Con sus hermanas Virginia y Victoria Roscio; su hijo Juan Diego y sus sobrinos Sofía y Pierre

Claro, Reta y Orense

Juan Gregorio Roscio Etchart

“Orense conserva una parte muy importante de mi mente”

03|02|21 10:00 hs.

Por Luciano Moran 


Juan Gregorio Roscio Etchart nació en Buenos Aires y también vivió en la provincia de Misiones. El destino lo llevó a Orense desde muy pequeño. Con 47 años, está en pareja con la costarricense Karoll López, médica de cuidados paliativos. En 1995 inició sus estudios de derecho en la UBA y en 2000 se recibió de abogado. Tiene una maestría en derecho notarial, por lo que, también es escribano. Su familia la completa su hijo, Juan Diego Roscio.

Llegó a Orense cuando tenía menos de dos años de vida. A sus padres, les ofrecieron una casilla para cuidar un campo en Orense, vinculado a la familia Eguren con quienes hay una enorme amistad de por medio. Allí vivieron unos cuantos años que los recuerda de la mejor manera. 

Criado entre los animales y una naturaleza única, su padre trabajaba en el campo y su mamá hacía las tareas del hogar, además de trabajar la huerta y preparar tortas que los fines de semana vendía cerca del médano 40. Del campo se mudaron a una casa detrás de la vía y luego fueron a otro hogar que fue donde finalmente terminaron creciendo: “La casa del doctor Luzzi”. 

En 1983 su mamá vivía sola con ellos en Orense. Profesora de inglés, le daba clases a todo el pueblo. La situación económica los apremiaba. Era una mujer muy preparada, ya que hablaba varios idiomas. Todo lo fue aprendiendo a base de esfuerzo. Y eso lo marcó. 

Surgió una posibilidad de ir a vivir a Buenos Aires y fue lo que los alejó del pueblo en 1983 con la vuelta de la democracia. Una infancia dura, con final oportuno. El hecho de vivir en Buenos Aires, fue duro por el cambio que eso conllevaba. Juan venía de una escuela primaria en un pueblo y pasó a tener doble escolaridad. Su mamá trabajaba todo el día afuera de la casa, no los podía cuidar. Se la pasaban todo el día en la escuela y se cuidaban entre ellos.

Hasta que surgió una ayuda fundamental en su vida cuando empezó a ir al club Platense, que de hecho está de festejos porque acaba de ascender a Primera. Ese fue su reparo y una familia postiza que encontró en el camino. Se la pasaba todo el día en el club, donde también quedan grandes recuerdos difíciles de olvidar. 

- ¿Por qué decidiste ir a radicarte a Costa Rica? 
- En mi primer viaje al extranjero yo tenía 18 años. Me fui de mochilero a recorrer desde México hasta Colombia. Estaba solo, fue un viaje que me hizo muy bien en lo humano y en lo espiritual. Cuando llegué a Costa Rica encontré una paz increíble. Desde su gente, hasta sus paisajes. Un país que no tenía ejército, donde la gente vive sin acelerarse como ocurre en Argentina en la vida cotidiana. No existe la falta de respeto. Eso me hizo muy bien y me sorprendió.

- ¿Cómo decidiste irte a vivir a Costa Rica? 
- Cuando me gradué de abogado, vi la posibilidad de renunciar a mi trabajo en Argentina. Me gustaba mucho pero me di cuenta que necesitaba otra cosa para mí. Me fui a Costa Rica a tratar de convalidar el título y pasé varios años hasta que lo logré. Trámites súper engorrosos y lentos que los pude realizar con paciencia. Me pude incorporar. Soy abogado y además escribano, para eso tuve que hacer una maestría. Me pude ubicar y el trabajo empezó a llegar solo. Hoy estoy feliz de la vida que llevo junto a mi familia. 

- ¿Por qué elegiste ser abogado? 
- Estudié derecho porque siempre me interesó mucho la justicia, desde el punto de vista que al ver tantas cosas de niño y sufrir discriminación, algo que uno vivió en carne propia, siempre me interesó tratar de dar una mano al prójimo y buscar que las cosas sean lo más correcta posibles. O por lo menos dentro del alcance de uno, dar una cuota de justicia o de equidad a las personas que tengan la necesidad de recurrir a los servicios de uno. 


Juan y su hijo Juan Diego, en las playas de Costa Rica


- ¿Cuáles son los motivos por los que elegís vacacionar en Orense? 
- Nos gusta mucho ir a disfrutar a Orense. Desde hace unos años elijo a Argentina y a Orense en especial, para ir a pasar mis vacaciones. Se volvió una tradición porque me recuerda muchas cosas. Cada espacio tiene un recuerdo en mi memoria. Recuerdo los olores, los colores de todo. Me es familiar y son sensaciones hermosas. Me transporta a mi infancia, por eso lo elijo una y otra vez. Lo feliz que uno podía ser con pocas cosas. 

Guardo amigos de esa época. Orense conserva una parte muy importante de mi mente. Siempre estoy en contacto con la gente del lugar. Es muy raro porque es un pueblito muy chiquito en el medio de la nada y donde tal vez las cosas no nos salieron bien en su momento. Nuestro corazón siempre tiene una parte allí igualmente. 

- Tuviste una infancia difícil y de mucho sacrificio. ¿Cómo lograste salir adelante?
- Es complejo dar una respuesta. Me lo han preguntado varias veces porque sufrí varias cosas de todo tipo. Nunca me sentí menos ni más que nadie. Siempre tuve bien en claro que me quedaban dos alternativas: o la peleaba y salía adelante que era lo que me habían enseñado en mi casa, o buscaba complicidad tal vez con la lástima (cosa que nunca quise). Yo me quise valer por mí mismo siempre. Esa ha sido la fórmula del éxito a mi entender. En Costa Rica lo mismo, empezar de cero o menos te diría. Tengo una vida que disfruto, pero no me olvido de mis orígenes. Considero que se puede lograr lo que uno se propone. Siempre se lo transmito a mi hijo. Hay que estar dispuesto a pagar el sacrificio y no desviarse del camino. Esas dos cosas son las claves. Esa fórmula no me la enseñó nadie, la corroboré con el paso del tiempo. 

- ¿Qué representa para vos la amistad con Gabriel Kuperband del complejo “Los Cipreses” de Orense? 
- Estábamos buscando hospedaje para ir a Orense y mi hermana que vive acá en Argentina había ido antes que yo al pueblo. Me hizo de nexo con Gabriel que tiene unas cabañas en alquiler preciosas. Inmediatamente nos hicimos amigos porque sabemos de qué calidad de gente se trata. Mucha confianza de por medio. Ya son varios años que vamos y disfrutamos al máximo. Gente excelente y una atención maravillosa. Les interesa, y mucho, el balneario. Siempre pensando en lo mejor por y para el pueblo. Está muy bien enfocado y nos llevamos sumamente bien. Siempre estamos en contacto. Es hermosa la relación que tenemos con él y su familia. Un placer de verdad. 

- ¿Qué análisis haces de la realidad de la Argentina? 
- Siempre estoy al tanto de todo porque me gusta estar informado. Por mi profesión y porque tengo muchos clientes argentinos. Es mi país y lo quiero, tengo parte de mi familia ahí. Somos como sobrevivientes. Lo que si aprendí viviendo muchos años afuera es que, definitivamente, si tenemos condiciones de supervivencia porque la mayoría de la gente que he conocido en el extranjero son argentinos y a la mayoría le termina yendo bien y logran salir adelante. Progresan y cambian la forma de vida. 

- ¿Por qué crees que ocurre eso? 
- Van acostumbrándose a no jugar tanto de vivos, a no creerse imprescindibles, a aprender a trabajar en equipo que es una cosa que nos cuesta horrores. Le tengo mucha fe a la Argentina, trato de no perderla. Tiene muchas condiciones y a pesar de que los gobiernos no hayan sido lo bueno que necesitamos, creo que tiene la materia prima que es el campo y su gente. Al final de cuentas, es quien le va a dar la llave ganadora. Tarde o temprano se va a terminar acomodando. No será fácil, pero lo logrará. 

- ¿Hincha de algún club? ¿Qué deportes te gustan? 
- En Argentina, fanático de Platense. Estoy feliz porque acabamos de volver a Primera tras varios años en el ascenso. Algo increíble. Acá en Costa Rica soy hincha de un equipo que se llama Liga Deportiva Alajuelense. He representado al club en distintos momentos de mi vida. Estoy muy vinculado al fútbol porque juego para el equipo del colegio de abogados de Costa Rica. Soy defensor central y tenemos un equipo muy competitivo, tanto a nivel local como internacional. Hemos salido campeones del mundo de abogados y jugamos siempre contra equipos de Argentina, Brasil, México, Panamá y de toda Europa. Es un campeonato sumamente interesante y lo hacemos con mucha alegría. El año pasado se frenó todo por la pandemia, pero en 2019 salimos campeones en ambas categorías. 

La experiencia de Juan en el balneario Orense fue carente de recursos. Nadie le regaló nada. La tenacidad y el esfuerzo los evidenció desde pequeño. No tenía absolutamente nada de nada. Pero siempre tuvo en claro algo: dependía más de sus ganas lo que podía pasar con la vida. Su madre siempre le inculcó eso. Con esfuerzo, responsabilidad y honradez, todo es posible. Y por ese camino fue nomás. Los resultados están a la vista. Cuando se quiere, se puede.