Julio César Santarén en el lugar en donde es feliz

La Ciudad

Julio César Santarén en el Día del Cerrajero

“Ser cerrajero es lo más lindo del mundo”

13|11|21 09:06 hs.

Hoy 13 de noviembre se celebra el Día del Cerrajero en conmemoración al acto de lealtad y camaradería que dio origen a la Unión de Cerrajeros de la localidad de Mar del Plata. 


La historia marca que durante el verano de 1943, un hotelero precisaba que todas las puertas y ventanas funcionaran en perfectas condiciones, de cara a la apertura de la temporada que se aproximaba y por eso acudió a los servicios de un cerrajero. En esa época los hoteles, en su gran mayoría, abrían sus puertas en temporada de verano.

Julio César Santarén tiene 59 años y nació en Tres Arroyos, el 3 de mayo de 1962. Está casado, tiene dos hijas docentes y su esposa es modista, tiene el taller al lado de su cerrajería. Desde chico, tenía la idea de ser carpintero porque siempre le gustó la carpintería y andar entre maderas. Nunca imaginó que iba a terminar siendo cerrajero. 

Pudo ingresar de joven en este mundo, le dieron trabajo y lo aprovechó con creces. De a poco, se fue formando, perfeccionando. Y la vida, lo premió. En algún momento de su vida supo partir buscando otros horizontes, con la meta de probar suerte en otro lugar.

Fue en Mar del Plata en 1985, donde el destino quiso que nunca pueda encontrarse con sí mismo, por lo que le costó la adaptación y decidió volver a su ciudad de origen, a su querido Tres Arroyos, de donde nunca más se fue.


Su cerrajería, y el local de su esposa, están ubicados en Bernardo de Irigoyen 1064


En diálogo con La Voz del Pueblo, el protagonista de esta historia, Julio César Santarén, expresó que “terminé la escuela primaria y a los 14 años ingresé como empleado en una cerrajería. Era una de las primeras de la ciudad, ubicada en Pedro N Carrera 15. Los dueños ya no están más, pero guardo grandes recuerdos de aquella época. Corría el año 1976 y todos me preguntaban: ¿qué haces pibe? a lo que yo respondía: estoy aprendiendo para ser cerrajero (risas). Muchos desconocían esa labor porque en ese entonces se usaban muy pocos las llaves”. 

De esta manera, recordó que en su infancia en su casa, las llaves siempre estaban colgadas al lado de la puerta. “Nunca la llevábamos para ningún lado, salvo alguna ocasión en particular. Los tiempos cambiaron y todo se ha modificado muchísimo. Es otra la realidad lamentablemente”, agregó.

Su familia fue un pilar fundamental que desde el minuto cero estuvo a su lado. En relación a ello, subrayó que “mi familia siempre me apoyó y me acompañó en el camino que elegí para mi vida. Estuvimos juntos, unidos y tiramos para el mismo lado, siempre. No hay otra manera. Este local y el del taller de mi señora, son propios gracias a Dios. Nos llevó mucho esfuerzo y trabajo poder alcanzar eso. Pero siempre que se quiere, se puede”.

Orígenes 
Se inició en el rubro en la década del ´80, en calle San Lorenzo 48. Luego, y con el paso del tiempo, fue cambiando de sede. “Me mudé a Balcarce 286 y la última cerrajería en la que estuve alrededor de 10 años, fue en Mitre 260. De ahí, me vine para este barrio porque tenía el terreno acá y monté mi propia cerrajería acá en Bernardo de Irigoyen 1064. Primero me hice este local, luego el taller de mi mujer y ahora estamos construyendo nuestra casa aquí al lado de ambos locales. Estamos felices y con mucha ilusión”, reflexionó un emocionado Santarén. 


Julio César Santarén en el lugar en donde es feliz


Este día es muy especial para él y representa mucho. En este punto, reconoció que “hoy a un cerrajero se le da mucha importancia por cualquier tipo de urgencia que puede llegar a surgirle a alguna persona. Todo el mundo necesita de la asistencia de un cerrajero. Siempre algún imprevisto sucede y ahí estamos nosotros para resolver el problema. Ser cerrajero es lo más lindo del mundo”. 

Compañía y futuro 
Claro está que todos estos años hubiesen sido imposibles de llevar adelante sin el acompañamiento de la clientela de Tres Arroyos y de la zona, la cual lo ha estado firme en las buenas y en las no tan buenas, más todavía. “En plena pandemia pude salir a trabajar igual, gracias a Dios. Somos esenciales como cualquier otro oficio. No podemos dejar a una persona afuera o sin resolver un imprevisto. Circulamos con el permiso correspondiente y aquí nos conocemos todos. Es linda esta ciudad y tiene su encanto. Todo el tiempo doy gracias por lo que he logrado”, apuntó con énfasis. 

Pensando en un futuro no tan lejano, destacó que son buenas las expectativas para lo que queda del año, aunque quiere y desea ir por más. “A futuro tengo la idea fija de incorporar la parte de ferretería. Tengo ese sueño en mente, ojalá se me pueda dar. Voy a luchar para conseguir eso porque todo esfuerzo, tiene su recompensa”, apuntó con seguridad. 

Por último, hizo extensivo un saludo cordial y agradecimiento para todos sus colegas. “Quiero desearles un muy feliz Día del Cerrajero. Un fuerte abrazo hacia todo ellos. También quiero agradecer a todos los clientes por estar ahí, al pié del cañón. Soy feliz viviendo en Tres Arroyos y no me arrepiento del camino que opté”, finalizó Julio César Santarén.