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El Campo

A Todo Trigo

Los cultivos de invierno, actores claves del sistema productivo

12|05|18 12:08 hs.

“Hay que celebrar que hayamos salida de la soja como única alternativa en todo el país. Hoy tenemos la posibilidad de producir distintos tipos de trigo, cebadas forrajeras o cervecera, e incluso apostar a la ganadería”, indicó el ingeniero Fidel Cortese en uno de los tramos de su disertación en “A Todo Trigo”. 


El presidente del Centro Regional de Ingenieros Agrónomos de Tres Arroyos (CRIATA) fue uno de los oradores en el panel de cebada como parte de un bloque de cereales de invierno en el marco del congreso bianual, que es organizado por la Federación de Acopiadores de Cereales desde 2005, y que se desarrolló durante el jueves y ayer en Mar del Plata. 

Cortese fue uno de los oradores del bloque donde se realizó un repaso por los diferentes cultivos de cobertura invernales y los beneficios que traen aparejados para recuperar la capacidad productiva de los campos. 

Rastrojo, materia orgánica, control de malezas, descompactación, son muchos los aportes de los cultivos de invierno, que cumplen un rol fundamental para mantener la calidad del ambiente en el tiempo y otorgan sustentabilidad al sistema. “Son una herramienta que funciona y hay que animarse a usarla”, acotó Guillermo Peralta, del Conicet, que focalizó su exposición sobre los cambios físicos y químicos en el suelo asociados a este tipo de cultivos. 

“Favorece mucho a la estructuración de los suelos. Primero, por la generación directa de poros, luego posibilita la liberación de carbono subterráneo y materia orgánica activa, y brinda un efecto extra que es la protección a través de la hidrofobisidad”, explicó Peralta. 


El ingeniero Fidel Cortese, presidente del CRIATA, analizó las perspectivas de la cebada forrajera y cervecera de cara a la nueva campaña durante A Todo Trigo 2018


El investigador añadió también que los cultivos de cobertura benefician la actividad microbiana, disminuye las pérdidas de nitrógeno y pueden estratificar nutrientes poco móviles como fosforo, potasio o magnesio. “Para hacer buenos cultivos de servicio hay que cambiar el chip. Lo ideal es innovar y animarse a sembrar nuevos y distintos tipos de cultivos para tener una rotación óptima y diversificada”, lanzó Gervasio Piñeiro, también investigador del Conicet y profesor de la FAUBA. 

El especialista reveló que con ésta práctica se renueva información en el suelo, se contribuye al ecosistema y se mitiga el deterioro agrícola. “El suelo está vivo y hay que darle de comer con una dieta balanceada”, retrucó. Piñeiro destacó que no trabajar los lotes en invierno significa una pérdida enorme y es un debate ya felizmente superado.

La incorporación de cultivos como vicia, centeno, colza o rabanitos pueden ser rentables y además generan la posibilidad de producir más gastando menos. “Es como tener una caja de ahorro en el suelo. Debemos comenzar a mirar las raíces, ya que una buena parte del partido de la materia orgánica se juega ahí”, advirtió. 

La opinión de Peralta también fue en ese sentido y sugirió que una mezcla o cocktail de cultivos invernales muchas veces da un mejor resultado que trabajar con el mismo cultivo de servicio. 

“Hay que tener consideraciones en cuanto a la elección de cada especie y tener en claro los objetivos. Porque muchas veces los productores tienen una mala experiencia en un lote y nunca más vuelven a sembrar este tipo de cultivos”, aseveró

“Una gran alternativa” 
La cebada cervecera y forrajera también se pueden incluir en este armado. Allí Cortese comentó las características particulares de las distintas variedades disponibles en el mercado local. “La cebada es muy competitiva y se ha vuelto una alternativa muy interesante para el productor. No se trata ya de cultivos sustitutivos, porque ahora tenemos la posibilidad de acceder a mercados internacionales con la mejor relación insumo producto desde hace muchos años”, confirmó. 

A su vez, el asesor señaló las bondades de la cebada cervecera de exportación que implica un mayor margen de ganancias: “Hay que tener en claro dónde vamos a vender el producto, porque en el mercado cervecero hay muchas exigencias”. 

Por su parte, si se opta por la cebada forrajera aconsejó no dejar de hacer monitoreo y manejo de enfermedades: “Nunca debemos pensar que podemos descuidar el tema sanitario con la cebada forrajera”, indicó el ingeniero Cortese. 

En el panel de cebada también había otro tresarroyense: Damián Lemble, uno de los propietarios de Maltear, la industria ubicada en avenida Libertad al 1500 y que se especializa en la elaboración de maltas especiales. 

Por último, Miguel Mac Maney, asesor en investigación y desarrollo, exploró las posibilidades del trigo candeal como otra alternativa para los cultivos de cobertura. “Es un cultivo muy atractivo que utiliza para hacer pastas secas premium. Tiene ciertos atributos de calidad propios y distintivos, principalmente dados por la fuerza del gluten”, remarcó. 

El 85% de la producción del trigo candeal proviene del sudeste y sudoeste, mientras que el otro 15% en regiones del sur de Córdoba, centro y Sur de Buenos Aires y Tucumán.