El Campo

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Trigo HB4: ¿oportunidad o problema?

22|11|20 17:42 hs.

Al trigo transgénico se lo cortó la cadena. Y se le cortó antes de empezar a circular. Fue contundente el rechazo de todos los sectores productivos que forman parte del engranaje triguero ni bien se oficializó la noticia los primeros días de octubre que el Ministerio de Agricultura de la Nación había aprobado la tecnología HB4 para el cultivo desarrollado por la empresa Bioceres. Se trata de una variedad con tolerancia a sequía que hasta el momento no fue validada en ningún país del mundo. 


Se aclaró, además, que la aprobación quedaba “condicionada” al apoyo de Brasil, el principal comprador del trigo argentino. Ya se sabía que la cadena triguera no estaba de acuerdo con esa decisión: había expresado su rechazo total en 2018, cuando se presentó la innovación. Volvió a hacerlo ahora, con los hechos consumados. 

La gran mayoría de las entidades vinculadas a la producción de trigo creen que la Argentina ha dado un mal paso. Así lo expresaron en un comunicado firmado por todos los eslabones: las gremiales de productores, los acopios, los corredores, las bolsas, los molinos y las exportadoras del cereal. Hay que destacar que no lo rubricaron las entidades tecnológicas y tampoco Argentrigo, la cámara de la cadena triguera. 

“El mercado argentino no tiene experiencia en consumir trigo transgénico, y ya existen pedidos de parte de empresas alimenticias nacionales e internacionales que operan en nuestro país, de comprar únicamente harina o trigo no transgénico. El uso comercial nacional del trigo HB4 impactará en los precios y abastecimiento de trigo en el país. El daño que se produciría al mercado de trigo argentino sería irreparable e irreversible, toda vez que la contaminación se propagará y la segmentación resulta inviable. Se pondría en riesgo los esfuerzos conjuntos (público / privado) realizados para consolidar nuevos mercados y expandir fuertemente las exportaciones”, expresaron en el comunicado conjunto bolsas de cereales, exportadores, acopiadores, molinos y las entidades de la Mesa de Enlace. 

Aunque, por otro lado, dejaron en claro que no hay integrantes de la cadena triguera que se opongan al avance tecnológico. “Apoyamos la ciencia nacional, la innovación tecnológica y los servicios que se siguen realizando en nuestro país, con vocación de aportar al desarrollo económico y social, y protegiendo el ambiente”. 

“No tenemos dudas de que el trigo HB4 no tiene riesgos ambientales ni de salud pública, y que el SENASA y la CONABIA han realizado sendos estudios técnicos que así lo confirman”, indicaron. 

El riesgo comercial
“Han puesto el carro delante del caballo y el riesgo es para toda la cosecha de trigo argentina en el caso de que se apruebe. Pero además el hecho de estar esperando el visto bueno de Brasil tampoco tiene sentido. Es una locura apostar solamente al mercado brasileño, cuando sólo representa el 45% de las exportaciones argentinas”, planteó en diálogo con La Voz del Pueblo el presidente de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Javier Buján.

“En caso de que Brasil apruebe el trigo transgénico, te va a quedar un 55% del resto del mercado mundial al que le vendemos que no sabemos si nos va a seguir comprando”, agregó. 

Por otra parte, con la negativa ya expuesta de la industria brasileña a la aceptación del trigo transgénico, pierde peso la decisión del gobierno del vecino país en cuanto a aprobar el ingreso del cereal OGM. “Ya no pasa por una decisión gubernamental. Está claro que por más que el gobierno de Brasil lo autorice, la industria ya avisó que no lo va a comprar”, explicó Buján. 

El titular de la Cámara de Arbitral contó además que en abril de 2019 desde la entidad que preside se promovió una reunión entre el ingeniero Héctor Huergo, director de Clarín Rural y accionista de Bioceres, y todos los sectores de la cadena triguera. “El objetivo fue que él expresara su posición en defensa del trigo HB4 y que la cadena le transmitiera a las autoridades de Bioceres la preocupación”, dijo Buján. 

En ese encuentro se acordó que Huergo le iba a comunicar a la empresa que los distintos sectores estaban dispuestos a ir con Bioceres a cada uno de los países compradores de trigo y de harina para hablar de la nueva tecnología y lograr el compromiso de que iban a aprobar la compra del HB4. “Pero Bioceres nunca lo hizo, jamás nos respondió. Nuestro planteo es simple: si todos los importadores dan el sí, listo, vamos para adelante”, comentó. 

“Porque acá nadie está en contra de la tecnología, sino del riesgo comercial”, completó. Y aseguró que “hace casi diez años Australia y Estados Unidos experimentaron con el trigo transgénico y cuando vieron el rechazo mundial a nivel comercial lo archivaron”. 

La mezcla 
Pablo Fuente, gerente del Centro de Acopiadores de Cereales de Tres Arroyos, fue muy claro y siguió el mismo recorrido: “La postura de la Federación de Acopiadores es en contra porque no hay un mercado para comercializarlo y una mezcla con el trigo convencional podría llegar a hacer un desastre. Una vez mezclado no hay forma de segregarlo”, alertó. 

“Cuando se segrega, por gluten, proteína, o lo que sea, se hace para conseguir un mayor precio. En este caso es probable que lo terminen vendiendo como forrajero en caso de que no haya mercado”, completó. 

Para que no se produzca la mezcla, algo que todos los consultados consideran imposible de evitar, habría que hacerles análisis a todos los camiones que entran a una planta o al puerto, y eso tiene un costo que tendría que absorber el productor. “Nosotros pedimos una reunión con la Sociedad Rural local para informar que se iba a sumar otro costo y la complicación logística que se iba a generar. Porque el análisis que se necesita hoy no está disponible en la entrada del puerto, hay que muestrear y enviara a hacerlo. Eso es tiempo y que el camión esté parado”, indicó Fuente. 

El otro planteo es que, si bien es cierto que se podría empezar a sembrar trigo en zonas marginales, si finalmente el cereal transgénico al no tener mercado se termina vendiendo a menor precio que el convencional, generaría que tampoco fuera viable en esas regiones sembrarlo. “La conclusión que sacamos es que se empezó al revés. Había que haber conseguido los mercados y luego haber comenzado a multiplicar”, completó. 

A ciegas 
El ingeniero Pablo Abbate, investigador del INTA y miembro de Comité de Cereales de Invierno, puso sobre la mesa otro punto polémico. “Bioceres explicó cómo va a comercializar el trigo HB4 y uno de los aspectos es que será con entidad preservada. Entonces, ya no sabés ni dónde van a estar esos lotes. Será muy difícil aislarlos”, indicó. 

“Según nos informó la empresa, hay entre 6000 y 6200 hectáreas sembradas en esta campaña, repartidas en 20 localidades. Pero nosotros quisimos averiguar dónde estaba cada lote y nos manifestaron que es información restringida”, comentó. 

En caso de no aprobarse la tecnología esos lotes deberán cosecharse en la forma regulada, con las debidas precauciones, y el problema surge con las semillas cosechadas. “Si no se aprueba hay que destruirlas antes de los dos años. La pregunta es cómo lo hacés”, planteó Abbate. “Hablamos de 6000 hectáreas a un rinde promedio de uno 4000 kilos, es una cantidad muy importante de semilla que no se destruye así nomás”, agregó. 

“Y si se aprueba, ya no corren más los cuidados que tenés que tener ni con el aislamiento de la semilla. Al menos si se aprueba bajo las condiciones que están planteadas hoy. Así como están las cosas, ni siquiera vamos a saber cuáles son los lotes transgénicos”, completó. 

“El transgénico está aceptado en maíz y en soja. Pero para aprobarse esos eventos y liberarlos para la producción en esos cultivos se ha esperado la aprobación de nuestros compradores externos. En el caso del trigo uno espera que ocurra lo mismo”, dijo el ingeniero Francisco Di Pane, mejorador de trigo pan de la Chacra Experimental Integrada Barrow. 

Tras coincidir que es prácticamente imposible evitar la contaminación, el especialista en el cultivo de trigo manifestó que “desde lo agronómico es poco lo que se puede decir, porque la única información que hay sobre el trigo HB4 es la provista por la empresa. Pero nosotros no hemos podido compara la variedad con otros trigos”. 

No es un tema menor, porque a partir de esa evaluación que realizan se puede determinar si se justifica, en base a los resultados obtenidos, el evento. 

A esta altura, los integrantes de la cadena triguera se hacen una y otra vez la misma pregunta y, aseguran, no encuentran la respuesta: ¿por qué el Gobierno quiere autorizar el trigo transgénico? 


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Las cartas documento de la Federación de Acopiadores

Hace dos semanas la Federación de Acopiadores envió cartas documento a una serie de funcionarios del gobierno nacional, todos pertenecientes al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación con motivo de la aprobación condicionada del trigo transgénico. 

Los destinatarios fueron: Marcelo Alos (secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional), Javier Preciado Patiño (subsecretario de Mercados Agropecuarios) y Joaquín Manuel Serrano (presidente del Instituto Nacional de Semillas). 

 Sumado a las demandas judiciales que buscan la marcha atrás en la aprobación que aún depende de Brasil, el acopio envió también cartas documento a Bioceres Semillas e INDEAR para reiterar de forma oficial su rechazo y advertir que “se los responsabiliza preventivamente, tanto en sede civil como eventualmente penal, por los daños y perjuicios irreversibles e irreparables que producirán insertando esa variedad de trigo genéticamente modificado que ya está en poder de los productores, acción con la que violan el deber obligatorio -expresado en el Art. 16 de la Constitución Nacional y los Art. 1.710 y 1716 y Conc. del Código Civil y Comercial de la Nación- de no dañar, ya que actúan a sabiendas del rechazo público de los mercados compradores”. 

“Advertimos legalmente, en nuestro carácter de acopios comercializadores, que ante ese posible daño en los mercados, nos veremos obligados a promover acciones en su contra y formular reserva por futuras denuncias ante las conductas impulsoras con este evento”, concluyen desde la Federación de Acopiadores, y advierten que las cartas documento fueron la única alternativa ante la negativa de las autoridades a recibir a los integrantes de la cadena (productores, acopiadores, molineros y exportadores) que buscaban exponer sus argumentos en rechazo a la aprobación del primer trigo transgénico. 


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Carbap escuchó las dos posturas



Invitados por la Comisión de Granos de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, el jueves pasado vía zoom, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, y Claudio Donan, Director de Estrategia de Bioceres, dieron sus puntos de vista y argumentaron sus posiciones frente a la aprobación del trigo transgénico. “Convocamos a los dos para ir formando una opinión y poder así definir qué manifestar. Hoy la entidad no tiene una postura tomada al respecto. Eso va a surgir en los próximos días una vez que hagamos la evaluación de lo que fue este debate virtual”, explicó Matías de Velazco, presidente de la entidad ruralista. 

“Tenemos claro de que se trata de un problema comercial. Hay que tener en cuenta que la tolerancia de contaminación de trigo transgénico en una entrega de trigo convencional es cero. Es decir, te lo rechazan”, indicó. 

En este sentido, De Velazco advirtió: “Según nos informaron la mejora en el rendimiento rondaría entre un 10 y u 15%, pero hay que tener en cuenta que en caso que después te lo tomen como trigo forrajero, esos kilos extra logrados no te alcanzarían para compensar el menor precio”.

Esa aclaración está relacionada con las versiones que indican que zonas marginales podrían incorporarse a la siembra de trigo. 


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Bioceres propone un “Circuito cerrado” 

Si es aprobado por Brasil, el trigo transgénico tolerante a sequía desarrollado por Bioceres será producido con un esquema bajo contrato con identidad preservada. Se trata de un sistema tipo “circuito cerrado” donde la compañía es dueña desde la semilla hasta el producto eventualmente en góndola. No implica vender la semilla para que alguien después comercialice con un acopio o exportador, sino que el esquema es totalmente cerrado con eje en la compañía. 

Ese es el modelo de negocio que tiene previsto la empresa, que además lo segregará en una estrategia que apunta a “capturar valor”, según adelantó Claudio Dunan, director de Estrategia de la compañía. 





“La producción de nuestro trigo va a ser bajo contrato (con identidad preservada)”, señaló el ejecutivo en declaraciones a FM LED. “Producido dentro de ese marco, cuando lo apruebe Brasil”, agregó. 

Dunan remarcó: “Vamos a tener un valor y mantener segregado para capturar ese valor. Es bajo contrato y multiplicadores de la Generación HB4”. 

Respecto de los temores de que pueda haber algún “escape” del trigo transgénico, una de las advertencias que hubo en la cadena, Dunan señaló que en la Argentina hay “una historia de producción de eventos regulados” con miles de hectáreas. En rigor, el país es referente en producir materiales que no están aprobados acá pero que se siembran para otros mercados. 

Para Dunan, en tanto, los escapes representan “un riesgo absolutamente mínimo”. Vale recordar que la Argentina tiene aprobada hace cinco años también la soja tolerante a sequía, otro desarrollo de la empresa, pero aún no se comercializa a la espera de un permiso de China, el mayor comprador del país.