Eventos intensos puntuales de lluvia nunca pueden descartarse, aún en años con déficit como el actua

El Campo

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Verano 2021 y la perspectiva climática

18|01|21 14:15 hs.

El Instituto de Clima y Agua del INTA estima que el evento La Niña continúe a lo largo del primer trimestre en la región Pampeana, el Litoral y el noreste de la Patagonia. Sin embargo, anticipan que el oeste de la Patagonia podría tener lluvias por encima de lo normal


Transitando el verano austral bajo la influencia del evento La Niña, la perspectiva climática vigente para el trimestre enero-marzo 2021 indica una mayor probabilidad de lluvias por debajo de lo normal en la región Pampeana, el Litoral y el noreste de la Patagonia. Las condiciones previstas serían de lluvias normales para las regiones del NOA y Cuyo. El oeste de la Patagonia podría tener lluvias por encima de lo normal. 

Actualmente el ENSO se encuentra transitando una fase fría. La atmósfera está respondiendo al enfriamiento observado en el Océano Pacífico Ecuatorial. “Se estima con probabilidades mayores al 80%, que esta fase continúe a lo largo del primer trimestre de 2021”, afirmó Roberto De Ruyver, director del Instituto de Clima y Agua del INTA. 

La Niña es un fenómeno interanual, pero el clima es complejo y altamente no lineal, y pueden ocurrir otros factores de menor escala o propios de la variabilidad del sistema atmosférico que pueden interactuar también y abrir una pequeña ventana permitiendo eventos de precipitación. 

De acuerdo al último informe del Instituto de Clima y Agua, durante la última semana, se registraron precipitaciones significativas sobre las provincias de Buenos Aires (centro y sur), La Pampa (este) y áreas de Cuyo (sur), NOA (este), Santa Fe (centro) y Misiones, con acumulados que superaron los 100 mm de manera puntal con máximos en localidades de Buenos Aires (este). Estas precipitaciones resultaron superiores a las esperadas como normales para este período. 

“Eventos intensos puntuales nunca pueden descartarse, aún en años con déficit como el actual”, subrayó De Ruyver. Por ejemplo, en la primera semana de enero la estación Dolores (este de Buenos Aires), registró 276 milímetros en 24 hs. “En las últimas horas, Santa Rosa (La Pampa) tuvo 86 milímetros y el centro de Santa Fe tuvo lugares puntuales con registros de más de 50 milímetros”. 

“Estas últimas lluvias representaron un significativo aporte para las necesidades hídricas de los cultivos de maíz y soja implantados, lo cual permitirá completar siembras tardías y de segunda”, consideró. 

Las condiciones de déficit de lluvia se han expresado inicialmente, en algunas zonas, desde el otoño pasado. En momentos puntuales “han ocurrido algunas lluvias -por ejemplo, a fines de octubre- que permitieron realizar tareas agropecuarias necesarias e impostergables, pero no condujeron a una situación de tranquilidad de mediano y largo plazo en relación a las lluvias”, indicó De Ruyver. A pesar de ello, el director del Instituto de Clima y Agua expresó: “No todas las zonas del país estuvieron bajo la condición general de déficit comentada, tales los casos del sur de Buenos Aires y el norte de la Patagonia”. 

En el transcurso de los últimos dos meses ocurrieron lluvias en las regiones del oeste del país (NOA, Cuyo y el oeste de la región Pampeana). “Aunque no han sido generalizadas ni han abarcado esas regiones de manera completa, sí han permitido marcar el inicio de la época de lluvias en regiones que, climatológicamente, no tienen lluvias desde abril a septiembre/octubre, como comportamiento habitual”, aseguró De Ruyver. Y agregó que durante el último mes también se observaron lluvias importantes sobre Formosa, Corrientes y Misiones, zonas que lo necesitaban. 

Dentro de la región Pampeana, los déficits de lluvia de los últimos meses tuvieron sus impactos en algunas áreas, ya sea en la merma de rendimientos de la cosecha fina como en el corrimiento de las fechas de siembra de los cultivos de verano. Las zonas de Entre Ríos, Santa Fe (centro y sur), Córdoba (este) y Buenos Aires (norte y noreste) siguen transitando déficit. 

De acuerdo con De Ruvver, bajo la perspectiva actual “lo aconsejable siempre es realizar un manejo conservador. Más allá de algunas lluvias puntuales importantes, no existen indicios a la fecha que indiquen un pronto y rápido proceso de reversión de los déficits de lluvia que han dominado los últimos meses”.

Regionales de candeal

En el Laboratorio de Calidad Industrial de Granos de la Chacra Experimental Barrow (MDA - INTA) se analizaron las variedades de trigo candeal sembradas en dos épocas en seis localidades del sur de la provincia de Buenos Aires. Desde la Experimental local se coordina la Red del Ensayo Regional de Trigo Candeal que comprende las localidades de Balcarce, Miramar, La Dulce, Barrow, Cabildo y Bordenave. 

El objetivo de este trabajo fue caracterizar el comportamiento desde el punto de vista de la calidad comercial e industrial de los cultivares de trigo candeal. La campaña 2019/20 presentó condiciones climáticas que afectaron el desarrollo de los cultivos, por esa razón no todas las localidades pudieron analizarse. Los resultados muestraron las diferencias que se obtuvieron entre localidades y también entre cultivares. 

El informe completo está disponible en la página web de la Chacra a través del link https://inta.gob.ar/documentos/ensayos-regionales-de-trigo-candeal-2019-20



La conservación de cultivos ancestrales

Los bancos de germoplasma del INTA se ocupan de la conservación, la selección participativa, la restitución y la difusión de variedades locales de maíz, papa y poroto. Cultivos que son el resultado del proceso de selección y mejoramiento realizados por los agricultores durante cientos de años

Las variedades o poblaciones locales cumplen un rol esencial en la provisión de alimentos, permiten que las especies y los ecosistemas evolucionen y se adapten al ambiente cambiante, aportan variabilidad para incorporar en los programas de mejoramiento genético de los cultivos y proporcionan valores sociales, culturales, estéticos y recreativos. 

Los bancos de germoplasma que pertenecen a la Red de Recursos Genéticos del INTA, conservan cultivos ancestrales como poroto, papa y maíz. Investigadores trabajan en la preservación de materiales locales ex situ e in situ, resaltando las propiedades de otras variedades, sus usos y el conocimiento tradicional que tienen asociados. 

Desde hace más de 50 años, en el INTA Balcarce existe como sustento al programa de mejoramiento de papa, el Banco Activo de Germoplasma, que tiene más de 1600 registros de papas andinas y silvestres. 

“Conservamos porque creemos que hay un gran problema en la pérdida de biodiversidad y porque creemos que es necesaria una restitución de esos materiales a su hábitat”, expresó Ariana Digilio, investigadora del Banco Activo de Germoplasma del INTA Balcarce. 

Existe una tendencia de los agricultores a incorporar distintas especies para diversificar la producción. En este aspecto, Digilio puso el foco en el rol social que cumple el banco, debido a que permite guardar materiales en las fincas de la zona. 

“Mediante la articulación interinstitucional se busca conservar la biodiversidad”, agregó Raquel Defacio, investigadora especializada en variedades locales de maíz del INTA Pergamino. 

Por último, Mariana Ferreyra, investigadora del Banco activo de Germoplasma del Noroeste Argentino, destacó el rol en la difusión de conocimiento, como en el caso del poroto: “Es un caso especial, ya que se ha perdido el hábito de su consumo a través de los años, actividad en la que se está trabajando con materiales de comunicación y capacitación de las ventajas de este cultivo y su incorporación a la alimentación”.


Los bancos de germoplasma que pertenecen a la Red de Recursos Genéticos del INTA


 

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