Leandro de la Cal, autor de “Corralones”, el texto galardonado

Sociales

Leandro de la Cal

Un escritor local honrado en el Concurso de Cuento Haroldo Conti

22|11|20 11:07 hs.

Un personaje alza un barbijo sucio de la calle y lo usa porque necesita hacer una compra. Una familia “hace piecito” para entrar en otros mundos mientras en su casa… pasaban cosas.


Leandro trepa su corralón papel en mano, lleva la compu en el morral y deja que todo lo que tiene en su interior fluya.

Llega a su casa, saca la notebook de su habitáculo de neoprene, la apoya sobre su escritorio, rescata los apuntes del Taller de Escritura y Lectura que hace con Sandra Staniscia en la Asociación de Abogados de Tres Arroyos y se sienta. 

Piensa en lo que quería contar, recuerda episodios de la vida cotidiana, visualiza imágenes de la pandemia y aprieta las teclas “l” y “e” para empezar con el relato que surge a partir de ver muchos barbijos tirados por el piso. “Pensé: ¿Qué pasaría si alguien los agarra?”

Leandro de la Cal es tresarroyense, estudia la carrera de Economía Social en el Instituto de Formación Docente y Técnica N°33 y forma parte del Taller de Escritura y Lectura coordinado por la profesora Sandra Staniscia que ofrece la Asociación de Abogados de Tres Arroyos. 

En los últimos días participó del Concurso de Cuento Haroldo Conti Edición Bicentenario, certamen organizado por el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica y el Ministerio de Comunicación Pública, a través del cual recibió, gracias a su cuento “Corralones”, una Mención de Honor muy significativa y de gran valor para la literatura hogareña ya que sobresalió entre los más de 2100 jóvenes escritores y escritoras bonaerenses de 124 municipios que dijeron presente.

El proceso creativo 
Leandro es un joven estudiante de la carrera de Economía Social que cursa en el Instituto de Formación Docente y Técnica N°33 y tallerista en el grupo que en la ADATA coordina la profesora Sandra Staniscia. Escribe desde que recuerda, al principio, historias o cuentos escolares, luego textos para comunicar o ficciones. 

Motivado por algunas de sus docentes y profesoras comenzó con su carrera de escritor desde la entraña de las aulas que lo tuvieron como alumno. 

Leandro no olvida a una maestra que les propuso escribir un cuento. Toda la clase realizó la misma tarea, pero su texto se destacó y así se lo hizo saber la señorita que lo felicitó e instó para que continuara escribiendo. 

“Al principio, cuando era chico, escribía historias brevísimas. Durante alguna etapa en la adolescencia dejé de escribir, luego retomé, tuve períodos de escribir y de no escribir. En este último tiempo, pasaron años sin que escriba y retomé por el taller que dicta Sandra Staniscia que brinda la ADATA y es importante destacarlo porque es un espacio que se brinda para un taller literario y no hay tantos en Tres Arroyos que brinden esta posibilidad”. 

El entusiasmo de las primeras clases sigue intacto a pesar de la pandemia que obligó al grupo a encontrarse virtualmente algo que para Leandro “reconvirtió al taller que es muy interesante y muy lindo hacerlo”. 

El escritor premiado tuvo etapas de escribir mucho y también de leer mucho, “no sé si soy un lector de género, sí me gusta el fantástico. Tuve una etapa de leer mucho, me enganché con la literatura del Boom latinoamericano; Vargas Llosas, García Márquez, Cortázar… leí muchas novelas, a Borges por supuesto y ahora, con el taller, la posibilidad de leer autores contemporáneos más cercanos con los que uno aprende a escribir”. 

Herramienta para escribir
“Aprendí que la teoría -que uno generalmente lee para analizar- también es una gran herramienta para escribir. Había leído teoría literaria, porque había pasado por el profesorado de Lengua, y siempre la leí pensando en el análisis, nunca pensando en que todas esas herramientas se podían trabajar en la propia escritura” 

Antes de ingresar al taller Leandro escribía espontáneamente, pero ese espacio le aportó los conocimientos para poder organizarse en la escritura y aplicar las técnicas aprendidas en los textos. “Leo los textos que escribí al principio del taller y leo los del final y parece que lo hubiera hecho otra persona”. 

“Siempre leía teoría literaria pensando en el análisis. Quizá por eso cerraba la posibilidad de utilizar esas herramientas en un cuento propio. El taller me aportó la organización de la escritura y la aplicación de esas técnicas a los textos, tanto para leer como para escribir. Leyendo se aprende a escribir”. 

El texto “Corralones” surgió de lo que veía en la calle y de una propuesta del taller para escribir a partir de una técnica que permite que se encadenen los relatos, así estructuró el relato que le fue dando forma a esa historia. 

El autor tresarroyense subrayó que “nunca me pasa que me siento y escribo una historia y queda así. De hecho, me lleva varios días escribir un cuento o tener por lo menos el primer borrador de un cuento. Luego vienen las instancias de revisión, porque al principio redundo mucho entonces después es importante pulir eso. Revisando se me ocurre que algo le puede quedar bien a un texto y modifico. Me lleva unos días escribir. No le dedico más de dos horas al día, voy revisando y escribo por partes”. 

El principio 
Nació en Tres Arroyos, hizo la escuela primaria en la N°54 y la secundaria en la ENET y en la Escuela Media; el acceso a la educación pública fue fundamental en su vida, lo mismo que la participación de profesores que desde la Primaria hasta el Terciario lo incentivaron a escribir.

“Me encontré con maestros y profesores en la escuela pública que me incentivaron. Una maestra que me felicitó por un cuento que escribí y me quedó grabado, o la profesora Dominique Moreno que me impulsó a escribir el discurso del egreso, y los aprendizajes con tantos profesores en el Terciario. Fue muy importante mi paso por la educación pública y la motivación de esos docentes con los que me encontré”. 

Leandro afirma que eligió la carrera de Economía Social porque considera importante encontrar una solución de fondo a problemas estructurales. Considera importante involucrarse y militar una alternativa: “La carrera es una gran oportunidad para hacerlo”.

Leandro cierra la notebook y se asoma a la ventana, el viento se lleva puesto un barbijo animal print y lo pega justo en el vidrio a la altura de su boca. ¿Qué pasaría si se lo pusiera?