Jacinto Liébana sostiene que la Fiscalía tiene que actuar de oficio ante la amenaza que encontró pin

Policiales

Ayer por la mañana autorizaron el cambio de cerradura

La Justicia le restituyó a Liébana una de sus dos casas usurpadas

22|12|20 08:50 hs.

El contador tresarroyense que se encuentra radicado en la ciudad rionegrina de Villa Regina, Jacinto Liébana, logró recuperar una de las dos casas que había denunciado como usurpadas durante el mes de noviembre.


Fue en horas de la mañana de ayer cuando una comisión de la Sub Delegación de Investigaciones (DDI) de nuestra ciudad, a instancias del Juzgado de Garantías, a cargo del doctora Verónica Vidal, hizo las constataciones correspondientes antes que un primo del damnificado que reside en nuestra ciudad le coloque las nuevas cerraduras a la casa de Reconquista 315 e inicie una nueva etapa con vigilancia privada y a la espera de ser alquilada o vendida, según el análisis que considere más adecuado su propietario, se indicó. 

En diálogo telefónico con LA VOZ DEL PUEBLO, Jacinto Liébana, reconoció el impacto de las conductas que acompañaron la ocupación ilegal constatada el mes pasado y volvió a denunciar la existencia de una organización dedicada a usurpar viviendas y estafar incautos en Tres Arroyos, “a mí me tocó vivir algo que le toca a mucha gente en la Argentina, este atropello a la propiedad. La vivienda ha estado en esa situación porque tengo a mis hermanos en una situación especial en Tres Arroyos. Para mí funciona toda una organización dedicada a la usurpación y hoy, después de ver la casa, noto que no son usurpadores, son ladrones impiadosos. Pero no por lo que se llevan, sino porque tratan de golpear en lo que a uno más le duele”. 

En ese sentido, Liébana se refirió a ciertos faltantes que afectan la memoria de su padre y que constató cuando pudo reencontrarse con lo que había en el interior de la vivienda, “yo en un momento me referí a que mi padre era muy creyente y tenía una especie de altar en uno de los ambientes. Hoy, todo eso, ya no está. Se lo llevaron. Eran los recuerdos más lindos de mi familia. No dejaron nada de eso”, indicó, antes de informar también que al auto que tenía en el garage “le sacaron un montón de cosas”. 

“El problema es cuando la cuestión es sin piedad, cuando se piensa en hacer daño donde más le duele a la persona. Podés ser mala gente, pero muy mala gente es más grave”, comentó.

“Cuídense” 
Hoy, con la casa nuevamente en su poder, Liébana no duda en lanzar una advertencia a los vecinos de nuestra ciudad, “lo que tengo que decirle a la gente de Tres Arroyos es que se cuide. Que se cuide mucho, porque esto no se va a detener. Hay gente que dice ‘esta casa está desocupada’ y se la van a usurpar”. 

En ese marco, ahora el desafío pasa por concluir una serie de trámites pendientes para lograr la restitución de la casa de su hermano, una vivienda ubicada en la calle Hipólito Yrigoyen 1507, a quien se la ocuparon aprovechando la vulnerabilidad que supone estar alojado en un geriátrico y sin capacidad legal para gestionar contratos, “yo creo que la vamos a recuperar también. Es un poquito más difícil, un poco más trabado. De todas maneras, no voy a cesar. Hasta acá estuve abocado a la vivienda de mis padres y, ahora, voy a colaborar con la de mi hermano”, dijo, antes de adelantar los trámites que tiene previsto realizar para lograr su objetivo, “voy a pedir a los curadores que me ayuden, porque mi hermano estaba casado, el terreno estaba a nombre de su esposa, no tuvieron hijos, no hay herederos, es una situación que no requiere análisis. Teniendo una copia del título de la mujer el certificado de matrimonio y una partida de nacimiento de mi hermano ya tienen elementos suficientes para justificar su propiedad. Luego está en la Fiscalía el actuar rápidamente para que no se sigan aprovechando del estado de él, que está alojado en un geriátrico”, explicó.

Rencores y amenazas
Tras la dura experiencia, Liébana espera poder alquilar o vender la casa de Reconquista 315, donde planea pagar una custodia para evitar que se repitan este tipo de episodios, “las voy a alquilar o las voy a vender. Mientras tanto la voy a arreglar y voy a seguir pagando una custodia”. 

Por otra parte, si bien asegura que no seguirá impulsando acciones penales, anhela que la Fiscalía actúe de oficio ante las amenazas que encontró pintadas en el living de la vivienda, “no creo (en continuar con la acción penal) porque faltan menudencias. Pero no podía dejar de señalar su actitud impiadosa, más allá de la amenaza. De la amenaza concreta de ‘Lievana te vamos limpiar. Ortiva’ (sic), tiene que hacerse cargo la Fiscalía, porque hoy no puedo ir tranquilo a Tres Arroyos. Yo comencé reclamando esto porque era mío. Y ahora, como logré recuperarlo, me amenazan con que me van a matar. Es una cosa terrorífica. No me asusto, pero me tienen que garantizar que si voy a Tres Arroyos voy a estar tranquilo”, dijo antes de despedirse agradeciendo, “a un montón de gente que estuvo cerca de mío en todo esto, a la Fiscalía y a la jueza, que actuaron con celeridad ante mi reclamo”.