Sergio Di Vito, Daniel Sandroni , José “Pepe” Di Vito, un piloto invitado y Nestor Di Marco

La Ciudad

Tenía 63 años

El adiós a José “Pepe” Di Vito: empresario, apasionado por el automovilismo y muy apreciado

24|06|21 23:45 hs.

La generosidad y nobleza son dos de las características que distinguieron a José “Pepe” Di Vito, destacadas ayer por quienes tuvieron la posibilidad de conocerlo, ser amigos o compartir momentos de su vida. El empresario, vecino, ex piloto del automovilismo regional, falleció debido al Covid-19, luego de permanecer internado en nuestra ciudad y La Plata. Tenía 63 años de edad.


 Era hijo de Carmelo Di Vito y Chicha (Nidia) Di Rocco y tenía tres hermanos: Sergio. Hugo y Susana, de quienes fue el mayor y una guía. 

Se crió en el Barrio de Boca, en la zona de avenida Caseros y Betolaza, donde -según las anécdotas- desde muy chico se escapaba en el cuatriciclo y su madre salía a buscarlo. Una muestra quizá de la pasión por conducir, “por los fierros”, que desplegaría de grande. 



Ingresó a estudiar, en la adolescencia, en el Colegio Industrial. Pero lo que más le llamaban la atención eran los camiones, la tarea propia de la empresa de transporte generada por su padre. De muy joven, hacía viajes largos con harina hacia el sur y siempre tenía la capacidad de traer una carga en el regreso, para hacer productivo el recorrido. 

 En la pista 
Se sentía muy atraído por el automovilismo. En la década del ’80 comenzó a incursionar en la categoría Promocional 850, en la que compiten Fiat 600. Se fue afianzando y en los últimos años de participación, tuvo muy buenas actuaciones. Llegó a lograr dos terceros puestos en la clasificación anual y un subcampeonato. 



A partir de la última etapa en Promocional 850 y hasta que finalizó su desempeño en el automovilismo, tuvo como acompañante a Daniel Sandroni, a quien lo unió una fuerte amistad. En 1996, 1997 y 1998 participó en Monomarca 1100, correspondiente a los Fiat 128. El primer año fue tercero, luego alcanzó el subcampeonato y en 1998 fue campeón. Había conformado un muy buen equipo y entre quienes lo integraban, su hermano Sergio se encargaba de la motorización y el chasis. 

Desde 1999, se sumó a la categoría del Atlántico, con carreras en diversidad de circuitos -como Mar del Plata y Balcarce, por ejemplo- y presentaciones que requerían de mucha preparación. Formó parte hasta los primeros años de la década siguiente, porque fue tomando una mayor responsabilidad en la empresa y le resultaba cada vez más difícil combinar las dos actividades. 



Un detalle sobre el vínculo con el mundo de las ruedas y motores: la primera vez que Marcelo González se subió a un auto de carrera en una competición fue en 1991, en Promocional 850, como acompañante de José Di Vito. 

 La familia 
Estaba casado con Carmen Chalde. La vida no le dio hijos, pero tenía una relación con muy especial con los hijos de sus amigos, como si fueran propios. 



Hace algunos años se encontraba al frente de la empresa y entre otras características, mostraba un especial cuidado por los vehículos. Cada camión que le perteneció, lució impecable. 

 Solía tener la palabra justa, constituía un referente entre sus seres queridos. Toda su familia expresa un espíritu noble, al igual que lo hacía él, con apertura a dar un lugar, recibir a amigos o ayudar a quien tuviera una necesidad. 




En diciembre pasado, tuvo lugar la desaparición física de su papá Carmelo, un inmigrante italiano, emprendedor y visionario. Pepe pudo viajar a Italia y conocer el país donde nació, se crió y vivió su progenitor. En febrero, vino al diario con un escrito sobre la historia de Carmelo, que dio lugar a una nota y fotos con “un especial recuerdo de su familia”. 

Es la partida física de un empresario, un hombre de familia y un amigo muy apreciado, como quedó de manifiesto ayer a partir de las numerosas reacciones espontáneas de afecto.