La Ciudad

Exposición Rural

Ser premiado en Palermo ya se hizo una tradición para Cabrera

25|07|18 10:24 hs.

En el marco de la Exposición Rural, cada año se renueva la admiración del público en el Concurso Nacional de Aperos de uso tradicional, Centros Tradicionalistas y Caballos de Trabajo, una de las atracciones del primer domingo de la muestra.


En los alrededores de la Pista Central de Palermo, los participantes están atentos a escuchar su nombre por los parlantes para ingresar a la arena. La jura se realiza sobre el animal, evaluando la morfología de su andar, la presentación y el estado general del caballo. 

También se observan y califican los aperos con todos sus componentes: telas, platería, sogas, así como la vestimenta y la postura del concursante. En la categoría Basto Porteño con juego de cabeza tejido a lezna y con el número 97 participaba Carlos Cabrera. 

De vasta experiencia en Palermo en el ámbito de las sogas y las pilchas, era la primera vez que el tresarroyense montaba y salía a la Pista Central. Y la tarde no podría haber sido mejor: el soguero obtuvo el tercer premio para orgullo y satisfacción propia y del grupo de amigos que lo fueron a ver pisar la arena de la exposición más importante del campo argentino.

“Viva la Patria” 
Cabrera explotó de la emoción y gritó “¡Viva la Patria!”, cuando el jurado lo distinguió con la escarapela verde. Miró al cielo con los ojos húmedos para dedicárselo a su padre -a sólo dos días de cumplirse el 13er aniversario de su partida-, y también a un gran amigo oriundo de Bahía Blanca, con quien dio los primeros pasos en esto de las exposiciones tradicionalistas y que hace dos años se bajó del caballo para siempre.

“Este tipo de juras es para la élite, tenés que tener un bolsillo ‘interesante’, y yo pude estar en Palermo gracias a la ayuda de un montón de amigos”, cuenta el soguero que logró clasificarse por su gran perfomance en la Fiesta Provincial de Bragado, en octubre del año pasado. 

Lo de Cabrera es la soguería, de hecho en 2015 y en 2017 cinchas suyas ganaron el primer premio, pero su amor y su pasión por la tradición siempre lo llevan a dar un paso más. Por eso se animó a participar de la jura en Bragado montado en un caballo criollo, y si eso ya había sido todo un desafío, ni hablar del significado que tenía haber accedido a la Pista Central de Palermo.

“Logré participar por el apoyo de amigos, que me consiguieron algunas pilchas, me ayudaron con la preparación del caballo y demás. La verdad es que este tercer puesto es una satisfacción enorme, porque algunos gastan fortunas para estar acá (en Palermo) y no ganan”, indica. 

Entrar montado a la Pista Central ya fue un sueño cumplido para Carlos, porque el momento de la jura lo transportó directamente a su niñez, cuando acompañaba a su viejo, que era cabañero y participaba con carneros en la exposición. 

“Yo siento y entiendo la tradición como pocos. Por eso siento que este año me he dado un gustazo. Nunca pensé que alguna vez iba a participar de una jura, lo veía como algo imposible para mí. Pero se fueron dando las cosas y llegué a la Pista Central”, dice con satisfacción. Para la despedida deja un saludo muy especial: “Esto es para ‘la Elvi’, mi vieja, que se las banca todas y siempre está”.

Tradición 
Diego García es de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, fue dos veces consecutivas campeón en Caballos de Trabajo y este año concursó en la categoría Recados de Lomillos Chapeados, uno de los más antiguos y lujosos. El Jurado observa las matras, las boleadoras, y el juego de cabezada. 

García entró a la Pista Central de Palermo con chiripá de vicuña, calzoncillo cribado, nazarenas de plata, entre lo más destacado de su indumentario, luego de haber clasificado en la ciudad de Pergamino. Su ‘pilcha’ fue realizada por el platero Cándido Silva en la época de Juan Manuel de Rosas. 

“La tradición se respeta con sencillez”, dijo. Y agregó: “En los Concursos todos tratan de traer lo mejor”. Roberto Muñoz, de la localidad de Carmen de Patagones, obtuvo el primer premio en la categoría Pasadores Cortos de la Llanura Bonaerense. “Clasifiqué en noviembre del año pasado en Bragado, y ya entré a la final de hoy, donde participamos 11. Para estar acá, hicimos más de 1000 kilómetros. Es una de las categorías más concurridas. También gané el año pasado acá en Palermo”, contó con orgullo, señalando la cucarda.

Luego, agregó: “Esta es una categoría de lo más contemporáneo, de las décadas de 1930 a 1950. Las otras categorías representan períodos más antiguos de la historia de los emprendados y aperos tradicionales. Cuanto más viejas, más difícil es, porque es más complicado conseguir las piezas de época, y es más caro también”. 

Un concursante oriundo de Sol de Mayo, partido de Navarro, Juan Miguel Giles, resultó campeón en la categoría de Recados de Bastos de Sogas y es la primera vez que participa luego de haber sorteado la exigente clasificación en Roque Pérez. Su caballo se llama ‘203’, tiene cinco años e impresiona por su andar imponente. “La mayoría trata de usar caballos de raza Criolla, pero hay muchos con muy buenos mestizos”, aseguró.   

Acodados en la tranquera 
En la categoría Caballos de Trabajo, el segundo premio fue para Sofía Altamiranda, una joven de 19 años, oriunda de Mercedes (provincia de Buenos Aires) que comenzó a participar el año pasado. “La pasión por los caballos viene de mi abuelo y de mi padre. Gracias a ellos los conocí, me animaron a participar y mientras pueda voy a seguir”, aseguró. 

“Es emocionante, parece increíble estar acá”, relató sobre su presencia en la Pista Central, donde recibió el aplauso del público y el elogio del Jurado. Su caballo tiene trece años se llama ‘Noble’, “y hace honor a su nombre”, contó. “Trato de estar el mayor tiempo posible con él. Es necesario conocerlo, adiestrarlo y mantenerlo, son las cosas más importantes para interpretar al caballo que responda a lo que se le pide. Hay que sentirlo, para saber cuándo va bien”, describió. 

Aspira a poder estar en otras categorías donde se pone especial atención en el recado y las pilchas, pero disfruta mucha de este presente mostrando destreza y saber lo que se hace en el campo. “Debemos controlar nuestra vestimenta, estar todo lo mejor posible, presentable… Es un concurso campero, pero hay que estar bien”, dijo Sofía, que luce botas de cuero caña alta, bombacha de campo, camisa, faja, pañuelo ‘tendido’, poncho y sombrero. 

Sofía llegó a esta instancia luego de clasificar en la Fiesta del Caballo de Bragado, y que junto con los certámenes que se desarrollan en Pergamino y Roque Pérez forman el exigente circuito que deben sortear -sumando puntos- para llegar al máximo escenario, que es el Concurso Nacional de Palermo.