Nahuel Viera, autor de los tres goles ante El Nacional, celebra uno de sus tantos (Goyo Fernández)

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Torneo Oficial de Primera

Quilmes festejó en el Complejo

06|09|21 10:18 hs.

El complejo Cervecero volvió a vibrar con el fútbol liguista y de la mejor manera posible para su gente, porque Quilmes le ganó a El Nacional 3 a 2 en un apasionante encuentro.


Luego de un primer tiempo chato, donde el juego gravitó en el medio de la cancha y la entrega superó el control de la pelota, los locales encontraron en un centro la posibilidad de inclinar la balanza a su favor. Ante una ejecución “llovida”, Nahuel Viera llegó antes que todos a ponerle la frente a la pelota pero fue atropellado por Serén en su tardía salida, cometiendo un claro penal que el árbitro Lazarte no dudó en sancionar. 

El mismo Viera tomó la pelota y cambió la máxima sentencia por gol en la segunda ejecución ya que en la primera fue tapado por el “1” del Decano, pero el primer asistente, Rossi, determinó que se había adelantado y todo volvió para atrás. El goleador de la tarde cambió la dirección de su remate y le dio la ventaja a su equipo previo a irse a los vestuarios. 

Para el complemento, Quilmes se soltó y buscó atacar por las bandas, Knudsen avisó dos veces con sendos cabezazos que pasaron cerca, hasta que a los 15 minutos nuevamente Viera llegó antes que todos a la pelota en un centro al primer palo, metió la cabeza y la cruzó para poner el 2 a 0. 

El Nacional no tuve reacción y pareció rendirse ante la desventaja, algo que cambió a los 23 minutos del segundo tiempo por vergüenza deportiva y amor propio. Claro, un minuto antes el Cervecero se puso al frente por 3 a 0 con un golazo de Viera, quien anticipó una pelota dividida y con total soberbia sacó el remate cruzado que dejó sin opciones a un indefenso Serén.

La reacción del Decano fue con total empuje y luego de adueñarse de la pelota y adelantarse en el campo de juego, Otreras llegó hasta el fondo y encontró a Granero que entraba solo por el segundo palo para poner el 3-1. 

El Aurinegro fue por más, insistió, buscó, generó situaciones pero se encontró con un sólido Quilmes, que como marca su esencia doblegó el esfuerzo, metió y raspó y sólo le dejó una opción a su rival: rematar desde afuera. Allí encontró Granero el segundo gol para su equipo recién a los 49 minutos. 

No hubo tiempo para más, Quilmes ganó a lo Quilmes, con entrega y sacrificio, pero con el respaldo de haber hecho bien las cosas cuando tuvo la posibilidad y la efectividad de sus llegadas en la soñada tarde de Nahuel Viera.

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