Fernando West en su lugar en el mundo

La Ciudad

Día del Carpintero

“Mi corazón lo tengo puesto en la madera”

19|03|21 09:12 hs.

A esa reflexión llegó Fernando West, quién hizo un análisis sobre su vida y el trabajo como carpintero junto a su padre

Hoy se celebra el Día del Carpintero en honor a San José, padre material de Jesús de Nazaret, a quien se lo considera como “santo del silencio” representando el símbolo de la carpintería como oficio. 

Dejando un poco de lado la historia, en Tres Arroyos, y más precisamente en Alsina 1724, está Aberturas West; la carpintería de Fernando West, alguien que ha sabido llevar adelante durante muchos años un oficio tan importante como el que implica este rubro. 

Conmemorando su día, y en diálogo con La Voz del Pueblo, Fernando West señaló que “toda mi vida fue dentro de una carpintería. Arranqué en Cascallares con mi papá. Yo nací allí, pero estoy radicado en Tres Arroyos desde 1998. Estuvimos muchos años en la Avenida Libertad y ahora estamos aquí en calle Alsina. Para mí el Día del Carpintero, más allá de lo que significa como oficio, es el día en que siento más la presencia de mi padre, porque él fue quien me enseñó el quehacer. Me inicié con él en Cascallares y me crie adentro de una carpintería. Mi papá tuvo carpintería durante 50 años en Cascallares, donde yo gran parte de ese tiempo lo pasé con él”. 

“Sigo teniendo clientes de hace años y muchos nuevos también. Toda la vida nos dedicamos a aberturas en lo que es estándar y a medida. Fabricábamos y vendíamos acá en Tres Arroyos y en la zona. Las metodologías de venta fueron cambiando, ya la madera se suplantó por otras alternativas y hoy en día nos seguimos manteniendo donde anexamos toda la parte de amueblamientos y melaninas que es lo que se utiliza ahora”, resaltó West. 

El año pasado con la pandemia de por medio, estuvo parado el tiempo que se determinó cuando hubo aislamiento. Luego de eso, arrancó y siempre tuvo trabajo. Algo difícil estos tiempos que corren. “Las expectativas para este año son buenas, somos positivos dentro de la difícil situación que atraviesa el país. La pandemia que padecemos todos es la política. Lo otro se puede acomodar con una vacuna. Tenemos una zona muy rica, de muchos recursos y toda la zona costera que todavía está sin explotar, por eso creo que las expectativas son buenas. Aquí trabajo yo solo, y es el lugar en el cual soy feliz”, destacó West. 

Recientemente anexó lo vinculado al diseño e ideas en base a amueblamientos. En relación a esto, indicó que “tengo dos hijos (Iván y Franco), que se reciben en estos días de arquitectos. Son maestros mayor de obra y son ellos un poco los que me están empujando a hacer el cambio más tirando a lo moderno. Mi corazón lo tengo puesto en la madera, donde siempre tengo que cepillar una madera, porque si no no es carpintería. Lo otro es estético y tiene su trabajo, pero yo no encuentro lo mismo en esa actividad”. 

Su familia es fundamental como pilar y sostén, la cual apoya lo que hizo toda su vida, ya que es un rubro que requiere de estar muchas horas y de ir a las obras. “Es lo que hago con gusto y es satisfactorio para mí. A este camino lo volvería a elegir una y otra vez. Es un oficio y estoy orgulloso de mi trabajo. Mis hijos estudiaron y en ningún momento insistí en que ellos se quedaran trabajando conmigo. Nunca los até a eso. Les pude dar educación y tienen su título. Mi papá me dio las herramientas para realizar de pequeño, el oficio. Les pude dar estudio y eso me deja tranquilo. Y el trabajo que mis hijos hacen, está íntimamente relacionado a mi labor”, argumentó West. 

Siempre sintió el respaldo de la gente de Tres Arroyos, aunque también trabaja de gran manera con la población que comprende a Oriente, Marisol y Claromecó. “Tenemos clientes en donde mi papá les trabajó a los padres y yo ahora estoy trabajando con los nietos de esas personas. El contacto y la calidad de la gente no se pierden. Eso se ha mantenido en el tiempo y es lo que está bueno. Muchas personas han optado por volverse a vivir al campo, lo cual nos dio mucho trabajo”, expresó. 

Es consciente que ahora el contacto cambió y muchas cosas se solicitan directamente por Whatsapp. En este sentido, West hizo referencia a que “antes la distancia era un inconveniente, lo que hoy ya no sucede porque las distancias se han acortado y mucho con la tecnología y las redes sociales. Las formas de comercializar han cambiado y el espacio físico donde uno trabaja ya no incide tanto. Antes tenías que tener lugar grande y muestrario de las cosas que hacías. Los tiempos cambiaron al igual que la dinámica”. 

“En Cascallares tengo otra carpintería, que era de mi papá. La tengo armada ahí. Yo me iría hoy mismo para ese lugar más que nada por la tranquilidad que hay. Voy seguido y siempre estoy activo. Conservo mis cosas y es lo que me hace feliz. A futuro no sé qué haré, pero es un lugar tranquilo el campo y me gusta mucho. Quiero agradecer a mi padre en nuestro día que fue mi maestro carpintero. Un saludo también a mis hijos que se reciben el próximo lunes de arquitectos y a todos mis colegas”, finalizó West.