Nelson Cabello se retira de la Fuerza Policial después de 28 años de servicio y una foja impecable

La Ciudad

Nelson Cabello, policía

La insignia grabada a fuego

19|09|21 10:58 hs.

Por Valentina Pereyra


“La Fuerza es mi vida, es lo que elegí”. 

Después de 28 años de servicio público, Nelson Cabello pidió el retiro como policía que se hará efectivo el 17 de octubre de este año. Si anduviste por el Parque Cabañas hace unos años, seguro lo viste trotando todos los mediodías, y desde hace seis años, los vecinos de Micaela Cascallares seguro se lo cruzan entrenando solo o en compañía de su esposa, Eloisa Luengo. 

Si alguna vez fuiste alumno de Boris Pérez o fuiste a sus competencias, seguro te encontraste con Nelson que practica el deporte desde hace muchos años, tanto es así, que sueña con abrir en el Club de Cascallares una Escuelita de Taekwondo, actividad que comparte con su hijo Simón. 


Practica taekwondo, al igual que su hijo Simón. Además desde hace muchos años hace atletismo y corrió en la prueba San Silvestre de Brasil


Es deportista desde que entró en la Policía, siempre hizo atletismo, entrenaba con Luis Enríquez, con Cortadi, participó de competencias que el diario La Voz del Pueblo registró para su posteridad. Una de ellas, la San Silvestre de Brasil, en el 2001 en la que logró entrar entre los 1600 de los 17 mil competidores que tuvo la carrera. El año pasado participó en la carrera de 15 kilómetros de la Escuela Vucetich de La Plata. 

Es el mismo Nelson que viste la ropa de la Policía con honor, el mismo que se retira sin días de arresto, ni sanción alguna, con dos carpetas médicas en 28 años de servicio. El que conoció la necesidad y aprendió de eso. 

Nació el 24 de enero de 1972 en el barrio Olimpo, vivieron allí hasta que su casa se inundó y los bomberos tuvieron que sacar a su padre que estaba postrado en cama por un ataque de presión. 

Su barrio de adopción fue el de los Ranchos de la Virgen de Luján, allí fue a la escuela y pasó su vida junto a once hermanos y a sus padres. A los dieciocho años falleció su papá y Nelson decidió ingresar a la Policía para colaborar con la casa. 


Con su uniforme de trabajo, en distintas etapas


Antes trabajó en los silos, en Polipez, de albañil, hasta que ingresó en la Escuela de Infantería de Bahía Blanca. “Éramos muy pobres pero tuve una infancia en la que fui feliz con lo poco que tenía”.

Hechos que lo marcaron 
Seguro recordarás dos casos traumáticos que marcaron a la sociedad tresarroyense. Nelson fue parte de esas noticias, pero él los vivió como cuestiones profesionales y personales que movilizaron su espíritu para siempre. Fue parte, junto con la Fiscalía, de la investigación de ambos casos y partícipe de la detención de los culpables. “Sé que descansan en paz, pero el corazón todavía me duele”. 

La noche del 6 de marzo del 2006, Nelson había participado de un allanamiento, llegaba a su casa a las cuatro de la mañana después de una intensa jornada laboral cuando lo llamaron y le avisaron que un remisero había encontrado debajo del viejo puente de la avenida Libertad, a metros del ingreso al Parque Cabañas a una niña boca abajo, desnuda, sola, era Florencia Cuevas. 

Nelson fue parte de ese operativo y dolorosamente comprobaron que la pequeña de 12 años estaba muerta. La autopsia confirmaría que había sido violada y asesinada. “En Tres Arroyos ayudé a esclarecer muchos hechos, laburé mucho, pero hay dos casos que me tocaron el corazón. Había terminado un allanamiento en el servicio de calle cuando me llaman por teléfono y no alcancé ni a entrar a mi casa, me dijeron que habían encontrado a una nena en el arroyo. Cuando la vi me quería morir, enseguida empezamos a laburar y lo detuvimos al autor del hecho, a Nicolás Mansilla, que hace unos días fue noticia por un tiro que recibió en un ojo, lo encontramos en una piecita de una casa de calle León, después de haberlo buscado por todos lados. Eso no me lo olvido nunca más”.


Arturo Rufino, adolescente asesinado. “Me dolió muchísimo”, dice Nelson Cabello. También intervino años antes en el caso de Florencia Cuevas


El otro llamado que lo conmocionó fue el del asesinato de Arturo Rufino, el chico de catorce años a que le pegaron un tiro en un robo. “Lo de Arturo también me dolió muchísimo, trabajamos con los fiscales hasta encontrar el arma en las vías, estuvimos un año hasta encontrar al asesino y eso sí que me había tocado el corazón. Cuando llegué a la casa su papá lo había llevado al hospital. Investigamos, trabajamos con los fiscales y encontramos a Luis Miguel Abraham en Comodoro Rivadavia. Fueron hechos que hasta el día de hoy recuerdo, me siguen tocando el corazón, no voy a olvidar, estoy tranquilo que descansan en paz porque se esclarecieron”. 

El retiro
“La Fuerza es mi vida, significa todo, es lo que siempre quise hacer, me duele dejarla. Aprendí a conocer gente, a respetar, a que me respeten, a ayudar. Hubiese seguido, me faltan cinco años para irme con el cien por ciento, pero prioricé el cuidado de la familia y la necesidad de estar cerca de ellos, nos amamos mucho los tres, así que es lo más importante estar juntos”. 


Nelson Cabello se retira de la Fuerza Policial después de 28 años de servicio y una foja impecable


Nelson Cabello deja las Fuerzas como suboficial mayor, la máxima jerarquía que puede tener en su carrera, sin días de suspensión de empleo y solo con dos carpetas médicas en el 2004 y en el 2007. “Hoy cambió mucho la sociedad y también la Policía. Cuando comencé aprendimos a respetarnos y también a generar confianza en las personas, lo mismo es un robo chico a la gente laburante que un gran robo a gente de dinero, todo se trata de la misma manera”. 

Nelson confiesa que va a extrañar porque estar en la Fuerza es algo que le va a gusta siempre, “es lo que elegí, me llevo bien con mucha gente, hice muchas amistades, siempre ayudé y pude esclarecer varios hechos porque siempre me acordaba de la vida que había tenido y de lo que me habían enseñado. Era andariego, salía a buscar lo que se robaban o a tratar de encontrar a los autores de los hechos”. 

El miedo no le fue esquivo, fue parte de su carrera, aprendió a convivir con él porque cada día podía ser el último. “No sabes cuándo volvés, por ejemplo cuando entras en allanamientos o en los tiroteos. Estuve en dos, uno en Azul con una banda en un campo y en el ‘94 en Tres Arroyos por un robo calificado en el que sentí las balas al lado de la oreja”. 


Un viaje en familia. Junto a Eloisa y Simón


A Nelson seguro que lo conocés, lo viste varias veces en la primera plana del diario cumpliendo con su deber. Hoy lo vas a ver en la escuelita de Taekwondo de Cascallares, en alguna carrera o entrenando. “Voy a disfrutar a mi familia y seguro voy a hacer un deporte que me gusta. Le agradezco mucho a mi papá y a mi mamá, a mi esposa, a mis hijos Simón y Tobías, a los distintos jefes y compañeros y a los fiscales con los que siempre trabaje bien y mucho”. 

Nelson trabajó responsablemente, hoy descansará y seguirá siendo el deportista que siempre fue. Nelson se retira de la Policía para seguir trotando por nuevos caminos. .   

La carrera
La carrera de Nelson Cabello en la Fuerza Policial comenzó el 24 de abril de 1993 como aspirante en Cuatrerismo de Tres Arroyos, un mes después ingresó al grupo de Infantería a hacer el curso de policía por cuatro meses. 

Regresó a cumplir tareas en Cuatrerismo de Tres Arroyos; del ´95 a ´97 en Cuatrerismo de Azul como ayudante de guardia; del ´97 al ´99 en la Brigada Olavarría en Grupo Operativo. 

En el año ´99 volvió a cumplir tareas en Cuatrerismo Tres Arroyos que luego fue Oficina de Coordinación y posteriormente Investigaciones, donde estuvo hasta 2007. En 2008 pasó al Grupo Operativo de Coronel Suárez hasta su regreso a la ciudad en 2009 para desempeñarse en la DDI hasta 2017; luego fue a la Patrulla Rural por dos años y finalizó su trabajo en la Comisaría Primera de Tres Arroyos. 

“En el curso de Policía me pasó algo ni bien llegué que todavía recordamos con los compañeros. Al ingresar, el principal a cargo nos dice que el que logre bajar la casita del hornero que estaba arriba de un árbol iba a poder salir de licencia. Nadie le creyó, pero yo trepé y se la traje y me gané una semana de franco”, recuerda.