Karime El Cheij y Ramón Ale con la bandera nacional

Sociales

Sociedad Siria

Ramón Ale: “Esto se va a terminar perdiendo”

15|11|20 18:04 hs.

Los recorridos turísticos virtuales de las diferentes comunidades establecidas en nuestra ciudad pergeñados por parte de la Comisión de las Colectividades Extranjeras siguen en marcha en su anteúltima semana. Se trata de un trabajo en conjunto entre esta Comisión, la Dirección Municipal de Turismo y el Museo Municipal José A. Mulazzi, en este caso el noveno circuito de la serie de diez que estarán dedicados cada uno a una colectividad en particular. 


En la sede de la Sociedad Siria -Sargento Cabral 45-, Ramón Eduardo Ale (presidente de la misma) y su esposa Karime El Cheij contaron aspectos de esta migración y su radicación en nuestra región. La presencia de sirios en nuestra zona ya se manifiesta en 1900, en muchos casos perseguidos por la guerra de 1860 en el Imperio Otomano y el conflicto religioso-económico de Monte Líbano fueron de a poco escapando de ese país que pasó de la dominación turca a la de Inglaterra y Francia.

La mayoría de ellos “vinieron a hacerse la América” cuenta Ramón y agrega que “fue una guerra muy sanguinaria; mi abuelo materno (Habib Selman) vino en 1903 pero volvió a irse a Siria a casarse. Pero luego retornó a Argentina y en 1921 funda junto a otros paisanos la Sociedad Siria en Tres Arroyos, el primer presidente fue Abraham Alí José y estaban José Salim, Abraham Alí entre otros”. 

En tanto no corrió diferente suerte su padre Mahmud Ale; quien “en el ’27, se escapó en un buque de Siria ya estaba bajo dominio francés y llegó a Argentina”.

Una sede particular
La función que cumplía la Sociedad Siria era como en los mismos casos del resto de las colectividades: el servicio social y mutualismo; “vos ibas a la farmacia y tenías descuento, al sanatorio también. Se hacían los actos religiosos, se conmemoraba la Independencia de Siria”. 

Una de las curiosidades que marcan a esta colectividad es que la casa que actualmente ocupa la sede de la Sociedad Siria perteneció a Teófilo Gomila. Fue comprada en 1934 ya que antes funcionaba en lo de Abraham Alí, Quintana y Estrada (hoy carnes La Cabaña), así tal cual como está la propiedad. “Después se compra esta casa, no sé si se lo compraron a Gomila pero sí perteneció a él porque lo leí en la escritura y fue construida en el año 1886” detalla Ramón. 


La casa-sede de la Sociedad Siria perteneció a Teófilo Gomila


Los sirios que vinieron a esta zona eran los conocidos mercachifles pero la mayoría fueron trabajadores golondrinas que iban haciendo las cosechas de la papa, el trigo –en estas zonas-, el maíz en el norte. Iban de un lugar a otro hasta que por la edad se afincaban acá y ahí sí tenían almacén, bar, tienda, carnicería o bazar; la mayoría de los sirios que estaban en Mar del Plata primeramente se habían establecido en Tres Arroyos, era una colectividad muy grande. 

De esos tiempos Ramón recuerda a “José Salim que tenía un almacén en Matheu y Rivadavia y después los hijos tuvieron un negocio mayorista en Rivadavia 1200. Estos habían llegado en 1905 aproximadamente. En Belgrano al 210 había un bazar muy grande; mi abuelo tenía en Hipólito Yrigoyen y Matheu un almacén y bar. Mi tío Jacinto Selman, una carnicería en Deán Funes 714; en ese barrio dos primos -Mahmud Brahim- tenían despensa o el bar de Smate en Pringles e Isabel La Católica”. 

Velorios y “comilonas” 
Recuerda que en el Salón de la Sociedad Siria en la década del 60-70 “se juntaban más de cien personas –varones-, toda gente de más de setenta años. Se velaba a la gente en este lugar, Cereijo venía te ponía la medialuna, las farolas que eran velas y el servicio se hacía acá. Yo me acuerdo que casi todos los fines de semana había un velorio”. 

Los eventos sociales y las “grandes comilonas” eran el común en otros tiempos porque la función social era una cosa más que importante. 



En el fogón que tiene la sede comenzaban desde las 7 de la mañana, hacían “carne al fierrito –dice Ramón-. Yo me acuerdo que acá contra la pared del vecino había como doscientos fierritos con carne de cordero, cuando se vaciaba uno enseguida lo rellenaban. Era muy lindo”. “Se iban turnando y había gente afuera esperando. Pero de esas cosas ya no quedan más” agrega Karime. 

Desintegrarse de a poco
De esta colectividad, sirios auténticos ya no quedan en Tres Arroyos ya que según cuenta Karime “mi papá fue el último y se murió hace dos meses. El no estaba acá pero perteneció a la Sociedad Siria porque mi abuelo vino a Tres Arroyos a trabajar pero volvió a Siria, años más tarde llegó mi papá a Buenos Aires. Averiguaron dónde había gente árabe y le dijeron que acá estaba un tío, buscando árabes la primer casa donde estuvo fue la de José Salim porque traía un encargue para mi suegro. Estuvo viviendo seis años acá hasta que, por trabajo, conoció a mi mamá –Mohanna- en Balcarce se casó y se quedó allí”. 

Ambos remarcan una situación que en muchos casos es parecida en varias colectividades, la desaparición de los últimos connacionales y por supuesto que el casamiento con criollos de a poco fueron las causas de desintegración cultural. 

Una de las cuestiones es la religiosa ya que los sirios son mayoría musulmanes, también hay judíos y católicos. Dice Ramón que “el 95% de los que se establecieron acá se casaron con mujeres cristianas. Como ellos venían a la Sociedad Siria y no traían a la mujer esta hizo a sus hijos católicos. Yo cuando me hice cargo de esto hace cuatro años recorrí a todos y uno solo vino de unas quinientas personas descendientes de sirios auténticos en la ciudad”. 

Hoy por hoy son “sólo cinco o seis familias las que nos reunimos –agrega Karime-. Que seguimos costumbres y religiones y de vez en cuando nos juntamos… qué ironía, te da cosa que mañana por cuestiones de la vida esto va a quedar así en la nada”. 

“Esto se va a terminar perdiendo” señala Ramón. “Vos calculá que ahora no viene nadie…” significa con un dejo de tristeza.