La Ciudad

Por María Ramona Maciel

Esto es parte de la historia

19|06|21 23:30 hs.

Esta etapa de la pandemia se está haciendo interminable. Los negocios no dan más, la ayuda económicamente es escasa y apenas se puede sobrevivir. Pero cuando tenés gente a cargo, considerada esencial, que siguieron trabajando, la responsabilidad de que no se contagien, no me contagie y todo pueda seguir funcionando, recae directamente en mí, que soy la cabeza de la organización. ¡Y es complicado tener tanta responsabilidad! 


Algo que vengo pensando desde que esto empezó ¿Cómo voy a hacer? ¿Qué pasa si se contagian todos juntos? ¿Cómo sacamos el diario? ¡Qué difícil! Mantener el protocolo cuando hay que seguir cubriendo notas, hechos y seguir trabajando. 

El viernes, cuando recibí la información de que podía vacunarme por mi edad, ¡no lo podía creer! 

 Realmente en este barco estamos todos, pero cuando la muerte está al acecho, indefectiblemente se siente miedo, y uno quiere salvarse a toda costa, sino no seriamos humanos. ¿Dónde hubiera quedado el instinto de supervivencia? 

 Me imaginaba mucho qué pasaría si me enfermaba en momentos tan frágiles económicos, caer encerrada o internada sin contacto con el exterior. 

 Ya sé que nadie es imprescindible, pero me ponía muy mal dejar de golpe una trama que solamente yo la manejo en el día a día, y complicarles las vida a mis hijos que sé, seguramente lo hubieran manejado mejor. Pero me resultaba injusto. Quiero poder retirarme y que mis hijos se hagan cargo de la mejor manera, pero no justo en la peor crisis económica y sanitaria de la historia. Son momentos muy duros para manejar una pyme, más un diario. Es muy estresante, no es lo ideal. 

 Todo esto me preocupaba mucho y lo pensaba cada noche cuando volvía a mi casa. 

 Ahora con una dosis de vacuna el panorama es más tranquilo, ya te sentís más protegido. 

Me anote para vacunarme en la hora cero, creo que es sumamente importante que la gente lo asuma como una responsabilidad ciudadana, no solo hacia uno mismo sino para proteger a los demás. 

Ahora están liberando por edades y ojalá pronto le toque a todo mi equipo de trabajo. 

Si pueden vacunarse, no desperdicien la oportunidad. Las vacunas van a salvar vidas, no lo duden. Es la única manera de protegernos nosotros, nuestros familiares, y terminar de una buena vez con esta pandemia. 

 No politicemos todo. Esto es la salud. ¡Ojalá todos mis cercanos puedan hacerlo ya! 

Apoyen la vacunación que va a salvar las vidas de todos los que nos rodean, empleados, familiares y amigos.

Bienvenidas sean las vacunas.