Desde hace diez temporadas, Agustín Gómez Ferrari es concesionario del parador. Valora que “aprendim

Claro, Reta y Orense

Agustín Gómez Ferrari, de Posta del Faro

“Tenemos que brindar, dar y ofrecer”

25|01|21 20:38 hs.

Afirma que la competencia es valiosa y “la necesitamos”. Considera que Claromecó debe contar con más servicios y debe ser pensado como “un destino de cuatro estaciones”


Agustín Gómez Ferrari hace diez temporadas que es concesionario del balneario Posta del Faro. En un diálogo con La Voz del Pueblo, recordó la manera en que llegó a Claromecó, los proyectos y realizó un análisis como prestador de servicios sobre el año 2020. También hizo referencia a las perspectivas y lo que espera en el futuro. 

Es de Bolívar y arquitecto, profesión que comparte con su esposa Catalina, con quien deseaban una ceremonia en la playa, donde Claromecó sería uno de los testigos de su casamiento y lugar de residencia para echar raíces. En la búsqueda de un salón para la fiesta, dentro de las opciones se encontraba el balneario .-Cazadores. “En esa época Claromecó terminaba en Nahuel Epù (hoy Borneo). En 2011 para este lado se llegaba muy poquito, la parte nueva que se extendió del pueblo entre Posta y el Faro no estaba, esa década ha sido con mucho augurio para este sector de la localidad”. 


El inicio
En ese momento, la concesión del balneario estaba en manos del Club Cazadores de Tres Arroyos. “Vinimos en noviembre, el lugar lo habían dejado en febrero y tenía nueve meses de desgaste, exposición, abandono, empezamos de a poco. Se formó la licitación creo que fue por nuestra inquietud de querer concesionarlo y además se cumplían los 20 años de concesión y Cazadores tenía que devolverlo. Paso a ser municipal”. 

En este sentido, expresa que “es lo que va a suceder con las concesiones nuevas, tenés 20 años de explotación y finalizado lo devolves. Es tuyo, pagas el cánon, pagas alquiler, lo mejorás, lo explotás, y después tenés que devolver el inmueble con todas las mejoras que le hiciste, pasa a ser parte del municipio”, señala. Considera que fue creciendo con el parador. “Aprendimos una nueva actividad, no éramos del palo, la gastronomía no era algo que conociéramos, la explotación del turismo tampoco”. 

Mas balnearios
Como prestador de servicios afirma que la competencia es necesaria y resalta la necesidad de que existan más alternativas para el turista. “Si mirás para el lado de Claromecó hay 3 balnearios y para Dunamar uno solo y queda chico. En total hay 60 carpas en Claromecó y 20 en Dunamar. La competencia es totalmente leal y la necesitamos, porque tenés 100 cubiertos en cada uno de los balnearios, serían 400 en total y tenemos 20.000 personas en la playa. Es necesario que existan más servicios, más posibilidades, que la gente venga con lo puesto y de acá se vaya atendido y en las mejores condiciones“. 

Menciona que el trabajo en los paradores al ser de verano la época fuerte, “debe ser muy efectivo para que te rinda”. Y agrega la necesidad de pensar a Claromecó como “un destino de cuatro estaciones”. 

Surf 
Una de las opciones que evalúa para el inverno es brindar un paquete turístico para surf, con un servicio integral de alojamiento y comida, una vez que finalice la temporada y puedan realizar esta actividad en la zona de balnearios. 

“El surf, cuando termina la temporada y no hay guardavidas, pueden venir a buscar las olas, les tenemos que dar la propuesta y apuntarle a ese paquete que sería una buena oportunidad. No tenemos las mejores olas en estas playas, pero es la primer playa de la Patagonia, y eso es vendible”. 

Reflexiona: “La gente no viene porque no estamos abiertos o no abrimos, en eso tenemos que ser coherentes”. 

Trabajar juntos 
En marzo de 2020 comenzó la etapa de cuarentena, Agustín recuerda cómo fue su experiencia en lo personal y en su labor con el parador. 

”Participé en el comienzo de la pandemia en actitudes de vamos a frenarnos, a contenernos, a cuidar el pueblo y después a los 15 días ya pedíamos que se abriera y a los 30 pedíamos trabajo, ninguno de los que nos representan la tenía clara, era un experiencia y seguimos igual”, observa. 

En su análisis, dice que “al principio era un desconocimiento total y pensábamos que nos faltaban representantes y no, estaban en la misma que nosotros en cuestiones de conocimiento”. 

Con el paso de los meses, “hubo un crecimiento y un entendimiento en lo finito y lo infinito que somos. A vos te pasa una pandemia por encima como esta, y ves realmente que te tapa, te planteas qué somos, para qué estamos y qué queremos hacer y ser”.

Plantea que “estas cuestiones hay que buscarle por qué y y para qué estamos. Las pandemias son para regular la humanidad y se salva el que se salva, te toca y te toca, es una lotería, entonces hay que tratar de apuntarle a vivir”. 

Finalmente, sostiene que “si en el protocolo podemos poner que hay que venir a Claromecó estaría buenísimo, no prohibir, sino brindar, dar, ofrecer. No ser policía de una situación”.