Interés General

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Congelación de precios en Argentina, ¿una estrategia viable?

23|06|21 11:23 hs.

Han pasado ya varios años desde que se impusieran las primeras medidas de control de precios enfocadas en hacer frente a la inflación que experimenta nuestro país. Si bien estas han sido marginalmente beneficiosas para los sectores menos pudientes de la población, lo cierto es que muchos aún dudan de su efectividad. 


Ahora, con el lanzamiento de la nueva campaña "Súper cerca" de precios fijos impulsada por la Secretaría de Comercio, la conversación ha vuelto a encenderse y ambos frentes comienzan a preguntarse otra vez sobre los efectos de este tipo de medidas. Para entenderlo, debe explicarse cómo funciona el control de precios según quién lo aplique: 

● Congelación desde el gobierno 
Los controles de precio no son nuevos para los argentinos, sin embargo, en la última década se han potenciado como respuesta del gobierno a la inflación. Estos controles suelen ampararse en leyes mediante las que entidades pertinentes fijan (y monitorean) un precio máximo a ciertos rubros de consumo básico como los alimentos en distintos establecimientos. 

Históricamente, son medidas que no suelen surtir un efecto positivo ya que tienen el potencial de limitar la oferta de productos (desincentivan a la producción), causando escasez y encareciendo productos sustitutos. Adicionalmente pueden fomentar la corrupción, la reventa a través del mercado negro, y la destrucción de industrias completas. 

● Congelación desde la empresa 
Puede parecer contraproducente, pero buena parte de las grandes empresas que operan en el país también suelen realizar campañas de congelación de precios, caracterizadas no solo por periodos de tiempo en los que ciertos productos mantienen el mismo valor, sino también por descuentos especiales en cierta mercancía. 

Sin embargo, el ejemplo más popular de nuestro país es el de las promociones de Carrefour conocidas como "Precios Corajudos", donde la empresa congela por hasta 4 meses los precios de más de 1400 productos. Esto puede traducirse en precios estáticos, por ejemplo, 500 gramos de fideos por $59, 120 gramos de lomitos de atún por $125, o una lata de 340 gramos de maíz dulce por $114. 

Los precios de Carrefour, así como los de cualquier otra empresa que desarrolle campañas de esta naturaleza, no solo están definidos de acuerdo a las alianzas con proveedores de cada empresa, sino también por los periodos de tiempo que la cadena encuentre prudente, fomentando el consumo “barato” sin causar pérdidas. 

Estrategia inviable 
Aunque se trate de una serie de iniciativas enfocadas en mejorar la situación económica del país, lo cierto es que muchos especialistas las tildan de inviables, no solo porque no toman en cuenta las variables reales que mantienen estancada a la economía nacional, sino que además no buscan realmente incentivar una competencia sana. 

Esto no solo lo hemos visto en nuestro país desde hace algunos años con la creación de las primeras medidas de control de precio, sino también en países vecinos como Venezuela donde, además de incrementar la escasez de productos, estas medidas terminaron por desaparecer al cabo de unos años por ser incapaces de adaptarse al paso del tiempo y la crisis. 

Como lo vemos en el caso de la congelación de precios por parte del sector privado, estas estrategias se anclan en el conocimiento específico de los sectores por parte de cada empresa, no se extienden por demasiado tiempo, y solo incluyen un número limitado de productos que no siempre entran dentro de lo que podría catalogarse como "primera necesidad". 

 Si bien los controles de precio benefician marginalmente a la población, lo cierto es que no son realmente efectivos para combatir la inflación, obligándonos a los argentinos a seguir desarrollando estrategias individuales para protegernos del constante aumento de precios.