Claro, Reta y Orense

Nieto de mecánicos

En el nombre de los abuelos

11|01|21 18:06 hs.

Maximiliano Dalmonego y Alejandra Meded están juntos desde hace cinco años y en diálogo con La Voz del Pueblo, contaron su historia y los proyectos que comparten. 


Maximiliano, tresarroyense, con abuelos mecánicos, uno de cosechadoras y otro carburista, aprendió de chico el oficio y se orientó para el lado de las motos: “Yo ya arreglaba motos pero en mi casa, viene de herencia, mis abuelos eran mecánicos, le fui agarrando el gusto. Y me tire más para el rubro de las motos y cuatris”. 


Fotos: Caro Mulder


A los 19 años vino a vivirse a Claromeco y empezó a trabajar en la delegación: “Comencé en el corralón de la delegación, barrí cordones, hice recolección y después terminé como ayudante de mecánica en el taller. Ahí empecé con todo esto. En la delegación ya hacía trabajos de mecánicas y después empecé a meterme con lo que eran las motos de agua de los guardavidas”, cuenta.

 “El primer año lo hice dentro de la delegación, después renuncié y empecé a trabajar por cuenta propia, seguía atendiendo las motos de los guardavidas pero de forma privada”, agregó. 

En su casa funciona el taller y el Kiosco-Pago Fácil y librería que fueron ampliando en servicios cada vez que podían. “Abrimos el kiosco, y yo estaba trabajando mucho en el taller y no me daban los tiempos, por eso renuncié, y además quería tener algo propio. Llegó un momento que no daba abasto, entonces renuncié a lo que no era mío”. 

Su especialidad es motos, cuatriciclos, motos de agua y motores fuera de borda, y en el taller cuenta con la ayuda de buenos amigos: Sergio Aguado, Emanuel Merlo e Ivo Velazquez. Con el proyecto a futuro de mudarse para “ampliar el taller, que va quedando chico porque las embarcaciones son grandes. Tenemos un lugar para tenerlas junto con el Club Náutico, tenemos un predio, este año no lo habilitamos como guardería como el año pasado, lo usamos para llevar los trabajos que se están reparando, o que están a la espera”, indica. 

Alejandra, menciona que “trabajamos más lo que es temporada con la guardería, es un lugar descubierto, no tiene techo, es un predio con vigilancia y cámara de seguridad. Es para la gente que viene de veraneo que no tiene espacio en sus casas, llevan lanchas o motos de agua y nosotros también brindamos el servicio de llevarlos hasta la playa. Porque hay gente que tiene vehículos para trasladarlos pero no son 4x4 para bajar a la playa. Se los llevamos hasta la orilla del mar”.


Fotos: Caro Mulder


En tal sentido, al taller este año le agregaron repuestos: “Anexamos repuestos para poder solucionar los desperfectos en el día, para no tener que esperar que viajen a Tres Arroyos a comprar. Contamos con repuestos de transmisiones, aceite, embragues, bujías, frenos, filtros de aceite de náutica, de lo que más o menos yo uso”, señala Maximiliano.

“Entonces los vehículos no se quedan en el taller, entran se arreglan y se van, no se hace tanto amontonamiento. De todas maneras no doy abasto, por más que quiera, hay vehículos que los reparás en una hora y otros te llevan toda la tarde”, completa. 

Alejandra que acompaña a Maximiliano día a día, se encarga de llevar adelante el Pago Fácil, y el kiosco y nos cuenta su mayor problemática. “En este momento estamos complicado con Pago Fácil porque manejamos un monto muy bajo de dinero en efectivo, entonces, la mayoría de los cobros los tenemos que hacer con débito. En temporada hay bancos todos los días, entonces eso agiliza mucho, pero en el resto del año que el banco viene dos veces por semana, se empiezan a trabar las máquinas, se complica todo el doble”. 

Durante varios años, “Max motos” se encargó de hacer el service de las motos de agua de los guardavidas, hasta el año pasado. En este sentido, Alejandra cuenta: “Lo de las motos de agua de los guardavidas fue una decisión propia dejar de dar el servicio debido a que consideramos que eso tiene que estar al 100%, todas las motos de agua tienen que estar en la playa y funcionando. El año pasado logramos hacer que tres motos de agua estuvieran en funcionamiento, este año calculo que deben estar las tres motos como estuvieron el año pasado, pero fue una decisión propia”. 

“En ese momento era mucho el trabajo que teníamos acá, más lo de la guardería y eso es un vehículo que te tenés que sentar y tiene que funcionar siempre, no hay margen de error, no puede fallar. Eso falla y se pierde una vida”, enfatiza. “Al tener tanto trabajo, no le podíamos brindar el tiempo que eso necesitaba. No sólo es el tiempo de reparación, sino de mantenimiento, cada vehículo por día, mínimo, necesitas dos horas que lo tiene que hacer alguien con conocimiento porque hay que lavarlas, lubricarlas, fijarse el aceite, el combustible, bolilleros de tráileres, las camionetas. Llega un momento que no podes tener todo y la cabeza no te da, y eso no puede fallar”, agrega Maximiliano. 

“Fue mejor dejarlo a cometer un error y tener algún problema. Mucha responsabilidad. De todas maneras estamos muy agradecidos porque el tiempo que estuvimos trabajando, fue excelente el trato que tuvimos con todos”, completa. 

Aunque Maximiliano aclara: “Si en algún momento las motos fallan o necesitan, siempre vamos a estar para intentar solucionar el problema. Porque más que nada consideramos que es un servicio. Las puertas del taller siempre van a estar abiertas”.