La Ciudad

Por Fernando Catalano

Pruebas de sonido en Il Ballo del Mattone

07|12|20 11:45 hs.

Camino hacia la apertura de su versión tresarroyense, Il Ballo del Mattone, abrió sus puertas por unas horas para mostrar los avances de los trabajos que dejarán en condiciones a la trattoría que próximamente fusionará el servicio de restaurante con una galería de arte. 

 Y lo hizo con una prueba de sonido y de puesta a punto de las hornallas. Hubo música, tragos frescos y deliciosas bruschettas. La modalidad promete repetirse, ocasionalmente, una vez por semana. 
  


En el local de calle 9 de Julio 165, el responsable de la propuesta que tiene su origen en el barrio de Palermo, busca llegar de la mejor manera a la apertura. La proyecta para fin de año, pero si es necesario estirar unos días más la espera, lo hará con gusto, siempre en una búsqueda para que todo funcione, para cuando lleguen los comensales y también los artistas. 

Mientras ‘Il Ballo’ se asienta, y busca su forma, se da un fenómeno que entusiasma a Adrián Francolini, cuando vecinos y personas que pasan por la vereda le preguntan qué está haciendo y qué proyecta hacer en ese espacio. 



Hasta se ofrecen para colgar algunas de sus pinturas, o para llevarle sus producciones orgánicas que podrá utilizar en la preparación de los alimentos frescos de su carta tresarroyense.

Pero también observó que hay jóvenes mayores de 20 años que regresan a la ciudad por el fenómeno pandémico, que tienen “muchas ganas de hacer” y le dejan su curriculum. 



Buen rebote 
Desde que se conoció la noticia de su llegada a Tres Arroyos, los comentarios que las personas hacen en las redes sociales, acreditan lo bien que se come, como también la calidad de la atención que la trattoría, tiene por tradición.

Y no parece ser casualidad. Adrián Francolini, sumó experiencia en distintas regiones de Italia, al pasear y trabajar en Roma, Sicilia y Nápoles; pero también aprendiendo en Il Gran Caruso, en Buenos Aires. Así es como lleva 14 años trasladando a su estilo la cultura de la mesa italiana lo más fielmente posible a Il Ballo del Mattone. 

En los meses recientes se ha dedicado a traer mucho del material con el que cual está generando toda una escenografía para la sede tresarroyense, y especialmente estudiando de qué manera sacarle mejor provecho al generoso espacio con el que cuenta en los interiores de Hipólito Irigoyen 165. 

En el espacio céntrico, ubicado a metros de calle Colón, además hará uso de la vereda para cubrirla de mesas y sillas, con la separación correspondiente por protocolo sanitario.  



Pequeños ensayos 
“Estamos metiendo amor y corazón a este proyecto, la expectativa es tal que los vecinos pasan, preguntan y nos llenó de ganas de hacer pequeños ensayos”, contó para explicar la experiencia del miércoles pasado. 

Con esa modalidad además piensa continuar una vez a la semana, hasta la apertura definitiva. Contó que el local ya fue intervenido por la artista plástica local, Flor Capriata; y que el miércoles la prueba de sonido –entre las 19 y las 22- estuvo a cargo de Sebas Carrera (Fratalito), quien sonorizó el ambiente con un teclado. De la experiencia también participaron sonidistas de Adolfo Gonzales Chaves. 

“Prendimos algunas luces, testeamos fuegos y hornallas para que esté todo listo, aunque sea en los últimos días de diciembre quiero abrir”, contó.

“Después de lo que pasó está bueno dejar abierta la puerta los miércoles para incluir el arte en la vida de cada uno, se va sumando gente todos los días al equipo”, dijo también para referirse a Alex uno de los primeros rostros locales que serán representativos de Il Ballo en Tres Arroyos. 

Mientras por delante se encara la etapa final para la apertura de la trattoría, el mentor del proyecto también piensa en cómo conquistar el paladar tresarroyense, a partir de platos italianos, entre los que no faltarán las pizzas, pastas clásicas y hasta las gírgolas rosas –que encontró en la ciudad- “con perejil y ajo a la plancha, como antipasto”. 

Familia protegida 
Después de haber descubierto hace unos años a Reta, como punto de partida para superar una dura crisis de salud; en el horizonte de Adrián y Gimena –su compañera y madre de sus hijos- asomó Tres Arroyos. 

“Es una parte migratoria que tenemos los descendientes de italianos, buscando que la familia esté protegida”, explicó -al final- brevemente la idea de criar a sus hijos en la ciudad, donde además busca emprender la réplica de una fórmula que en el barrio de Palermo, en la ciudad Buenos Aires, no deja de darle satisfacciones.