Julián Lamberti

La Ciudad

En referencia a las fiestas clandestinas

“No queremos tener que lamentar ningún tipo de suceso mayor”

30|12|20 09:59 hs.

El delegado de Claromecó dijo que a partir de hoy habrá un puesto de control en la Costanera, hacia el sector del Pozo de Alonso. Se suma a otro ubicado en la bajada de Dunamar. Además se están cerrando los accesos a la Estación Forestal. Pidió colaboración de los padres y dijo que los eventos clandestinos “son muy peligrosos”.

En los últimos días, se han detectado varias fiestas clandestinas en Claromecó, algunas con una estructura importante de luces y sonido. La agresión que sufrió un joven de 23 años en la madrugada del domingo es una de estas fiestas, por parte de dos rugbiers, es también un llamado de atención. 

“El personal policial, inspectores municipales, todos los días van recorriendo y tratando de detectar donde puede haber un movimiento fuera de lugar”, señaló Julián Lamberti, delegado de Claromecó, en un diálogo con La Voz del Pueblo. 

En este sentido, indicó que “veníamos con juntadas en la playa para el lado de Dunamar. Ya sabíamos, viene pasando en toda la provincia, de que la tendencia de los jóvenes va a ser juntarse en la playa”. 

Explicó que a partir de esta situación “se viene elaborando una estrategia en conjunto con la Secretaría de Seguridad, la Policía y nosotros. En primer lugar, lo que hicimos fue armar un puesto de control en la bajada de Dunamar con personal policial e inspectores municipales”. 

La mencionada medida, según afirmó, “tuvo buenos resultados rápidamente. El movimiento en Dunamar dejó de existir, continuaron detectándose eventos para el lado del Pozo de Alonso y Segundo Salto. Han transcurrido los episodios que todos conocemos, anoche (por el lunes) desarticulamos otra fiesta, secuestramos los parlantes, equipos de música y luces que tenían ahí”. 

El delegado anticipó que hoy “vamos a poder estar instalando el puesto de control en la Costanera, para el lado del Pozo de Alonso. La playa de Claromecó hacia el este y hacia el oeste va a contar con un control policial y de inspectores”. 

Una iniciativa que también las autoridades implementaron, en este contexto, consiste en “cerrar la Estación Forestal. Otra alternativa que encontraban los jóvenes era los días feos ir a este lugar. Ahí además del riesgo sanitario o de que pase algo como sucedió el último fin de semana, que alguien salga golpeado y lastimado, está el peligro de incendio que es muy elevado por la falta de lluvia y el calor”.

“De Sol a Sol” 
Del mismo modo, para hoy se prevé la llegada de unos 30 efectivos para completar el operativo “De Sol a Sol”. Lamberti consideró que “ese refuerzo, sumado al nuevo puesto de control en la Costanera, nos dejaría bien parados”. 

El arribo de efectivos “le dará a la policía la posibilidad de reforzar todos los turnos, muy especialmente en la nocturnidad. De día se viene realizando la tarea muy bien, dando respuestas. A la noche el personal está trabajando muy duro, así y todo vienen pasando algunas cosas”. 

En el medio de la nada 
Ante una pregunta puntual de este diario, indicó que no se realizaron fiestas en la playa que hayan sido autorizadas. “Están prohibidas”, subrayó. Y agregó que “lo que estamos haciendo es tratar de detectar movimientos que se van dando en distintos lugares. En la Costanera, donde hicimos la nueva obra cerca del arroyo, suele darse que se juntan espontáneamente”. 

Puntualizó que “lo que se vio cuando pasó este episodio de los rugbiers (con la agresión a un joven), fue que la fiesta estaba organizada con grupo electrógeno, sonido, luces. Hubo una premeditación, es un delito federal”. 

Luego de comentar que “se hablaba de unas quinientas personas” que asistieron al mencionado encuentro, hizo “un llamado de atención a las familias, los padres. La verdad es que van sus hijos, gente de todas las edades, en esos eventos clandestinos seguramente algún menor hay, chicas menores de edad también. Están en un lugar sin seguridad, en el medio de la nada, compartiendo con gente con más de treinta o cuarenta años, con todos los peligros que eso conlleva”. 

Por este motivo, planteó que “los padres deberían de alguna manera ayudar a que esto no sea una tendencia tan firme. No podemos hacer de papá y mamá, hay que buscarle la vuelta entre todos porque si no es una batalla perdida”. 

Reiteró que se generan riesgos sanitarios y de seguridad, porque son fiestas que “siempre están muy alejadas. Es una situación muy peligrosa y no queremos tener que lamentar ningún tipo de suceso mayor que lo que ya viene pasando. Es momento de que todos recapacitemos: los padres, la familia, los propios chicos. Hay que charlar un poquito más y encontrar alternativas de diversión un poco más sanas”. 

Los comercios 
Con respecto a los locales gastronómicos, bares y otras propuestas comerciales similares, Lamberti dijo que “el protocolo por sí mismo los limita tremendamente. Lo que ellos podían hacer con una equis cantidad de clientes, de personas, ahora se redujo a la mitad”. 

Asimismo, admitió que el decreto con un límite horario “les resta dos o tres horas de trabajo, que son las más importantes, porque todos sabemos que la gente sale tarde”. 

Planteó que “todo lo que sea concurrir a ámbitos cuidados y con protocolos, bienvenido sea. Es lo ideal”. No obstante, el cierre se concreta aproximadamente a la 1.30 por la pandemia, y “los jóvenes quieren más. Han pasado un año restringidos prácticamente en todas sus actividades”.

El equilibrio 
Para las autoridades, el desafío es “de alguna manera encontrar el equilibrio. Resulta muy difícil. Entendemos a los jóvenes, a los padres de los jóvenes, sabemos lo que ellos necesitan. Pero la verdad es que hay un decreto, hay una pandemia, está muriendo gente. Hay cosas que lamentablemente no se van a poder llevar adelante, menos de la manera en que sucedió en la madrugada del domingo y este lunes por la noche, que desbaratamos estas fiestas organizadas, premeditadas, con parlantes, luces”. 

En un mensaje dirigido a los padres, Lamberti reflexionó que “nos tienen que ayudar un poquito, no solamente a nosotros sino a sus propios hijos. Están yendo a un lugar que es un armado clandestino con la intención de que la policía y el municipio no se enteren, con lo cual están a la buena de Dios, sin seguridad, sin que sepamos donde se encuentran”. 

Observó que “a la larga detectamos el evento, pero en el interín pueden pasar cosas, lo de los rugbiers fue un aviso, puede ser mucho peor. Lo que no queremos es eso, aspiramos a un verano en el que todos podamos hacer algo de lo que hacíamos siempre pero de otra manera, cuidándonos, buscándole la vuelta para no perjudicar al otro y a nosotros mismos”.

Finalmente, puso de manifiesto que “estamos a tiempo de entre todos buscar una alternativa. Las juntadas tienen que ser más chicas, entre cinco o seis amigos, no estos eventos masivos. No están permitidos y son muy peligrosos”.