Isabel Díaz Ayuso, la última aparición rutilante en la política española

Opinión

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Odiseas en la MAR

21|06|21 09:17 hs.

Por Roberto Barga


Alguna vez Joao Santana, consultor brasilero que trabajó para Lula, Dilma, Chávez y en la Argentina para José Manuel de la Sota, expresó que la política se parecía mucho a una obra de teatro donde los políticos “juegan” a representar lo más fielmente que pueden la conversación social dominante. 

Si damos por buena esta idea aunque sea parcialmente, entonces asumimos que hay una escena y hay un detrás de escena. En el plano principal están los políticos, y en el backstage, los asesores o gurúes o titiriteros. Que cada cual escoja el apelativo que le siente mejor.

Qué duda cabe que la última aparición rutilante en el firmamento político español es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y ganadora avasallante de las elecciones a ese cargo en el mes de mayo pasado. Esa es la escena, ese es el mascarón de proa, pero detrás del estrellato hay una historia, un recorrido. Y como venimos de la historia, hacia ella vamos. 

Hablemos del backstage. Al personaje en cuestión se lo conoce por el acrónimo de MAR, es decir Miguel Ángel Rodríguez. Rodríguez supo tener ese momento de gloria cuando se convirtió en 1996 en el alter ego de José María Aznar y hoy desafía con aparente éxito a la ley no escrita que dice que segundas partes no son buenas. Este consultor vallisoletano nacido en 1964, es mucho más que el otro yo de Isabel Díaz Ayuso. Es el que señaló cuál era el marco conceptual donde debía darse la campaña, cosa que la joven política madrileña comprendió a la perfección. La palabra clave era “LIBERTAD”. ¿Pero en qué contexto se daba ese debate de libertad o comunismo tal como lo planteó Díaz Ayuso? Por supuesto, en la circunstancia de la pandemia, cargada de restricciones y de impedimentos. 

Con Díaz Ayuso gobernando se garantizaban las aperturas comerciales, las flexibilidades horarias y la posibilidad de ir al bar a tomar unas cañas, por cierto, actividad tan afecta al modo de vivir de los españoles. 

Con Díaz Ayuso habría garantía de hacer casi casi lo que uno quisiera. El individuo tenía que elegir entre ella o el gobernante Partido Socialista en cabeza del presidente de Gobierno Pedro Sánchez. Elegir entre ella, que era la Libertad o los socialistas aliados de Podemos y de los separatistas que quieren romper la unidad de España, o sea vascos, y catalanes. Ese fue su argumentario marketinero. 

Este extremismo discursivo que en tiempos de normalidad hubiera caído en la nada misma, en este contexto fue grito de guerra y bandera a la victoria. Su macartismo la catapultó al estrellato, estrellato que trascendió las fronteras ibéricas y que lectores, oyentes y televidentes comprobaron en la Argentina, puesto que Díaz Ayuso fue reiteradamente entrevistada por estas pampas. 

Pero la mano de MAR llega a su paroxismo cuando observamos un video de campaña que cumple con todos los paradigmas de la comunicación moderna atravesados por la estética dominante. En el video se la ve a Díaz Ayuso practicando un ejercicio runner. Ella va corriendo, y en su maratón triunfal por las calles de Madrid, los negocios se van abriendo, se oyen felices cuchicheos, un niño que marcha al colegio la saluda con alegría, ella devuelve el gesto con una mueca simpática. 

Llega a la Puerta del Sol, sede de la gobernación, agotada por el esfuerzo, pero feliz, porque todo funciona, todo abre, hay LIBERTAD. El video prescinde de palabras, de discursos. Hay sólo imágenes. A mayor gloria del filósofo del momento, Byung Chul Han, se retira la narrativa, pierde peso el discurso, lo importante es ver, todo es transparente.

De prisa, de prisa 
Sin dudas el eje “LIBERTAD o COMUNISMO” en España y “LIBERTAD o POPULISMO” en América Latina, marcarán los choques dialécticos en las próximas campañas. De eso tomaron debida nota los referentes de los dos bloques dominantes de la política argentina. Mauricio Macri lo señaló en la presentación de su libro en Mendoza el jueves pasado, “en Argentina está en juego la libertad”. Cristina Fernández abordó el término en el acto del hospital de niños de La Plata. Pareciera estar dispuesta a resignificar esa palabra. La actual vicepresidenta, citó a Malraux y dijo que la verdadera libertad era entregar el sacrificio propio en beneficio del conjunto. Me da a pensar que no la tiene fácil Cristina en la disputa por el significante. Si algo caracteriza a los tiempos líquidos que corren, es que el individuo desea cada vez menos abandonar su metro cuadrado de confort. 

Volviendo a MAR y a su creación reciente, veremos a ver cómo lidia este con la lideresa madrileña y con el apuro que esta tiene, no por seguir presidiendo Madrid, si no por llegar a la Moncloa. 

En el acto que tuvo lugar el domingo pasado en la madrileña Plaza de Colón, la derecha española manifestó su repudio a los inminentes indultos que el gobierno de Pedro Sánchez otorgará a los dirigentes independentistas catalanes, encarcelados como consecuencia de la convocatoria a un referéndum ilegal llevado adelante en octubre de 2017. 

Al finalizar el encuentro, y entre gritos de viva España por parte de los viandantes, Isabel Díaz Ayuso pronunció una autentica boutade propia de un principiante. A los cuatro vientos y sin filtro se preguntó si el Rey firmaría los indultos e inmediatamente implicó a la Corona en la disputa política. Olvidó que el Rey reina pero no gobierna y se saltó los protocolos tácitos de la nomenclatura dirigente española: al monarca no se lo implica en la lucha política cotidiana. 

MAR sabe que su infatuada criatura se agranda en el silencio y en la gestualidad, pero, de tanto amar la “LIBERTAD”, los chicos crecen y luego van por libre… 

Miguel Ángel Rodríguez conoce el arte de transformar. Cuando acompañó a José María Aznar en su viaje a la Moncloa, se encargó de la tarea más compleja. Volver a Aznar digerible para cierto electorado centro progresista. Ese viaje al centro para alguien que venía de las entrañas del franquismo sociológico era complejo y tenía riesgos, pero el experimento funcionó. Aznar daba muestras de moderación y el ejemplo palpable de ello fue la frase que le espetó al entonces líder de Cataluña Jordi Pujol: “por las noches leo poesía en catalán”, dijo José María sin ponerse colorado.

Después MAR se fue al ostracismo. Algún emprendimiento privado. Novelas escritas sin mayor recorrido en librerías. Tertulias en televisión o columnas de radio. Nada importante. 

Parece que lo importante está por venir, se llama Isabel Díaz Ayuso y MAR es su titiritero. Veremos si la baraca está de su lado y coloca otro presidente en este caso presidenta en el gobierno español. (NA).     


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