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Bikini Fitness

Una atleta que pisa fuerte

26|08|18 12:26 hs.

María Costoyas tiene 37 años y participó el 12 de agosto del torneo Físico de Playa -por primera vez- en la categoría Bikini Fitness baja, en un encuentro realizado en Mar del Plata. “Me tiré a la pileta, nunca fui a un torneo”, contó la deportista. 


Pero no será su última participación, porque el entusiasmo la llevó a inscribirse en otra competencia que se realizará el 16 de septiembre: “Me gustó y quiero aprender, por eso ya empecé de nuevo a comer poco”. 

Costoyas entrena desde hace trece años y sólo paró en los embarazos: “Lo hago disfrutando y también me gusta mucho enseñar”. María es muy menuda, pero tiene mucha fuerza y es habitual verla colgando de “la jaula” de entrenamiento, haciendo fuerza, levantando peso, yendo y viniendo con diferentes rutinas al compás de su entrenador, Tata Flores, que la sigue de cerca. 

Su cuerpo revela ese sacrificio y su disposición para aprender, así como el entusiasmo por el deporte. La pasarela del Torneo Físico de la Playa fue su mayor escollo, todavía más que las sentadillas o ejercicios de pecho y espaldas que repite mil veces a la semana. Pero aprender a desfilar fue otro desafío superado. 

Tal es así que obtuvo dos medallas en la competencia, un segundo puesto por la actuación general y el primero por “poses” elegida por jurados especializados en la materia. 


Entrenando. La deportista pasa gran parte del tiempo ejercitándose en el gimnasio Unico


Para entrar en la categoría, María tuvo que dejar de hacer abdominales -que tenía hipertrofiados- y eso lo logró con tres horas y media de entrenamiento los días lunes, miércoles y viernes, una hora y media martes y jueves en el turno de la mañana y una hora de “pasada” por toda la rutina en el turno de la tarde. 

“Al terminar cada día llegaba con las piernas que no me daban más”, confiesa entre risas María. Un entrenador marplatense trabajó con ella y fue el que la orientó en la preparación nutricional y específica de estos torneos. “A través de fotos que me pidió que le fuera mandando, vio que tenía mis abdominales hipertrofiados y me dijo que tenía que dejar de hacer esos ejercicios porque no era apropiado para la categoría en la que iba a competir, en la que tenés que tenerlos ‘bien chatitos’ y, apenas marcados”. 

María explicó que en tres meses cambió el entrenamiento y comenzó a hacer la rutina con menos peso y más repeticiones asesorada y entrenada por Guillermo “Tata” Flores en el gimnasio Unico. “Tenía que resaltar bien los músculos y hacer aeróbicos para no tener nada de grasa corporal, bajé dos kilos que para mi cuerpo, es muchísimo”, contó María, que pesaba cincuenta kilos antes de la competencia y fue al torneo con 47.

La alimentación 
Costoyas tuvo una alimentación especial para lograr los parámetros necesarios para la competencia que incluyó comer mucha proteína, huevo, pollo, pescado y carne, eliminar los hidratos y completar la dieta con pasas, fruta y verdura. Una semana antes de la competencia sólo proteínas y el día del torneo nada de líquido.   

La rutina 
María tiene una rutina que le armó Tata Flores en la que hace tres veces a la semana piernas y hombros, “que es lo que más me falta porque soy muy chiquita de arriba” y los martes y jueves entrena espalda, pecho, tríceps y bíceps. 

“El entrenador me va cambiando todo el tiempo la rutina a medida que observa mis avances o necesidades, me controla todo el tiempo, cada día”. El profesor Javier Calvete le realizó una antropometría por mes para observar los músculos y la grasa corporal para cumplir con el parámetro de tener más músculo y menos grasa.

“Es muy difícil el tema de la alimentación, los últimos días hay que dejar la fruta y la verdura y comenzar a tomar menos agua para deshidratarte. El mismo día me costó muchísimo no tomar líquido”, explicó. 

El desfile 
Durante el torneo las participantes caminan por una pasarela y tienen que mostrar diferentes poses de cada parte del cuerpo, los abdominales y cuádriceps, luego cada lado, derecho e izquierdo y el cuerpo de atrás -que es mostrar la espalda y la cola-. 

“Lo más difícil fue tener que desfilar, entrenar me encanta, pero recién hace tres meses que me subí a tacos altos. Además tuve que usar la bombacha de la bikini vedetina como lo establecen algunos torneos, aunque en éste se podía usar colaless. Los zapatos tienen 10 centímetros de taco y son transparentes”, expresó, manifestando además que “me pusieron protan, una crema que me la pasaron varias veces por el cuerpo para quedar con un color como de playa, bien bronceado. Luego mi marido -que es peluquero- me peinó, me puso pestañas postizas y, me maquillaron”. 

Los jurados evalúan el cuerpo y la manera de desfilar. Hubo dos instancias, una frente a ellos el día de la competencia a las 15.30 y otra a las 19.30, frente al público y al jurado. Se tienen en cuenta las poses que hay que mostrar de cada lado del cuerpo. 

“Tenía aprendidas algunas y cuando llegué me las cambiaron para hacer otras que resultaban más convenientes, según el planteo del entrenador marplatense que me las enseñó, Tony Dingo Oronó. Sin conocerme me fue orientando, también en cómo desfilar”. 

Agradecimientos 
María agradeció a todos los que posibilitaron su participación en el Torneo de Bikini Fitness. En primer lugar nombró a su esposo e hijos: “Es un esfuerzo muy grande en lo económico, en la alimentación y en el desgaste físico. A veces entreno doble turno y los sábados, por eso los que más me bancan son mi pareja Cristian y mi mamá que me apoyan un montón”.

Su madre Juanita Costoya le regaló los zapatos, los aros y pulseras: “Siempre me dice que me va a ayudar en todo y en los próximos torneos”; a los suegros que “cuando los visito me hacen comida sin sal”, al Tata Flores que me entrena y “me reta mucho”, dice muy risueña María que continúa con su listado: “A Javier Calvete, a Carlitos Perona que me deja entrenar en Unico, a Tony Dingo Oronó y a la señora que se preocupó sin conocerme y me enseñó cómo alimentarme para estos torneos, al comercio Sonsoles que me hizo las uñas y me lo regaló” y, a sus alumnas “que me cubren en las clases siempre”.