La Ciudad

Destacó la iniciativa de Fernando Sabatini y Rüya

Mary Mesarra: “Estoy feliz de que haya café de especialidad en mis pagos”

06|01|22 09:27 hs.

La cuenta de Instagram de Mary Mesarra invita a compartir un viaje sorprendente por el mundo del café. Hay que ingresar simplemente en “maryeeu” y se encuentran recomendaciones, información, fotos, una verdadera comunidad cafetera. 


Recuerda que “tenía una cuenta en Instagram que recuperé, por eso el nombre tan raro, no sé cómo surgió. Fue algo medio de prueba y quedó, ya forma parte de mi identidad”. 

Es docente, profesora de Informática y desde hace 16 años reside en la ciudad de Buenos Aires. Nació en Tres Arroyos y viene de visita cuando puede para encontrarse con familiares, amigos. 

Como ella misma dice, se ha hecho “un lugarcito” en el ámbito del café y dio los primeros pasos con la idea de conocer más. “Arranqué con un curso de introducción al café, para entender como consumidora un poquito mejor de que se trata”, cuenta. 

Sus inicios tuvieron lugar en 2017, con recomendaciones sobre desayunos, en un contexto diferente porque “Instagram todavía no había terminado de registrar la explosión que tiene hoy como red social, para difundir un montón de cosas”. 

Le gusta sacar fotos y poco a poco fue ampliando esta tarea. “Iba a distintas cafeterías, probaba, tomaba fotografías. Hasta que entré en una cafetería de especialidad, fue una bisagra de lo que estaba probando, Negro Cueva de Café, una de las pioneras”, señala. Desde entonces, realizó “un montón de cursos de cata, de desarrollo sensorial. Además me gusta investigar mucho”. 

Comenzó a hacer reseñas, que en principio “era contar sobre los lugares y acerca del café”. No obstante, le otorgó a su cuenta “un perfil muy marcado en lo humano”. 

Considera que “está buenísimo contar las historias, después hablamos del café. Poder encontrar tantas historias es como un disfrute aparte, más allá del café rico”. 





En sus recorridos “no trabaja con canje ni nada de eso. No digo que esté mal, pero no me gusta a mí porque necesito la libertad de poder decir lo que quiero”. De todos modos, comenta que “si no me gusta como sacaron un café de especialidad o veo que hay una cuestión que no me parece bien de cómo lo cuidan, directamente no subo el post. No voy a criticar algo que no me gustó. Siempre hay que dar tiempo para que consoliden el servicio”. 

Una pasión 
Vivió un verdadero descubrimiento. Mary Mesarra afirma que “se te abre un mundo en todos los sentidos. A mí me sucedió en lo sensorial, que es lo que pruebo, y también al apreciar cómo es la gente. Incluso hay un tema social detrás que tiene que ver con los recolectores de café, con los caficultores. Me apasiona”. Dejó en claro que un punto central es “el respeto por toda la gente que está detrás de esto”. 

Habla de la trazabilidad, la posibilidad de “identificar todo el camino” hasta que el café de especialidad llega a manos del consumidor. “Cuál es la finca, la región, donde se cultivó, quien lo tostó, hubo muchas personas que intervinieron. No es como el café comercial, en este caso la cosecha es manual con un montón de selecciones, se va descartando, así hasta el tueste y el tostador va viendo en detalle ese grano, si alguno está defectuoso lo saca”, diferencia.

 En el cierre del ciclo está el barista, persona especializada a en café, capacitada para extraer lo mejor de cada grano, que define como “otro rol fundamental”. 

Tiempos 
Mary Mesarra dedica muchas horas a la docencia, es su trabajo. Por esta razón, sostiene que “me gustaría vincularme mucho más con el café, pero no puedo. Con mayor razón aún a partir de todo lo que ocurrió en pandemia y las necesidades que surgieron en la educación”. 

Reitera que “no puedo descuidar la tarea docente. He ido a eventos y catas como invitada, no todo lo que me hubiera gustado, pero sí en la medida de lo posible”. Y agrega sonriendo “tal vez cuando me jubile pueda dedicarle más horas. No podría ninguna una cafetería, porque es agregarle obligación a un disfrute, pero si me gusta mucho todo lo que tiene que ver con la difusión”. 

En Internet hay numerosos materiales para capacitarse, tales como “videos, libros, muchos sitios para buscar información. Lo que pasa es que lo sensorial es presencial. Hoy puedo llegar a detectar distintos sabores porque hace cuatro años y medio que estoy probando cosas”. 

Avances 
En la ciudad de Buenos Aires, el café de especialidad está “muy concentrado en algunos barrios. Palermo sobre todo y ahora empezó a abrirse a otros lugares. Ha ido avanzando, falta un montón para cambiar el paradigma de lo que es el café rico”. 

Expresa que “estoy feliz con la movida que está haciendo Fernando Sabatini. No hay demasiado café de especialidad en la provincia, y que ahora llegue a Tres Arroyos es muy positivo. Me parece un golazo de Rüya”. 

Hay una búsqueda personal de Fernando Sabatini, porque “incluso cuando abrió Rüya, él sabía que el café podía mejorar. Hasta que decidieron migrar de lo tradicional al café de especialidad”. 

Es todo un trabajo de explicación a los consumidores, “de a poquito. Para que no le pongan azúcar, que es lo primero que hace el promedio de las personas en una confitería tradicional porque saben que el café que le sirven es muy amargo, en sí mismo no lo es pero así es recibido en la mesa por un montón de detalles. El café de especialidad se cuida de un modo distinto”. 

Menciona otro ejemplo. “Estamos acostumbrados a que nos traigan el café hirviendo. El café de especialidad no se sirve de esa manera porque necesitamos que lo sienta y si está recaliente no sentís nada”. 

Constituye un proceso para “dar a entender a todos que el café de especialidad tiene otro sabor, se puede sentir de otro modo. Requiere una decisión del negocio. La forma en que saca el café habla mucho de Fernando”. 

En el cierre de la entrevista, observa que “hay muchos aspectos que se deben desandar. No es una moda, sino un mundo que se viene imponiendo, está asociado también a lo saludable y lo orgánico”.


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En una comunidad cafetera 

En su cuenta de Instagram, Mary Mesarra tiene más de 1100 publicaciones en aproximadamente cuatro años y medio. 

Comparte su pasión por el café y explica también que ama enseñar: “en cada inicio de ciclo siento en la panza la misma maravillosa adrenalina de cuando entré a un aula la primera vez”, afirma. 

También ama la música, porque “sincroniza con mis emociones, en las alegrías más inmensas o en las tristezas más profundas”. Especialmente, le gustan las canciones de Gustavo Cerati.

 Incorporó el café a su rutina cuando se mudó a la ciudad de Buenos Aires. Indica que ama viajar, si bien recién en 2018 se animó a hacerlo sola. 

En los mensajes a la comunidad cafetera, expresa con convicción que -pese a todo- “creo en la bondad de la gente, aún confío, aún mantengo mi capacidad de asombro, aún conservo intacta mi capacidad de Amar y Ser Feliz” (lo escribe así, con mayúsculas). 

Sumó nuevas experiencias. Valora que “amplié mi mundo, antes centrado, sobre todo, en Ser Profe; porque sí, no importa la edad, siempre hay tiempo para dar lugar a una nueva pasión”.



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