobre todo en los suelos poco profundos donde los cultivos ya estaban sufriendo mucho y seguramente, en el trigo, algunos daños son irreversibles”, comentó Cortese. 

Tras un buen arranque en cuanto a humedad, la fina, en general, había empezado a sufrir en las últimas semanas. “En el último mes veníamos con muy escaso milimetraje, entonces, cuando empezó a levantar la temperatura y arrancaron los vientos, los lotes se secaron mucho”, analizó Tumini.

“Es una lluvia clave para este período de la fina, que es la recta final, es cuando definen rinde. El agua cayó justo para el llenado de espiga, que es lo que termina definiendo el rendimiento del cultivo”, completó. 

San Cayetano 
Para el ingeniero Martín Lanceta, del INTA San Cayetano, “el agua fue clave, porque los cultivos están todos en espigazón. Aunque en algunas zonas, donde se sembró más temprano, llegó un poco tarde, porque tanto en trigo como en cebada ya había comenzado el período crítico. Pero si sigue lloviendo y con temperaturas no muy altas, va a haber un buen llenado de granos y un buen rinde final”. 

Dorrego 
Un análisis similar hizo el ingeniero Gustavo Thiessen sobre el panorama de los cultivos de fina en la zona de Coronel Dorrego. “El agua llegó muy bien porque los cultivos ya estaban empezando a sufrir, algunos lotes ya estaban marcados”, dijo.

Y agregó: “Estas precipitaciones van a ayudar para terminar de definir muy bien el rinde. Esta lluvia te define si pasás con un margen negativo o empatás o positivo. Yo creo que hoy ya estamos en positivo”. 

En terreno dorreguense, las lluvias variaron entre los 25 y los 40 milímetros y rescataron a los trigos panes y candeales, que fueron sembrados entre fines de julio y agosto y eran los que estaban más complicados. “Lo sembrado temprano estaba muy bueno, principalmente las cebadas que nunca sufrieron y tienen muy buen potencial”, completó.   

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La gruesa se aseguró el arranque 
Las precipitaciones también fueron determinantes para los cultivos de gruesa. Fueron muy oportunas para lo que ya estaba implantado, como la mayoría de los lotes de girasol y los maíces tempranos, y para los suelos que estaban esperando humedad para poder recibir a la soja. 

“En la mayoría de los casos la siembra de soja estaba frenada por la falta de agua, así que esto hará que se retomen los trabajos, como también la siembra de los maíces tardíos”, explicó el ingeniero Fidel Cortese.

“Esta lluvia vino ideal para que se logren de implantar correctamente los cultivos de girasol y maíz ya sembrados, sumado a la incorporación de los herbicidas pre emergente a que ya se habían aplicado”, indicó el ingeniero Agustín Rodríguez, asesor de Bioterra.

El 30% 
En tanto, para el ingeniero Darío Tumini, estas lluvias se transformaron en la garantía de un buen arranque. “Para lo que ya estaba implantado en directa, que estaba seco, le va a venir bárbaro para que la raíz pueda pasar esos primeros centímetros que estaban secos, y así tomar más profundidad. Entonces el cultivo ya reacciona de otra manera”, indicó. 

“Según los libros, lograr una buena implantación representa un 30% del rinde. Es muy importante tener un cultivo bien implantado, ya estás definiendo rinde. Es cierto que falta un 70% de carrera, pero el 30% ya lo tenés”, agregó. 

Estas precipitaciones también serán muy bien recibidas por los lotes que tenían problemas de malezas y habían sido removidos. “Los lotes más complicados en cuento a malezas se había decidido hacerle alguna labranza. Entonces, al airearse se secan más rápido. Y esos casos los primeros centímetros estaban secos y no se podían sembrar. Ahora se podrán retomar los trabajos”, completó Tumini.