El domingo 14 de noviembre, en el Correo Argentino

La Ciudad

Un referente histórico del Correo

Blas Mansur, con las urnas desde 1951

27|11|21 21:42 hs.

Por Alejandro Vis 



 Como muchos en su época, Blas Mansur tuvo que empezar a trabajar desde chico. Es hijo único de un matrimonio de inmigrantes libaneses y su padre Francisco falleció muy joven. “Yo tenía cuatro años”, recuerda Blas en su casa, donde recibió a La Voz del Pueblo. Su madre Dalila Nohra era empleada en bodega Furlotti, “que estaba en Mitre cerca de las vías. Llegaban los vagones con el vino y lo envasaban ahí”.

 Blas cursó la Primaria en la Escuela 21 en el turno mañana. Desde los 10 años, por la tarde, hizo distintas actividades para generar un ingreso. 

El esfuerzo fue grande, pero dio sus frutos. Destaca que “una mujer viuda con un hijo, trabajando los dos, hizo una casa en avenida Libertad, sin crédito, todo al contado. Todavía la tengo”. 

Su primer empleo fue como cadete en la Farmacia Casinghino. Cuenta que “era un cadete sin bicicleta, resultaba imposible comprarla en ese tiempo. Lo hacía caminando”. 

El ingreso al Correo tuvo lugar el 1º de febrero de 1951. “Todavía no había cumplido 15 años. Nací en marzo de 1936, tenía 14”, puntualiza. Blas relata que hubo una gestión de un sindicalista de bodega Furlotti, cuyo nombre no recuerda; “le escribió a Eva Perón, pidiéndole un trabajo para mí en el Correo. Quince días después llegó una carta de Presidencia de la Nación con el nombramiento y un mensaje a través del cual me decían que cuidara el empleo ¡Mire si lo habré cuidado!”. El escrito estaba firmado por Eva Perón, por entonces primera dama; también le enviaron imágenes de ella y del presidente Juan Domingo Perón, que todavía conserva. 

En sus inicios en el Correo, la sede estaba ubicada en Colón y Rivadavia, donde actualmente hay un edificio con departamentos. “Luego nos trasladamos a Maipú 274, donde se encuentra el CRESTA. De ahí a Reconquista y avenida San Martín. Luego pasó a su ubicación actual, en avenida Moreno 218”, enumera. 

Se desempeñó en diversos sectores, como “mensajero, cartero, auxiliar, en expedición, ventanilla. Hice de todo”. 

Formó parte del equipo del Correo en una elección, por primera vez, el 11 de noviembre de 1951, cuando el aspecto destacado fue que las mujeres empezaron a ejercer el derecho de votar. Siete décadas después, el pasado 14 de noviembre, siguió presente como colaborador con las urnas. 

En este sentido, comenta que “desde 1951, trabajé en todas las elecciones. Y comencé a votar en 1957, tampoco me ausenté nunca. Siempre participé, tengo la libreta de enrolamiento vieja con todos los comprobantes desde 1957 hasta este año”. 

 En familia 
Se casó con Graciela Irma Bogichevich en 1962, a los 27 años. Tuvieron una hija, María Graciela. “Mi esposa falleció hace dos años”, señala Blas.

Su hija formó una familia con Daniel Olocco y es así que Blas siente la dicha de contar con tres nietos: Angeles, quien es abogada y trabaja en la ciudad de Buenos Aires; Francisco y Bautista, ambos chef, radicados en Italia. 

Con 47 años de servicio en el Correo accedió a la jubilación. Comenta que “estuve un mes de vago, por decirlo de alguna manera, descansando. Y me llamaron para preguntarme si me interesaba hacer el transporte ¿Qué más quería? Si es mi vida. Tengo la camiseta puesta, todo el personal es como si fuera parte de la familia”. 


Blas Mansur junto a su hija María Graciela, su yerno Daniel Olocco y sus nietos Francisco, Angeles y Bautista


De esta manera, Blas siguió vinculado al Correo. “El transporte lo realiza mi hija María Graciela. Tiene un colaborador Laureano, muy bueno, muy serio. Son dos camionetas las que están trabajando”, explica. 

A modo de ejemplo, señala que “en las elecciones les tocó ir a Claromecó a retirar las urnas. Las camionetas están a disposición, la mayoría del trabajo es en Tres Arroyos, pero cuando es necesario viajan a otros lugares”. 

Sonriendo, Blas asegura que conoce las calles a la perfección y números de las viviendas. “Te iban rotando como cartero, uno termina moviéndose de memoria -afirma-. En la época del servicio militar, las familias esperaban alguna carta de sus hijos. Lo mismo pasaba con quienes tenían a seres queridos viviendo en el exterior. Y fue muy especial en la guerra de Malvinas, aquellos vecinos con hijos o familiares en las islas, aguardando una carta. Solo existía el teléfono fijo y con muchas limitaciones”. 

Subraya que para dedicarse a esta actividad y llevarla delante de buena manera, “es fundamental el apoyo de la familia. Siempre me sentí acompañado y respaldado”. 

Las características del trabajo cambiaron, los avances por las nuevas tecnologías de la comunicación e Internet tuvieron una incidencia determinante. Observa que “en 1998 éramos 53 empleados, pero la cantidad de personal se fue reduciendo con posterioridad”. 



 Otras ocupaciones 
 Tuvo otras experiencias laborales, que destaca y valora. “Estuve a cargo del house del golf durante más de dos años. Tengo un lindo recuerdo de esa gente”, sostiene con gratitud. 

En el Correo, su turno era de 6 a 12 y disponía de la tarde libre. Otra actividad fue “la compra de lana y cuero”, en un emprendimiento que nombra como “frutos del país. Salía a la campaña, acopiaba mercadería. Andaba en la zona de San Francisco de Bellocq, Claromecó, Irene, cerca de Indio Rico”. 

Se solía tomar las vacaciones en el Correo para “trabajar en la temporada del corderito, podía ser en parte de julio o en agosto. Era la cosecha del barraquero, para salir a comprar lana y principalmente cordero”. 

Es una actividad que desarrolló en forma paralela al Correo, aproximadamente diez años, hasta que decidió dejar porque “la mayoría de los chacareros vendió las ovejas, les convenía más sembrar”. 

En consecuencia, los viajes en familia no eran habituales, en cada período de vacaciones. Los realizaron en algunas ocasiones, que Blas recuerda con precisión. “Un año fui a Bariloche con mi señora y mi hija, había comprado una camioneta Ford F 100 muy buena; mucho después viajamos a Huerta Grande, provincia de Córdoba”, cuenta. 


Personal del Correo, en los primeros años de la década del ’50. Blas Mansur está debajo, primero desde la derecha


 A disposición 
El domingo 14, hace dos semanas, Blas llegó a las seis de la tarde al Correo Argentino para “dar una mano”. 

Es la hora en la que fue citado “por si había que retirar algún telegrama en las mesas, pero anduvo todo muy bien. Estuve a disposición, les di una mano adentro en el operativo”. 

Más allá de que está jubilado desde el año 2000 y que el servicio de transporte se encuentra a cargo de su hija, nunca interrumpió el vínculo con el Correo. En marzo de 2020, por la pandemia de Covid-19, debió aislarse, pero volvió a decir presente en las PASO y en los recientes comicios legislativos. 

A los 85 años, la sonrisa franca y la actitud amable son un espejo del alma de Blas. Se lo ve tranquilo, sereno. Es tiempo de descansar, si bien está listo para regresar cuando lo citen, al lugar donde -sin proponérselo- se ha convertido en un referente. .                           

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El entusiasmo por la democracia 

Las urnas permanecieron guardadas durante más de una década, entre el 23 de septiembre de 1973 (cuando se impuso la fórmula Juan Domingo Perón - María Estela Martínez de Perón) y el 30 de octubre de 1983 (día del triunfo de Raúl Ricardo Alfonsín), en la recuperación de la democracia. 

Detrás quedaba la última dictadura, que tomó el poder el 24 de marzo de 1976. “Hubo que aprender todo el sistema de nuevo. Además había empleados del Correo que trabajaban en una elección por primera vez”, afirma Blas Mansur. 

Describe el entusiasmo que se percibía en las calles, el interés por votar y la esperanza renovada por la democracia, que no volvió a sufrir interrupciones en nuestro país. 

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Amistades y alegrías en el ciclismo

                Corrió pocos años, pero se dedicó de manera intensa. “Me lo había tomado en serio”, dice. Obtuvo varios triunfos y compartió jornadas deportivas con colegas de muchos distritos


Sobre la mesa, Blas Mansur despliega la fotocopia de una amplia hoja del diario La Hora. Es una publicación de 1958, por las Bodas de Plata del diario que se editó en Tres Arroyos entre 1933 y 1962. La nota es sobre el ciclismo y lleva como título “Sus valores y sus carreras en el proceso de 25 temporadas”. 

También posee muchos otros artículos de La Voz del Pueblo, que hacen referencia a carreras en las que intervino en la década del ’50, y fotografías de muy buena calidad, que las sacó “Pennini, de Casa Torvic”.


Blas Mansur y su madre, en la casa del ciclista Segismundo Mangas


Ubica además en la mesa el premio Agua Clara, que LU24 le otorgó en 2015; una plaqueta que recibió del Circulo de Periodistas Deportivos en 2018; el recuerdo que le entregó Omar Alonso, por haber concurrido al programa “Esto es historia”; y una grabación de la entrevista que le realizó Oscar Ravella para CELTAtv. 

“Como trabajaba de mensajero en el Correo, andaba muchas horas en bici y los telegramas había que llevarlos urgente. Un día vi una carrera y poco después empecé a practicar”, sostiene sobre la incursión en el ciclismo. 


En andas, tras un triunfo en el velódromo de Costa Sud


Fue perfeccionando su conocimiento en la disciplina y mantuvo un buen estado físico. En este sentido, explica que “me lo había tomado en serio. A esa edad, a los chicos les daba por los bailes. Yo me acostaba temprano, me entrenaba, me cuidaba bastante”. 

El velódromo de Costa Sud era el lugar de entrenamiento y también de encuentros que convocaban a una importante cantidad de espectadores. Blas cuenta cómo solía organizarse la temporada de carreras: “se corría desde septiembre a marzo en ruta con competencias como la Doble Claromecó, la Doble San Cayetano, La Doble Orense, la Doble De la Garma, entre otras. Entre abril y agosto se habilitaba el velódromo”. 


En plena carrera. Tuvo un destacado desempeño


Habla de las mencionadas carreras y dice, con satisfacción, que “pude ganarlas casi todas”. Agrega otra actividad muy interesante, que tenía como protagonistas a “tres ciclistas de Tres Arroyos y tres de Bahía Blanca, cada 25 de Mayo por el aniversario de Costa Sud, en el velódromo. Era un predio enorme, en las instalaciones de avenida Constituyentes, se llenaba la tribuna y también alrededor de la pista”. 


Emilio Quantín, Blas Mansur y Omar Calafate


Se refiere a colegas de Mar del Plata, Coronel Dorrego, Coronel Suárez y muchas otras ciudades, con quienes solía coincidir en alguna competencia del año. De la misma manera, menciona a ciclistas de Tres Arroyos con los que generó una buena relación, tras lo cual muestra una foto en la que está junto a Emilio Quantín y Omar Calafate. “A Quantín a veces me lo cruzo, Calafate falleció muy joven”, indica. 

Fueron pocos años en el ciclismo, pero intensos. Relata que “empecé en el 55 y en el 60 dejé porque era una época de crisis, había que trabajar”. Fue el deporte que eligió y al que se dedicó plenamente mientras pudo. Quedaron los testimonios gráficos de aquella época y en su memoria, vivencias que son inolvidables.