Humberto López realiza su actividad diaria en el local comercial de Tacuarí 263

La Ciudad

Humberto López, en el Día del Joyero

“Se necesita mucha calma y dedicación”

03|11|21 10:41 hs.

Hoy se celebra el Día Internacional del Joyero y el Relojero en homenaje a Benvenutto Cellini, artífice principal de la orfebrería florentina. Nacido el 3 de noviembre del 1500, murió el 13 de febrero de 1571. Supo realizar las más diversas artes y obras maestras a partir de sus habilidades como medallista, escultor, cincelador y joyero. 


Su trayectoria supo marcar un antes y un después en este rubro. Los protagonistas de este día tan especial celebran su fecha ofreciendo a sus clientes todos sus conocimientos y los objetos más delicados, desde un reloj para todos los días hasta una pieza de lujo, una hermosa y detallada joya o simplemente, un recuerdo. 

Humberto López es responsable de Joyería y Relojería López y lleva 45 años de actividad, de manera tal que atiende a sus clientes en su comercio ubicado en calle Tacuarí 263, el cual está incorporado al taller de composturas, en la parte posterior. 

Toda una vida dedicada a este rubro. No se arrepiente de nada porque el oficio lo aprendió de su padre, y con el tiempo, lo ha sabido transmitir a sus hijas.

En diálogo con La Voz del Pueblo, el propio Humberto López manifestó que “es cierto. Mi padre me ayudó a dar los primeros pasos y ahora mi hija Guillermina, está colaborando en el trabajo cotidiano. El manejo laboral queda en familia. Se adaptó bien y rápido porque tiene pasta para esto y yo solo me encargué de guiarla. De todas formas, cabe mencionar que se aprende como todo rubro, haciendo y deshaciendo”.

Entereza 
Por el lado de las condiciones especiales que debe reunir un joyero para hacer bien su trabajo, sostuvo que “en esto es fundamental la paciencia, porque todos los relojes se abren para arreglar y presentan un panorama distinto, ya que son diferentes y eso implica un reto para los que estamos del otro lado del mostrador, tratando de solucionar el problema. Se necesita mucha calma y dedicación, más tiempo de trabajo. No es para cualquiera”. 

Las cuestiones tecnológicas han ido avanzando con el paso del tiempo. Sobre los cambios más relevantes y trascendentes en el área de relojería, consideró que “desde que aprendí el oficio, el gran cambio se produjo en los años ´80 con la aparición de los relojes de cuarzo, que resultaron algo totalmente distinto a los tradicionales mecanismos a cuerda, que fueron quedando a un lado”. 

Pese a esa situación puntual, el trabajo exacto de reparación no ha variado en gran medida. En este punto, López reconoció que “en ese aspecto se sigue trabajando de la misma forma. Desde lo estético y visual, es lógico que hayan hecho su aparición, nuevos modelos de mallas y de cajas. Como si eso fuera poco, se enalteció el empleo de materiales como el titanio, o la llegada de relojes más completos, con muchas más funciones”. 

El trabajo propio de la joyería le resulta más animado que el de relojería. “Reparar una alhaja luce más desde lo visual que un reloj, porque el arreglo queda oculto en su interior y no se nota tanto. Tenemos trabajo en ambas áreas. También, realizamos alianzas de compromiso o de matrimonio. Generalmente la gente ya viene con una idea de lo que quiere llevarse y eso nos facilita enormemente nuestra tarea”, subrayó un sonriente López. 

Por último, se tomó un momento para agradecer en este día tan especial a toda su clientela. Algunos llevan más de 30 años acompañándolo. “También hago extensivo un saludo cordial a todos mis colegas y que tengan una gran jornada”, finalizó.